El origen del conflicto fue la pelea entre un celador y varios de los reclusos, quienes en diálogo con La Mañana de Cipolletti, aseguraron que el uniformado “estaba ebrio” al momento de realizar la habitual requisa.
La situación logró ser controlada luego de que los jueces Gustavo Herrera y Pablo Chirinos, junto al fiscal José Rodríguez Chazarreta y el comisario Raúl Fuentes, dialogaron con los presos logrando que depusieran su actitud.
El motín comenzó cerca de las 19.
Durante el enfrentamiento, los policías intentaron controlar la situación pero fue imposible.
Según comentaron los damnificados fueron brutalmente golpeados con palos y también recibieron golpes de puño y patadas.
Los presos prendieron fuego los colchones de sus celdas, por lo que una dotación de Bomberos acudió al lugar para controlar las llamas. Por el humo, los internos debieron salir a los patios y desde allí se comunicaban con sus familiares que estaban fuera del penal esperando saber cómo se encontraban.