Un grupo de 104 jóvenes y adultos llegó a la región para colaborar en la reconstrucción de hogares afectados por los incendios y acompañar a familias que atraviesan un momento crítico, combinando trabajo comunitario, contención social y actividades recreativas.
Un numeroso grupo de Misioneros Solidarios se encuentra desarrollando una intensa tarea comunitaria en la zona de Mallin Ahogado, con el objetivo principal de colaborar en la reconstrucción de viviendas dañadas por los incendios y brindar acompañamiento a familias que aún transitan un complejo proceso de recuperación.
La iniciativa fue presentada por Natalia Aguilar, quien destacó el impacto positivo que tuvo la llegada del contingente. “Vinieron con un grupo de 104 misioneros de distintos lugares. La tarea fundamental es la reconstrucción de Mallín, donde se pudieron levantar y mejorar varias viviendas. Esto le cambió el ánimo a muchas familias que no estaban pudiendo terminar sus casas y hoy ya están logrando concretarlo”, señaló.
Aguilar remarcó además el valor humano de la propuesta, más allá de lo material. “Ayer compartimos una tarde de juegos con familias que están viviendo en Epuyén y que están muy atravesadas por la situación que están pasando. Poder compartir una jornada así les hizo muy bien”, expresó, y agradeció el compromiso de los jóvenes que se sumaron a la misión.
Veinte años de compromiso solidario
Luego tomó la palabra el pastor Rubén Lagos, referente del grupo, quien explicó que esta acción solidaria forma parte de un trabajo sostenido desde hace más de dos décadas. “Empezamos con esta actividad en el año 2000. Esta es la número 20, salvo los años que se suspendió por la pandemia. Siempre venimos la segunda semana de enero con grupos que pueden ser de 50 o, como este año, de más de 100 personas”, indicó.
Lagos subrayó que el objetivo principal es servir a la comunidad y fomentar el compromiso social en jóvenes y adolescentes. “Buscamos que se involucren con las necesidades reales de la gente, que puedan verlas de cerca y aportar desde el lugar que les toca”, sostuvo.
Obras concretas y acompañamiento emocional
Entre las tareas realizadas se destacan la reconstrucción integral de una vivienda, con instalaciones sanitarias y eléctricas, mejoras en otras casas y trabajos de infraestructura básica para vecinos que ya han sufrido reiterados incendios. “En algunos casos se reconstruyeron casas completas por dentro y por fuera, se hicieron baños, instalaciones sanitarias y eléctricas, y contrapisos para nuevas viviendas”, detalló el pastor.
El referente también hizo hincapié en la importancia del acompañamiento anímico. “Cuando llegamos, muchas familias no pedían tanto ayuda material como ánimo. Estaban muy golpeadas. Ver a 30 o 40 jóvenes trabajando juntos, resolviendo en una mañana lo que parecía imposible, les devolvió fuerzas para seguir”, relató.
Trabajo en escuelas y espacios para la niñez
La labor solidaria también incluyó mejoras en espacios educativos y comunitarios. Se realizaron trabajos de pintura en aulas y residencias, se reacondicionaron sectores comunes y se construyeron juegos para los más chicos. “La idea es que cuando los chicos vuelvan a clases encuentren un lugar más lindo, que les dé ganas de estar y aprender”, explicó Lagos.
La presencia de los Misioneros Solidarios deja una huella profunda en las familias y en la comunidad, demostrando que la reconstrucción no solo se mide en obras, sino también en el acompañamiento, la esperanza y el compromiso colectivo.
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