El programa Semilla llegó a 962 familias e instituciones de la región andina y fortalece la producción de huertas - NoticiasdelBolson

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20 oct 2026

El programa Semilla llegó a 962 familias e instituciones de la región andina y fortalece la producción de huertas


El programa Semilla, impulsado por el Gobierno de Río Negro, continúa consolidándose como una herramienta para promover la producción de alimentos y acompañar la economía familiar. En poco más de un mes de trabajo se entregaron 962 kits de semillas en distintas localidades y parajes de la región andina y la estepa rionegrina, en una iniciativa que también permitió fortalecer el vínculo entre las instituciones y los vecinos.

Farid Tello, delegado del Ministerio de Desarrollo Económico y Productivo de Río Negro, realizó un balance positivo de esta nueva edición del programa, que nació en El Bolsón y posteriormente se extendió a toda el área de cobertura de la delegación provincial.

“Estamos muy contentos por lo que sucedió. Ya llevamos más de un mes trabajando con este programa que nació aquí en El Bolsón y que expandimos a toda nuestra área de cobertura”, expresó el funcionario.

Las entregas alcanzaron localidades y parajes como Manuel Choique, Río Chico, Ñorquinco, El Bolsón y sus alrededores, El Manso, El Foyel y Epuyén, entre otros sectores. El objetivo principal fue facilitar a las familias el acceso a semillas para desarrollar sus propias huertas, producir alimentos frescos y contribuir al ahorro en la economía del hogar.


Sin embargo, Tello destacó que uno de los resultados más importantes de la iniciativa fue el contacto directo con las familias, especialmente en los sectores rurales más alejados, donde las jornadas permitieron conocer experiencias, necesidades y formas tradicionales de producción.

“La realidad es que el kit de semillas pasó a segundo plano cuando nos juntamos con la gente. Nos comentaban sus experiencias, nos transmitían lo que hacían día a día y también sus necesidades. El kit nos sirvió para unir instituciones”, explicó.


En este sentido, remarcó que el programa se desarrolló mediante un trabajo interinstitucional financiado por el Gobierno provincial, con la participación de diferentes organismos y actores territoriales. Durante las jornadas también se sumaron docentes, agentes sanitarios y representantes de distintas instituciones, generando espacios de intercambio que fueron mucho más allá de la entrega de semillas.

Incluso, en algunos encuentros se abordaron cuestiones vinculadas con la prevención del hantavirus, la desparasitación de animales y las inscripciones a jardines de infantes, aprovechando la convocatoria para acercar información y servicios a las comunidades.

Otro aspecto destacado fue la selección de semillas especialmente adaptadas a las condiciones climáticas de la región. Según explicó Tello, los kits fueron preparados con especies que ya demostraron buenos resultados productivos en la zona, acompañados por información sobre los tiempos adecuados de siembra.

No obstante, el funcionario señaló que cada sector presenta particularidades y microclimas diferentes, por lo que el asesoramiento también contempló las experiencias de los propios productores y vecinos.

En esos intercambios surgieron conocimientos relacionados con la agricultura biodinámica, las fases lunares y las prácticas de siembra de las comunidades originarias, saberes que enriquecieron las jornadas y permitieron complementar los conocimientos técnicos con las experiencias transmitidas de generación en generación.


El delegado también recordó que esta iniciativa forma parte de un trabajo más amplio que incluye la entrega de microtúneles y capacitaciones para mejorar las condiciones de producción. Durante este año se continuó acompañando a escuelas y establecimientos de salud con este tipo de infraestructura.

En las actividades participaron organismos como el INTA, la universidad, municipios, comisiones de fomento y diferentes áreas del Gobierno provincial, consolidando una tarea conjunta orientada a fortalecer la producción local.

Además de las familias, numerosos establecimientos educativos solicitaron kits de semillas para incorporar la experiencia de la huerta a sus actividades pedagógicas, permitiendo que los niños aprendan desde pequeños sobre la siembra y la producción de alimentos.

Tello mencionó que las recorridas también permitieron detectar necesidades puntuales que pudieron ser atendidas. Entre ellas, destacó la entrega de materiales para instalar un invernadero completo en el barrio Obrero y trabajos de renovación de otras estructuras destinadas a la producción.

“Surgen cosas de las que te enterás cuando salís al territorio y charlás con los vecinos”, sostuvo, al destacar la importancia de mantener un contacto permanente con las comunidades.

De cara a los próximos meses, el principal desafío será realizar un seguimiento de las huertas para conocer los resultados de las siembras y acompañar a quienes recibieron los kits durante las diferentes etapas de producción.


“Lo más importante ya lo tenemos, que es el conocimiento y que el vecino tiene la voluntad de sembrar. Vamos a acompañarlo hasta que salgan sus frutos”, aseguró.

El funcionario también valoró la continuidad de estas políticas provinciales en un contexto en el que otros programas de promoción de huertas, como Pro Huerta, dejaron de funcionar, y destacó la importancia de sostener el acompañamiento a las familias que buscan producir sus propios alimentos.

Finalmente, consultado sobre las condiciones climáticas y las preocupaciones que generan los fenómenos meteorológicos para la producción hortícola, Tello consideró que la región cuenta con condiciones particulares que permiten desarrollar la actividad, aunque reconoció que determinadas contingencias requieren adaptar las prácticas agrícolas.

Señaló que las lluvias resultan beneficiosas para una zona que suele atravesar dificultades durante el verano y sostuvo que los desafíos climáticos pueden afrontarse mediante técnicas y cuidados adecuados.

De esta manera, el programa Semilla cierra una importante etapa de distribución en la región, pero mantiene abierto el trabajo de acompañamiento a las familias, escuelas e instituciones, con el propósito de que cada kit entregado se transforme en una huerta productiva y en una oportunidad para fortalecer la producción de alimentos en las comunidades de la cordillera y la estepa rionegrina.















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