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"Estamos acá desde hace 134 años", Cárdenas.


En una mañana muy lluviosa y con un temperatura que apenas pasaba los 5 grados, noticiasdelbolson llego al sector en conflicto donde la comunidad Cárdenas sostiene que recupero las tierras arrebatadas a sus antepasados, el lonco Antolín Cárdenas explicó desde cuando la comunidad, que se origino con la llegada de Motoco Cárdenas hace mas de 100 años, vive en el sector que incluso lleva su nombre. A su tiempo Alicia descendiente de Motoco destaco que el día de la ocupación del territorio les dispararon.

Estamos en la recuperación de  nuestro territorio, explicó Antolin, además agrego  "este es el territorio que ocuparon mis abuelos en el año 1872" afirmo  el lonco, "acá hubo un usurpador y luego hicieron pasar como parque ecológico que nunca existió , pero la usurpación es con complicidad de autoridades", asevero el descendiente de Motoco Cárdenas.
A los tiros
A su tiempo Alicia Cárdenas, integrante del comunidad que suma unos 40 descendientes, comento que les dispararon al ingresar, "el día sábado cuando ingresamos al territorio recuperado escuchamos tres disparos, creemos que fueron disparos intimidatorios porque de hecho esa modalidad la utilizaron desde hace mucho tiempo para que nadie pudiera pasar nadie para acceder al Blanco", sostuvo Alicia.
Somos gente pacifica
Más adelante y consultada sobre si hablaron con los integrantes de la familia que dice tener la propiedad, Cárdenas pidió que si es verdad que tienen un titulo que lo muestren , también agrego que de esa familia nadie vive allí y solo hay cuidadores con quienes si hablar y les explicaron que contra ellos no es la cosa.
Seguidamente y ante la consulta si pertenecen a alguna organización como la RAM , la mujer negó tal vinculación y explicó que son gente pacífica que tienen otro modo de pensar y actuar.

La comunidad y su historia
La Comunidad Mapuche Motoco Cárdenas, se conforma como tal en enero de 2004. Si bien hasta entonces dichas familias se auto – definían y eran visualizadas públicamente como descendientes de “chilenos”1 , es a partir de determinadas condiciones, entre ellas la imposibilidad de acceso a la tierra que ocupan desde hace más de cien años, que este grupo comienza un camino de organización y reclamo desde su adscripción étnica. Su historia no representa un caso aislado dentro de la provincia de Chubut, donde no son pocos los reclamos de tierras que tanto campesinos, antiguos pobladores y pueblos originarios llevan adelante. La historia de los Cárdenas en lo que actualmente es Lago Puelo, Chubut, comienza en 1884 cuando Pedro “Motoco” Cárdenas llega a la zona y se convierte para la historia oficial en el “primer poblador blanco y cristiano” del valle. A los pocos años, en 1896, llega su hijo Francisco, quien se instala en las tierras que hoy ocupa y reclama la comunidad, al oeste del Río Azul2 . Francisco Cárdenas era, además, hijo de Juana Santander, hija del Cacique Ñancucheo con una cautiva blanca. Esto explica, en parte, que la adscripción étnica de los Cárdenas haya podido oscilar entre lo criollo y lo indígena3 de acuerdo a los diversos intereses locales y también de acuerdo a la coyuntura histórica en que la visibilidad – invisibilización de los pueblos originarios fue una estrategia de los propios pueblos para sobrevivir. Es claro que en 18844 la Patagonia no era un espacio apto para el libre ejercicio de la identidad étnica. De esta manera, por un lado algunos grupos indígenas intentaron ocultarla por miedo a las consecuencias.
La llegada de los Cárdenas al “Valle nuevo”5 La historia de la llegada de Motoco Cárdenas al Valle Nuevo en 1884 puede ser rastreada a través de diversas fuentes, sus descendientes directos la evocan con lujo de detalles cada vez que alguien se interesa por su historia o por el reclamo que históricamente vienen llevando adelante por la tenencia de la tierra. En sus narrativas, tanto los relatos de la historia de Motoco como la de su hijo Francisco refieren a “todo lo que hubo que hacer” para convertir este valle en un lugar habitable. La venida de Motoco a estas zonas, funciona en el relato de sus descendientes y de algunos vecinos como organizadora social del territorio que hasta entonces estaba virgen. Son vestigios de esa primigenia organización social, los primeros álamos, la construcción de una casa de madera6 y los árboles frutales (que dan la idea de asentamiento permanente). Dichos elementos podrían ser ignorados, sin embargo, siempre son recordados, evocados y mostrados. Aunque es la casa más vieja, y la que está en condiciones edilicias más precarias, es la más valorada entre las casas del predio de los Cárdenas. La casa, los álamos y los frutales son la prueba de que alguien creó el espacio. Por lo tanto, las descripciones y relatos donde estos objetos devienen centrales, son actos culturalmente creadores, los objetos dan cuenta de procesos sociales que le dieron una nueva entidad al lugar, convirtiéndolo en espacio de vida, y creando una frontera entre lo inhóspito y lo habitado. Tanto los álamos, como los frutales o la casa son precipitadores de la historia idealizada de llegada del ancestro al Valle Nuevo, en una época en la que, según los relatos de los pobladores, no había conflicto. Había poca gente, la tierra estaba libre para ser ocupada y trabajada, el Río Azul no los arrinconaba contra la cordillera , con lo cual las zonas cultivables eran mucho más extensas, y reinaba un estado de solidaridad entre los pocos vecinos. Por otra parte, estar en la Argentina o en Chile no era un inconveniente, puesto que las personas tenían total libertad de tránsito8 , lo que permitía diversas organizaciones familiares en cuanto al asentamiento, tránsito, permanencia y residencia. Sin ir más lejos, en los relatos acerca del pasado elaborados por pobladores ancianos, muchas veces cuesta identificar cuándo se están refiriendo a la Argentina, y cuando el relato nos lleva al oeste cordillerano.



