Durante los festejos del primero de año del 2011 lo obligaron a tirarse al río, donde se ahogó. En febrero de este año, el juez Lozada caratuló la causa como “homicidio”.
El juez Martín Lozada dispuso el procesamiento de tres personas residentes en El Manso, acusados de agredir a Omar Inostroza la noche del 1 de enero del 2011, para luego obligarlo a tirarse a las aguas del río Manso, donde finalmente perdió la vida.
“El cargo criminal resulta producto del análisis lógico, armónico y no contradictorio de todas y cada una de las pruebas e indicios agregados al expediente”, se consignó en fuentes judiciales.
Según el magistrado, “en el escenario del hecho tenemos, por un lado, a tres de los imputados, quienes allí arribaron luego de perseguir al occiso hasta la orilla del río, en el marco de lo que fue una pelea (…) Por el otro, a uno de los entonces perseguidos, Omar Inostroza, quien al momento en ser divisado por C., se encontraba a 15 metros de distancia de sus perseguidores, flotando en las aguas del río, siendo llevado por la corriente”.
En relación a las características de ese específico sector ribereño, agregó que se “trata de una costa que carece de playa, en la cual existe un balcón o terraplén, por sobre las aguas del río, a dos metros de altura aproximadamente de la corriente del agua. Sector que se encuentra caracterizado por su importante caudal. De acuerdo a ello, entiendo que en el momento mismo de acabada la persecución Omar Inostroza se vio cercado por sus perseguidores (…) a punto tal de verse enfrentado al dilema de vérselas con ellos o, de lo contrario, arrojarse a las aguas del río para sortear la segura agresión a la que entonces presumía sería sometido”.
Acorralado
Prosiguió detallando que “llegados a la orilla del río y su terraplén sobre las aguas, el occiso se vio acorralado entre sus agresores y las aguas del río. En este punto, de acuerdo a las reglas de la lógica y la experiencia, y teniendo en cuenta la pelea previa y la persecución que a su respecto se había desarrollado hasta ese momento, las posibilidades fácticas, materiales y fenomenológicas por la cual transcurrió el hecho investigado del hecho pudieron ser sólo dos”.
“La primera de aquéllas, consistente en que los prevenidos lo hubieran empujado a las aguas del río, siendo a continuación arrastrado por la corriente hasta el momento de perder la vida como consecuencia de la asfixia por inmersión. La segunda, por la cual habré de inclinarme, relativa a que una vez cercano y a fin de evitar la agresión que razonablemente advertía como inminente, se arrojó a las aguas del río Manso, perdiendo del modo antedicho la vida. Me inclino por la segunda de ellas, puesto que no se ha comprobado que los agresores pusieran efectiva mano sobre la anatomía del occiso. Los resultados de la autopsia efectuada sobre su cadáver me inclinan a considerarlo de ese modo”.
Saltó
“Por otra parte, considero que Omar Inostroza tuvo motivos objetivos de peso para percibir como inminente la agresión que sobre su persona se avecinaba por parte de los prevenidos. Y ello por cuanto había forcejeado con aquéllos en el interior del quincho, y más luego había sido perseguido por los nombrados durante el trayecto que dista entre aquél y las orillas del río”.
Concluyó el magistrado que “viéndose cercado por sus perseguidores, de acuerdo a la animosidad con la cual debieron dirigirse en contra de su persona, y a fin de evitar la golpiza que razonablemente entendía como inminente, pues entonces debió haber saltado ese balcón o terraplén para finalmente caer sobre las aguas, pretendiendo así sortear la segura agresión en su contra. Todo ello, con el resultado fatal que ya conocemos a la fecha”.
Aquella noche Inostroza festejaba en El Manso el año nuevo, cuando se produjo una pelea entre varios jóvenes asistentes al mismo evento. El cadáver del joven apareció siete días más tarde flotando en las aguas del río.
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