Cientos de miles de vecinos protestan sobre la avenida 9 de Julio contra el Gobierno de Crisitna Fernández. Los reclamos se replican en barrios como Caballito, Belgrano y el interior del país. Ya se habla de un millón de manifestantes
Cientos de miles de personas -que algunos expertos elevan al millón- marcharon por las principales vías del centro porteño hasta el Obelisco portando banderas argentinas y haciendo sonar sus cacerolas, en el marco de la protesta conocida como "8N", que representó un fuerte golpe para el gobierno de Cristina Fernández, quien se recluyó en Olivos y debió soportar que 20 mil personas la aturdieran durante más de tres horas.
La principal columna de manifestantes arrancó temprano por la Avenida Santa Fe y luego se fueron sumando desde otros puntos de la Ciudad, mientras que sorprendió la cantidad de gente que llegó desde el oeste y el sur del conurbano, con diversos carteles en repudio a la gestión de la presidenta Cristina Kirchner pero sin identificaciones de partido político alguno.
Las manifestaciones se repitieron en las principales ciudades del país, luego del comienzo en el extranjero a partir de los diferentes husos horarios.
Entre los principales reclamos que se escucharon figuran bajar la inseguridad, reducir la inflación, generar más empleo, tener mayor libertad, terminar con el intervencionismo estatal, luchar contra la corrupción, entre otros.
Algunos de los puntos de mayor convocatoria, además del Obelisco, fueron las esquinas de Cabildo y Juramento, y Acoyte y Rivadavia, donde pareció que todo Caballito había salido a hacerse escuchar. Las movilizaciones se produjeron en distintos puntos de la Capital, el Conurbano bonaerense, el interior del país y varias ciudades del exterior.
Las principales críticas de los manifestantes a la gestión de la presidenta Cristina Kirchner se centraron en los problemas de inseguridad y en la inflación, mientras que también expresaron su oposición a una eventual re-reelección de la mandataria.
En la Ciudad de Buenos Aires, cientos de miles de personas salieron a las calles -especialmente desde el norte porteño- portando banderas argentinas y haciendo sonar sus cacerolas, con las que llegaron hasta la tradicional avenida 9 de Julio.
Horas después de que la presidenta Cristina Kirchner afirmara que no piensa "aflojar" y a menos de un mes de la última manifestación también convocada por redes sociales, el centro porteño, principalmente el Obelisco, fue el epicentro de los reclamos.
Si bien en un principio no estaba previsto llegar a la Plaza de Mayo, el tapón que generó la multitudinaria convocatoria en el Obelisco podría obligar a incluir ese destino para llevar la protesta a las puertas de la Casa Rosada.
Representadas con diversos carteles en repudio a la gestión kirchnerista, los manifestantes se movilizaron principalmente desde los barrios del norte de la ciudad, con concentraciones en puntos como Santa Fe y Callao, Cabildo y Juramento, y también en Acoyte y Rivadavia, donde se generaron algunos incidentes.
La principal columna de manifestantes arrancó temprano por la Avenida Santa Fe y luego se fueron sumando desde otros puntos de la Ciudad, mientras que sorprendió la cantidad de gente que llegó desde el oeste y el sur del conurbano, con diversos carteles en repudio a la gestión de la presidenta Cristina Kirchner pero sin identificaciones de partido político alguno.
Las manifestaciones se repitieron en las principales ciudades del país, luego del comienzo en el extranjero a partir de los diferentes husos horarios.
Entre los principales reclamos que se escucharon figuran bajar la inseguridad, reducir la inflación, generar más empleo, tener mayor libertad, terminar con el intervencionismo estatal, luchar contra la corrupción, entre otros.
Algunos de los puntos de mayor convocatoria, además del Obelisco, fueron las esquinas de Cabildo y Juramento, y Acoyte y Rivadavia, donde pareció que todo Caballito había salido a hacerse escuchar. Las movilizaciones se produjeron en distintos puntos de la Capital, el Conurbano bonaerense, el interior del país y varias ciudades del exterior.
Las principales críticas de los manifestantes a la gestión de la presidenta Cristina Kirchner se centraron en los problemas de inseguridad y en la inflación, mientras que también expresaron su oposición a una eventual re-reelección de la mandataria.
En la Ciudad de Buenos Aires, cientos de miles de personas salieron a las calles -especialmente desde el norte porteño- portando banderas argentinas y haciendo sonar sus cacerolas, con las que llegaron hasta la tradicional avenida 9 de Julio.
Horas después de que la presidenta Cristina Kirchner afirmara que no piensa "aflojar" y a menos de un mes de la última manifestación también convocada por redes sociales, el centro porteño, principalmente el Obelisco, fue el epicentro de los reclamos.
Si bien en un principio no estaba previsto llegar a la Plaza de Mayo, el tapón que generó la multitudinaria convocatoria en el Obelisco podría obligar a incluir ese destino para llevar la protesta a las puertas de la Casa Rosada.
Representadas con diversos carteles en repudio a la gestión kirchnerista, los manifestantes se movilizaron principalmente desde los barrios del norte de la ciudad, con concentraciones en puntos como Santa Fe y Callao, Cabildo y Juramento, y también en Acoyte y Rivadavia, donde se generaron algunos incidentes.
El mismo día en que le estallaba en la cara una de las protestas más importantes contra su gestión, la presidenta Cristina Fernández decidió no asistir a la próxima Cumbre Iberoamericana que se desarrollará el 16 y 17 de este mes en la ciudad española de Cádiz, por consejo de sus médicos y para "evitar un esfuerzo adicional" en su agenda de actividades.
Así lo informó hoy la Unidad Médica Presidencial en un comunicado que llevó la firma del doctor Luis Buonomo y que indicó que "en forma preventiva" se "desaconsejó" la concurrencia de la mandataria a la Cumbre, ya que implicaría "alrededor de 40 horas de vuelo para una permanencia en Cádiz de sólo 36 horas, junto al padecimiento de jet lag por la diferencia horaria existente entre la Argentina y España".
Los médicos señalaron que este inconveniente, sumado al compromiso de los viajes a la ciudad de Lima, el 29 y 30 de noviembre para su asistencia a la reunión de la Unasur, y a la ciudad de Brasilia, el 6 y 7 de diciembre para la Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur "torna no recomendable el mencionado viaje".
De esta manera, luego de haber sufrido la semana pasada una "leve hipotensión" que la obligó a guardar reposo durante 24 horas y frente a la apretada agenda internacional que deberá afrontar en los últimos meses del año, los médicos finalmente le recomendaron a la mandataria pasar por alto este viaje.
Así lo informó hoy la Unidad Médica Presidencial en un comunicado que llevó la firma del doctor Luis Buonomo y que indicó que "en forma preventiva" se "desaconsejó" la concurrencia de la mandataria a la Cumbre, ya que implicaría "alrededor de 40 horas de vuelo para una permanencia en Cádiz de sólo 36 horas, junto al padecimiento de jet lag por la diferencia horaria existente entre la Argentina y España".
Los médicos señalaron que este inconveniente, sumado al compromiso de los viajes a la ciudad de Lima, el 29 y 30 de noviembre para su asistencia a la reunión de la Unasur, y a la ciudad de Brasilia, el 6 y 7 de diciembre para la Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur "torna no recomendable el mencionado viaje".
De esta manera, luego de haber sufrido la semana pasada una "leve hipotensión" que la obligó a guardar reposo durante 24 horas y frente a la apretada agenda internacional que deberá afrontar en los últimos meses del año, los médicos finalmente le recomendaron a la mandataria pasar por alto este viaje.