“Parque Ecológico Municipal Alfredo Cárdenas”.
En la Ordenanza 01/96 del Honorable Concejo Deliberante de Lago Puelo. Como ya apuntamos, Nora destaca como característica de los sitios dominantes la solemnidad de las ceremonias oficiales. Si prestamos atención, la ordenanza a la que nos referimos, es la primera del año 1996, que inaugura extraordinariamente17 las sesiones del Concejo Deliberante local. Por medio de dicha ordenanza, los concejales, reunidos en sesión extraordinaria, y tras la muerte de Alfredo Cárdenas en octubre de 1995, declaran las tierras en que vivía dicha familia “Zona libre de ocupantes” y habilita la sanción de la ordenanza N° 48 de 1998 que crea el “Parque Ecológico Municipal Alfredo Cárdenas”, en “honor” al fallecido. Así, la misma ordenanza, si bien no es un “gran evento”, está cargada de un fuerte simbolismo, a la vez que, recién creada parece casi anticipar la conmemoración de ella misma (Nora, 1989): meses después el mismo Concejo Deliberante ratificará la 01/96, volviéndole a dar valor, a través de la Ordenanza Nº 48/96. De esta forma, el Parque Alfredo Cárdenas estaría, por un lado, intentando rendir homenaje al fallecido Alfredo pero, por otra parte, a partir de declarar el predio “libre de ocupantes” e inaugurar un parque, se estaría conmemorando el “fin del linaje”, el cierre de la ocupación Cárdenas, el final de la historia de esa familia en ese lugar. De alguna manera, el Parque Alfredo Cárdenas estaría clausurando un espacio, para convertirlo nuevamente en un lugar, en el sentido en que lo plantea De Certeau (1994), del lugar como espacio sin prácticas, sin determinantes históricos, volviéndolo nuevamente una zona virgen esperando ser (re)fundada. Así, la ordenanza, mediante su doble acción, de declarar el predio sin ocupación humana y habilitar la creación de un espacio conmemorativo (el Parque Alfredo Cárdenas), tenía la doble intención de conmemorar a los fundadores, dándolos simultáneamente como desaparecidos, y negándoles toda posible descendencia. El linaje se había interrumpido para siempre, el espacio convertido en lugar. Esto daba la posibilidad de que el lugar pudiera nuevamente convertirse en espacio, pero a manos de un nuevo linaje que volviera a re – fundarlo, e inaugurando un nuevo uso cultural. Analizando el sentido de los lugares de memoria de manera comparativa, podemos entender más en profundidad la significatividad de la casa de madera y del “Camping Don Alfredo”, que habíamos analizado en tanto lugares de memoria dominados. Ambos se erigen como contracara de la mencionada ordenanza, buscando subvertir el sentido de la misma. Por un lado, la casa de madera, cumple el rol de puente entre pasado y presente. La casa fue construida por 1950, y hasta el momento fue initerrumpidamente habitada. Si una casa es habitada es porque hay personas aún que le dan sentido a dicha construcción y al entorno en que se emplaza. Así, la casa se opone a la falta de habitantes que reza la ordenanza. Por otra parte, el “Camping Don Alfredo” está en clara oposición al “Parque Ecológico Municipal Alfredo Cárdenas”. Un parque da la idea de entorno natural, si bien puede ser visitado por personas, por lo general no son lugares donde las personas puedan vivir o quedarse, sino transitar, pasar un momento. Por el contrario, un camping es un espacio que deliberadamente apunta a la atracción de personas, a su permanencia, aunque sea estacional. Si bien uno podría pensar en la creación del camping como un medio de la familia para proveerse una entrada económica más, la función misma de un camping (recibir personas) es una manera de que la ocupación y uso del espacio no sólo no se interrumpa, sino que sea reforzada y complementada con otros usos, en este caso turístico. Pero hay otra oposición que vale la pena resaltar y que nos ayudará a comprender luego de qué manera los Cárdenas resisten en el presente los ordenamientos de alteridad que desde el estado municipal se buscan perpetuar. A partir de 2004, fecha en que los Cárdenas se constituyen en Comunidad, no sólo puede verse el cartel que reza “Camping Don Alfredo”, sino que al mismo se le agrega la leyenda “Comunidad Motoco Cárdenas. Territorio Mapuche desde 1896”. A partir de este hecho, se opera una nueva oposición, que viene a completar la anterior, ya no se trata sólo de un espacio habitado y ocupado, versus un lugar conmemorativo, sino que se opone una tierra fiscal convertida en parque ecológico, supuestamente “libre de ocupantes”, a un “territorio indígena” “habitado ancestralmente”. La oposición que se opera no es menor, mientras que la ordenanza busca ordenar a los Cárdenas dentro de los límites de la agencia estatal municipal, es la misma familia quien, reconociendo dicho espacio como territorio, le da una profundidad histórica previa a la llegada del Estado, y elude el tratamiento del conflicto que hasta ahora se les venía dando en tanto “fiscaleros”18. Como veremos más adelante, con esta acción, los Cárdenas subvierten el ordenamiento oficial local de la alteridad para “ordenarse” (o ubicarse) en un tratamiento nacional/ internacional.

