La desvergonzada propaganda oficial que
encubre a la publicidad de campaña, la asociación con los viejos referentes de
los sobresueldos, la comida en mal estado en las escuelas, las mentiras
reiteradas y el permanente abandono de la población, son la muestra cabal de
las decisiones políticas que se manifiestan por encima de las necesidades de la
gente para que un sector inescrupuloso y sin legitimación, se apropie de los
sueños de los ciudadanos.
Habíamos pedido un cambio, no un Gobernador
que se dedique a hacer turismo y que sólo tenga como respuestas, promesas que
nunca se cumplieron. Habíamos votado por una Administración eficiente y no por
un sistema burocrático que ha mantenido a lo peor de la política, tras el
recurrente cambio de ministros en la mayoría de las carteras para que cada vez
se comience de nuevo sin lograr “nada”.
Habíamos pedido capacidad en la
administración escolar y no escuelas que se llueven, comedores escolares sin
alimentos porque no se les paga a los proveedores o arreglos que inician en
pleno ciclo lectivo para que los chicos deban ausentarse sin siquiera saber
cómo recuperarán los días.
Habíamos pedido que acaben la corrupción,
los alimentos en mal estado para los planes asistenciales, los presuntos
negociados en la obra pública.
Pero nos dieron promesas, las mismas de los
actos de campaña del Radicalismo, cuando se anunciaba la entrega de cientos de
viviendas y lo que en realidad se daba era un papel que indicaba que “en algún
momento” se construirían las casas.
Cómo puede ser que se anuncien los
millonarios ingresos a través del petróleo y que las escuelas se lluevan o que
los chicos no tengan servicio de comedor porque no se paga. Cómo puede
construirse una Provincia sin que exista la obra pública, sin que se fortalezca
a los pueblos o negociando con quienes fueron los responsable del deterioro por
casi 30 años.
La muestra más relevante es la que
analizamos en nuestra ciudad y para el caso, la pregunta que cualquiera podría
hacerse y que cae por su propia lógica es cómo podemos confiar en un Gobernador
que abandonó a su propio pueblo natal, escondiéndose de su gente, desconociendo
a la autoridad institucional y planteando las peores bajezas para provocar divisiones.
Pero los ciudadanos tuvimos un sueño y no
hay billetera que pueda doblegar a la voluntad popular, pese a que la más baja
muestra política considere que todo es comprable. Y ese sueño podrá tomar
cuerpo el próximo domingo cuando de una vez y mirando hacia adelante,
recuperemos las esperanzas que en forma indiscriminada pretendieron quitarnos.
Sabemos que las promesas no cumplidas son
los recursos electorales del gobernador Weretilneck, que sus amigos del
Radicalismo sólo buscan posicionarse para hacerse del poder y volver a dañarnos
como lo hicieron durante los años que gobernaron. Que la obra pública no va a
llegar por magia, sino con administración eficiente. Que las escuelas seguirán
en estado deplorable a no ser que se gestione con calidad y responsabilidad;
que seguirán los sobresueldos, el cambio permanente de ministros y la
incapacidad en todos los órdenes del Gobierno.
Lo sabemos porque lo hemos experimentado,
porque lo vemos a diario y porque a pesar de las propagandas millonarias, hemos
aprendido a descubrir quién nos miente y quién dice la verdad.
Sabemos que esta es la oportunidad de poner
un corte definitivo para que aquélla ilusión se nos dé. Para que tengamos un
gobierno legitimado y no robado. Para que podamos discutir nuestro futuro en
ámbitos consensuados y no a través del uso de la amenaza o del manejo
inescrupuloso del poder a través del miedo.
Hoy, no da vergüenza que se pretenda
responsabilizar a una empresa constructora porque no hay clases, da vergüenza
que se gaste, por ejemplo un monto desorbitante para el mantenimiento de una
sede provincial en nuestra ciudad que no ha logrado nada para las personas o lo
que es peor, ha dado muestra de la impericia a través de manejos oscuros en el
manejo de dinero público.
Da vergüenza que nos digan que saber cuál
es el “camino”, cuando se observa que se ha perdido el rumbo desde el primer
momento y que lo único que se espera es el ingreso de capitales para manejar
con dinero lo que no se puede hacer con inteligencia, austeridad y vocación de
servicio.
Pero también los ciudadanos sabemos que el
dinero se acaba cuando se vuelca al despilfarro y que la demostración de
eficiencia no depende de la billetera sino de la voluntad por mejorar las
condiciones de la ciudadanía.
Por eso, sabemos qué elegir, sabemos que
esos sueños podrán ser encausados por el senador Miguel Pichetto. Porque no
necesitamos hablar de campañas o promesas electorales. Tenemos que revisar lo
que los ciudadanos dijimos hace cuatro años, lo que propusimos y elegimos.
Siendo honestos, nos daremos cuenta de que nada de lo que esperábamos se
cumplió y en consecuencia, sabremos qué hacer.
Mario Scandizzo
Secretario de Gobierno
Municipalidad de El Bolson
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