Esto constituye un error particularmente grave, ya que es de público conocimiento mi compromiso con la defensa de los Derechos Humanos desde la concepción hasta la muerte natural, y consecuentemente considero inaceptable el aborto, encubierto en el mencionado proyecto con el eufemismo de “Interrupción Voluntaria del Embarazo”.
Ese proyecto es, además, abiertamente contrario a nuestra Constitución Nacional y demás normas de nuestro ordenamiento jurídico, ya que:
• Al derogar el artículo 86 de Código Penal implícitamente despenaliza el aborto durante los nueve meses de embarazo;
• Al permitir que niñas desde los 14 años accedan a la práctica del aborto sin consentimiento de sus padres, vulnera el principio de Patria Potestad;
• Al establecer el supuesto “aborto gratuito” compulsivamente obliga a los contribuyentes a pagar con sus impuestos ésta práctica, que además de no ser una prioridad de las políticas públicas de salud, es contraria al sentir mayoritario del pueblo argentino;
• Al plantear serias limitaciones al derecho de objeción de conciencia de los médicos y al excluir la posibilidad de objeción de conciencia institucional, pisotea los principios de libertad que inspira nuestra Constitución Nacional y nuestro sistema republicano.
Para dejar aún más de manifiesto mi compromiso con la vida, quiero recordar que a lo largo de los 5 años que llevo sirviendo al pueblo argentino desde mi banca, he presentado varios proyectos para la protección de las mujeres con embarazos conflictivos, en el entendimiento de que la mortalidad materna se soluciona trabajando sobre las causas que llevan a las madres a abortar, y no legalizando el aborto: que es un delito y no un derecho, porque supone siempre la muerte de un inocente.
No existe, ni puede existir por medio de la ley, el aborto Legal, Seguro y Gratuito:
Con el “aborto legal” el derecho a la vida, no se respeta;
Con el “aborto seguro”, seguro alguien muere;
Con el “aborto gratuito”, alguien lo paga muy caro.