Ocho días después de haber sido abatido por el Grupo Especial de Operaciones Policiales del Chubut (GEOP), los restos mortales de Martín Alejandro “Tino” John serán trasladados hoy hasta el cementerio municipal de El Bolsón donde está prevista una ceremonia reservada para su círculo íntimo, conforme el pedido de sus hijos.
De igual modo, agradecieron “a familiares y amistades que estuvieron tan presentes estos días y supieron acompañarnos con tanto amor. No va  a realizarse velatorio y caravana, por precaución y para cuidarnos entre todos”, aclararon.
Desde la trágica jornada del jueves 27 de mayo, con escenario en la chacra de la zona alta de Las Golondrinas, el cuerpo permaneció en la morgue judicial de Esquel, donde finalmente se le practicó la autopsia correspondiente “luego de esperar los resultados negativos de Covid”, se indicó. No obstante, hasta ayer no había información oficial por parte del Ministerio Público Fiscal sobre las causas que motivaron el deceso de “Tino” John.
Cabe recordar que se trata de una persona “nacida y criada” en la Comarca Andina, descendiente de colonos suizos y con varias generaciones en la zona. Siempre fue un productor agrícola (ampliamente conocido también por ser habitual comprador de hongos); además de su dedicación al deporte del esquí y a la pesca deportiva. Por tal motivo, llamó la atención de los lugareños la difusión del interés de la embajada de Estados Unidos por conocer los detalles del incidente que terminaron con su vida, quizás “por los primeros datos aportados por el jefe de la policía del Chubut, quien le atribuyó esa nacionalidad”, se especuló.
Cabe recordar que el lunes pasado hubo una masiva movilización de sus allegados frente a la fiscalía de El Hoyo (incluyendo delegados de DDHH), donde reclamaron “justicia por la muerte de Tino John” y entregaron una nota pidiendo al Consejo de la Magistratura “la acusación del juez Ricardo Rolón y el fiscal Carlos Díaz Mayer, por cuyas órdenes conexas se produjo el homicidio”.
Informes
Esta semana, también hubo un pedido de la diputada justicialista Mónica Saso, quien presentó a la Legislatura chubutense un pedido de informes al ministro de Seguridad, Federico Massoni, para que “en un plazo de cinco días hábiles” responda sobre “el protocolo utilizado para el ingreso a la vivienda de Alejandro John; si el operativo contó con un agente negociador y cuál fue su accionar; cuántos disparos realizó John antes de ser abatido y si los disparos fueron apuntados hacia el personal policial”.
En coincidencia, preguntó “qué cantidad de personal del GEOP ingresa en una irrupción; cuál es el protocolo a activar para intervenir en casos de personas con padecimiento mental y si se dio intervención al servicio de Salud Pública de la provincia”. Se agrega “si existe constancia del diagnóstico médico de John y si fue requerido por el personal del GEOP antes de comenzar con el operativo”.
De igual modo, la legisladora de oposición requirió “adjuntar copia de la orden judicial, toda vez que el GEOP no actúa de oficio en los allanamientos”. También indaga “si existen filmaciones u algún otro medio de prueba del allanamiento” y si “se encontraba presente un oficial femenino del GEOP durante el operativo”. También “cómo fue el protocolo accionado para con la mujer de John” y si “la orden de disparar fue dada por el oficial a cargo del operativo o fue una decisión del agente que produjo el disparo”, entre otros interrogantes.
En respuesta, ayer el diputado oficialista Roddy Ingram reconoció que “hubo críticas hacia nosotros por no acompañar el pedido al ministro Massoni por la situación vivida en El Hoyo (sic), con la pérdida lamentable de un vecino, pero creímos que no necesariamente teníamos que limitarnos al papel frío de un pedido de informes, sabiendo que ya está trabajando la fiscalía. La diputada Aguilera solicitó que se convoque al ministro para una reunión on line y se muestre en detalle cómo fue este operativo, que se concretará el martes que viene a las 10”.
La otra versión
Por su parte, Claudia -la pareja de “Tino” John-, dijo ayer que “lo fusilaron en un cuarto chiquito, 20 contra uno y con un disparo en la cabeza”.
Desde su óptica, el accionar policial fue “sádico, tortuoso y cobarde”, ya que “Tino era una persona especial y con mucha generosidad y humildad”, con quien compartió 15 años de su vida. Confirmó que “tenía problemas de salud mental y estaba medicado. Estaba tratado y yo me ocupaba todos los días de que tome las pastillas”, graficó en una entrevista con FM Patagonia Andina. 
Precisó que “tenía capas de estrés y se descompensaba”, y que el incendio del 9 de marzo “fue traumático, porque salvamos la casa, pero se quemó el galpón, el invernadero y los frutales, con lo que perdimos la mitad de la producción”.
A su criterio, dicha contingencia “comenzó a estresarlo más y ahí empecé a notar que dormía poco. Ni siquiera nos vinieron a ver, no nos dieron ni chapas ni alambre, se metían caballos y gente, vivíamos con miedo a las tomas”.
Sobre los sucesos del día del enfrentamiento, la mujer precisó que “iba caminado y vi bultos. Pensé que eran jabalíes y le avisé a Tino, quien me dijo que me iba a buscar. Seguí y vi que los bultos se metieron en la cuneta y entonces veo un traje militar. Ahí me di cuenta que algo pasaba y Tino me estaba esperando con el ayudante en la puerta. Llego y escucho que me dicen ‘señora, señora’ y me dio miedo. Le dije metete adentro y entramos”.
Entonces, “miré al costado y llegaron 2 camionetas. De golpe, se abrió la puerta y entraron como 20 personas con cascos, con fusibles y a los gritos. Tino agarró el rifle y se fue arriba”.
Los uniformados “rompieron las puertas a patadas, me agarraron, me pusieron precintos y me tiraron la nuca para adelante. En eso escuche balas. Yo gritaba ‘qué pasó con mi marido’ y nadie me contestaba y tampoco estaba la fiscal”. Uno me dijo ‘si no se queda tranquila le va a ir peor’”.
De acuerdo a su versión, el allanamiento se prolongó por unos 40 minutos, “hasta que me soltaron. Fueron muy sádicos: cuando apareció mi perrita, pedí que me suelten para abrazarla, me dijeron que no y que me tranquilice o la tiraban al campo de nuevo, así me trataron”.
Finalmente, dedujo el desenlace fatal porque “vi un portafolio de la Policía Científica y por lo poquito que escuché, dijeron ‘hay que confirmar la muerte’”.
Insistió con que “lo fusilaron, no entiendo este ataque feroz. Después me enteré que le habían disparado en la cabeza”. Enseguida se preguntó “dónde estudian. Si hay que neutralizar a una persona que no es delincuente, está alterada y que estaba disparando desde el día anterior con un rifle 22, se le puede tirar un tiro en pierna, creo yo”.











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