Recuerdo, expresó Piccinini, que cada planteo que hicimos desde la
Defensoría tuvo como contrapartida el ataque, la injuria, la calumnia. No
importaba la calidad de los fundamentos y las pruebas con que reclamábamos
corrección en las conductas. Había que matar al mensajero, y hoy siguiendo
exactamente la misma y reprochable conducta institucional, según el propio
Gobernador, la culpa de que el Gobierno tenga comprometidos sus recursos en
nada más y nada menos que 1900 becas, la tiene el empleado que supuestamente
dio la información (que por otro lado si lo hizo, es su obligación) o el
periodista que lo informó a la ciudadanía, que también es su obligación o la
oposición.
Lamento profundamente que esto ocurra, expresó Piccinini, lamento
que no hayamos aprendido nada. Que se siga manipulando la voluntad de personas
que con la misma inversión podrían disfrutar dignamente de la creación de fuentes
de trabajo, promocionando hacia arriba su calidad humana y de vida.
Pero para que eso ocurra, el Gobernador debería comprender que el
honor que se le confirió debe servir para que la gente de Rio Negro viva mejor.
Las ambiciones personales desmedidas, el rédito político a cualquier costo,
solo han servido en la historia de los pueblos a la destrucción de los valores
que son la columna vertebral de nuestro Sistema Democrático. Con estas acciones
equivocadas buscando en los otros las culpas que solo nosotros debemos purgar,
afectamos la credibilidad y herimos de muerte a la democracia que
permanentemente y en todas las tribunas, a veces incluso con cierto exagerado
dramatismo, decimos defender, finalizo diciendo Piccinini.
Prensa Dra. Ana Piccinini
Legisladora Provincial
Rio Negro.-
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