Fuente M. Alma Tozzini CONICET – UBA/ LIPAT (U.N. Comahue)
Bibliografía Briones, C. (Editora) (2005) Cartografías argentinas. Políticas indigenistas y formaciones provinciales de alteridad. Buenos Aires: Antropofagia. Crespo, C. (2006): Derechos, tierra y linajes Mapuches en Lago Puelo. Novedades de Antropología Año 15, N° 53. Buenos Aires: INAPL 9 Da Matta, R. (1991(1984)). Espaço. Casa, rua e outro mundo: o caso de Brasil, en Da Matta R. A Casa e a Rua: Espaço, Cidadania, Mulher e Morte no Brasil (33-70), São Paulo: Brasiliense De Certeau, M. (1994). A invenção do cotidiano. Artes de fazer. Petrópolis: Vozes. Hacher, S. (2004). Los cruzados del negocio inmobiliario. Mapuche, nazis actuales, evangelizadores y especulación con la tierra en Chubut, en: http://www.rebelion.org/noticia.php. Halbwachs, M. (1992). On Collective Memory. Chicago: The University of Chicago Press. Hermenaldo (2001). Motoco. Bariloche: Ediciones El Escribiente Municipalidad De Lago Puelo – Pach (2003). Tierras Fiscales para la gente: una política que equilibra interés social y preservación del bosque, en: 20 años de democracia en Lago Puelo. El pueblo que más crece en la Patagonia. Octubre/ 2003 (periódico) Nora, P. (1989). Between Memory and History: Les Lieux de Mémoire, In: Davis, N. & Starn, R. Representations. Spacial Issue. Memory and Counter – Memory (7 – 25). Spring, Nº 26. Olick, J. & Robbins, J. (1998). Social memory studies: From “Collective Memory” to the Historical Sociology of Mnemonic practices. Annual Review of sociology 24, (105-140) Tozzini, M. A. (2004) Del Límite Natural a la frontera Social. Tierras, Linajes y Memoria en Lago Puelo. Tesis de Licenciatura en Antropología Social, FFyL, UBA. (Mimeo) Tozzini, M. A. (2007). Hilvanando opuestos. lecturas identitarias a partir de la conformación de una comunidad mapuche en Lago Puelo, Provincia de Chubut. Avá Revista de Antropología, Nº 10, (47-65). Posadas: Programa de Postgrado en Antropología Social. Universidad Nacional de Misiones. Traverso y Gamboa, J. (2003). Lago Puelo. Un Rincón de la Patria. Antecedentes Históricos y corrientes poblacionales. Buenos Aires: Ediciones Gladius.












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