En
consonancia con el lema de que “los grupos económicos también fueron la
dictadura”, hacemos propio lo expresado por el prólogo de libro “Nunca Más”: “La
dictadura se propuso imponer un sistema económico de tipo neoliberal y
arrasar con las conquistas sociales de muchas décadas, que la resistencia
popular impedía fueran conculcadas. La pedagogía del terror convirtió a los
militares golpistas en señores de la vida y la muerte de todos los habitantes
del país. En la aplicación de estas políticas, con la finalidad de evitar
el resurgimiento de los movimientos políticos y sociales, la dictadura hizo
desaparecer a 30.000 personas, conforme a la doctrina de la seguridad nacional,
al servicio del privilegio y de intereses extranacionales. Disciplinar a la
sociedad ahogando en sangre toda disidencia o contestación fue su propósito
manifiesto”.
Entendemos
que toda sociedad tiene el irrenunciable derecho de conocer la verdad de lo ocurrido,
así como las razones y circunstancias en las que se cometieron estos delitos
aberrantes, a fin de evitar que estos hechos vuelvan a ocurrir en el futuro.
La
Memoria tiene una estrecha relación con el pasado y con el presente, con un
pasado que se activa o se reconstruye y que tiene efectos actuales pero que
determina una relación con el futuro, puesto que este se abre desde
posibilidades que están cargadas de historia. Por eso, repensar la historia,
reconstruir otras memorias, significa contribuir a pensar otros futuros donde
la posibilidad de que “Nunca Más” exceda como consigna y se convierta en un
acuerdo básico de la sociedad democrática.
Consideramos, además, que la Memoria es también la memoria de nuestras instituciones y lo que nosotros seamos capaces de hacer con ella. En este punto queremos recordar que la dictadura cívico-militar y la continuidad de sus políticas neoliberales intentaron destruir al Movimiento Cooperativo y a las pequeñas y medianas empresas en favor de la concentración económica; y que no pudieron llevarlo a cabo debido a la resistencia popular. Es esa resistencia la que recuperó las luchas del pasado por una sociedad más justa, inclusiva, participativa, equitativa y democrática.
Celebramos la decisión de crear sitios de Memoria como el que se está inaugurando este viernes en la vereda del Banco de la Nación Argentina. Que este sitio lleve el nombre de Julio Cesar Schwartz es un motivo más para sostener activa la Memoria sobre la historia reciente, la invitación a trabajar hacia nuevas construcciones sociales, más horizontales y solidarias sin olvidar que aún persisten ciertas prácticas de la dictadura que es necesario erradicar. Recordar, entonces, que son deberes del Estado promover, respetar y garantizar los Derechos Humanos atendiendo la persistente demanda social de verdad, justicia y reparación.
Actualmente tenemos por delante la inmensa tarea de revertir una situación de impunidad y de injusticia social, lo que supone vencer la hostilidad de poderosos sectores que con su complicidad de ayer y de hoy la hicieron posible. Por ello al mismo tiempo que nos interpelan los grandes desafíos, debemos de continuar haciendo de la Argentina, frente a estas resistencias, un país más democrático, más igualitario y más equitativo. Debemos tomarlo como compromiso, porque de esa manera honramos las luchas del pasado para comenzar a caminar un futuro mejor.
Consideramos, además, que la Memoria es también la memoria de nuestras instituciones y lo que nosotros seamos capaces de hacer con ella. En este punto queremos recordar que la dictadura cívico-militar y la continuidad de sus políticas neoliberales intentaron destruir al Movimiento Cooperativo y a las pequeñas y medianas empresas en favor de la concentración económica; y que no pudieron llevarlo a cabo debido a la resistencia popular. Es esa resistencia la que recuperó las luchas del pasado por una sociedad más justa, inclusiva, participativa, equitativa y democrática.
Celebramos la decisión de crear sitios de Memoria como el que se está inaugurando este viernes en la vereda del Banco de la Nación Argentina. Que este sitio lleve el nombre de Julio Cesar Schwartz es un motivo más para sostener activa la Memoria sobre la historia reciente, la invitación a trabajar hacia nuevas construcciones sociales, más horizontales y solidarias sin olvidar que aún persisten ciertas prácticas de la dictadura que es necesario erradicar. Recordar, entonces, que son deberes del Estado promover, respetar y garantizar los Derechos Humanos atendiendo la persistente demanda social de verdad, justicia y reparación.
Actualmente tenemos por delante la inmensa tarea de revertir una situación de impunidad y de injusticia social, lo que supone vencer la hostilidad de poderosos sectores que con su complicidad de ayer y de hoy la hicieron posible. Por ello al mismo tiempo que nos interpelan los grandes desafíos, debemos de continuar haciendo de la Argentina, frente a estas resistencias, un país más democrático, más igualitario y más equitativo. Debemos tomarlo como compromiso, porque de esa manera honramos las luchas del pasado para comenzar a caminar un futuro mejor.
Consejo de Administración de Coopetel