Entre las medidas a aplicar en lo inmediato, el
subsecretario de Gestión Ambiental, Ariel Gamboa, graficó que “se definió
fortalecer el trabajo con prestadores turísticos y establecer criterios claros
que determinen las potenciales áreas defendibles”.
A su turno, la directora de Programas Ambientales, Marta
Machado, se refirió “a la obtención de fuentes de financiamiento para evitar
contratiempos presupuestarios en la próxima apertura de temporada, donde se
difundirá la normativa a pescadores, turistas y lugareños”.
Precisamente, la ley provincial XI N° 58, sancionada en
octubre de 2012, declara en “estado de emergencia todos los ambientes acuáticos
de la provincia por la aparición del alga invasora Didymosphenia geminata”,
crea un comité y asigna fondos específicos para la prevención, monitoreo y
control, con el concurso de distintos organismos chubutenses y del Parque
Nacional Los Alerces.
Alumnos del a escuela 734 descubren componente natural que
combate el alga.
En coincidencia, alumnos de la escuela 734 “Cóndor Andino”,
de El Hoyo, mostrarán en Tecnópolis - del 9 al 14 de noviembre-, un proyecto denominado
“Presencia del alga Didymo en cuencas hídricas”, que ganó en la feria
provincial de ciencias el pase a la instancia nacional.
Esta basado “en la presencia del también llamado moco de la
roca en la cuenca del río Epuyén, que despertó el interés de los estudiantes,
quienes decidieron involucrarse e investigar el tema, encontrándose con que a
nivel local, provincial o nacional no es mucha la información disponible, pero
a través de internet pudieron acceder a información de carácter internacional sobre
una problemática mundial y que desde hace un tiempo afecta a nuestra
región”, según detallaron los coordinadores.
Sumaron además “un trabajo de relevamiento y toma de
muestras del alga en los ríos Epuyén, Azul y Quemquentreu, que incluyó el
análisis y cultivos en laboratorio para determinar finalmente un extracto de
origen natural que permita disminuir o eliminar su avance e impacto”.
En ese marco, ahora trabajan para comprobar la eficacia de
un liquen vulgarmente llamado “Barba de viejo” (Usnea Barbata), uno de las
especies más corrientes y características de los ecosistemas de los bosques
patagónicos. Además tienen previsto “un mapeo de situación y estado de las
cuencas afectadas en la zona”.
Sigue avanzando
Cabe recordar que hasta ahora no ha dado resultados
concretos el escudo regional articulado contra el alga Didymo. Su avance
se nota progresivamente en nuevos cursos hídricos y los expertos creen que
“puede alterar gravemente el ecosistema acuático cordillerano”.
Hace dos años el gobierno del Chubut estableció la
instalación de 11 puestos de desinfección de embarcaciones y equipos de pesca
(de carácter obligatorio), con acuerdos a los que se sumaron las
provincias de Río Negro y Neuquén para abordar la problemática y constituir un
comité de emergencia interpatagónico.
Asimismo, hubo gestiones con el Estado chileno para la
implementación de controles fronterizos, ya que la detección del alga invasora
se hizo en la cuenca del río Espolón, en Futaleufú, en 2010. No obstante,
dichas medidas “no se aplican en ninguna aduana” y las inspecciones internas en
la zona andina “son nulas o escasas”.
Fácilmente
Cabe recordar que el alga “didymosphenia geminata”
(originaria del hemisferio norte), “se reproduce muy fácilmente y puede
transportarla el humano en botas, equipos de pesca, o todo tipo de
embarcaciones”.
Los registros sobre el río Espolón, a escasos 10 kilómetros
de la frontera con Argentina, han decidido a los expertos en declarar el “área
de plaga” y los últimos datos la ubican ya sobre los ríos Rivadavia (Parque
Nacional Los Alerces), Azul (al oeste de El Bolsón) y Epuyén (que nace en el
lago homónimo y desemboca en el lago Puelo). Su detección también comprende
parte de la cuenca del Limay y otros cursos del Neuquén, lo que demuestra que
“en un par de años ha avanzado más de 500 kilometros”.
En tanto, a criterio de los pescadores con mosca, hay que
trabajar en lo inmediato “desde la óptica de zona afectada e impedir que el
alga sea trasladada” por los vectores mas usuales, pidiendo el “control y penalización”
con la adhesión de “todos los municipios y comunas ubicadas en las cuencas de
los ríos cordilleranos, a ambos lados de la frontera”.
Recomendaciones
Entre las recomendaciones más repetidas para evitar la
proliferación, se recomienda “la colocación de lavaderos de embarcaciones en
los accesos a los destinos pesqueros, portadas a los parques nacionales y pasos
fronterizos con Chile”.
También advierten sobre la necesidad “del uso de zapatos sin
suela de fieltro para los pescadores -considerando que es la principal causa de
traslado-, no solo de Didymo sino de otros organismos invasores. En
caso que el alga se encuentre en mayores extensiones a las actuales, tendremos
que tomar medidas aun más drásticas”, advierten.
Microalga
También conocida como “moco de las rocas”, fue descubierta
en un río chileno de la cordillera andino patagónica y los expertos creen que
puede alterar “gravemente el ecosistema acuático”. Los primeros indicios
se dieron en las muestras de agua provenientes del río Espolón y ya proliferó
por otros cursos hídricos del lado argentino.
Paulina Montero, investigadora residente del Centro de
Investigación en Ecosistemas de la Patagonia, quien realizó los estudios en el
laboratorio de fitoplancton del complejo, graficó que “esta especie es una
microalga de agua dulce, que pertenece al grupo de las diatomeas”. Reconocida
como una especie invasiva, “es capaz de producir un mucílago que se adhiere al
sustrato (rocas o macroalgas) y formar densas capas de este material. Por lo
tanto uno de los principales daños que produce es que, por una parte altera el
paisaje y por otra, ecológicamente altera el sistema”.
Uno de los rasgos característicos de las células de diatomeas es la presencia de una cubierta de sílice (dióxido de silicio hidratado) llamado frústulo que muestran una gran diversidad de formas, algunos muy bellos y ornamentados y generalmente constan de dos partes asimétricas o valvas con una división entre ellas, de ahí el nombre del grupo. Muchas especies aparecen formando encadenamientos u otros agregados ordenados.
Uno de los rasgos característicos de las células de diatomeas es la presencia de una cubierta de sílice (dióxido de silicio hidratado) llamado frústulo que muestran una gran diversidad de formas, algunos muy bellos y ornamentados y generalmente constan de dos partes asimétricas o valvas con una división entre ellas, de ahí el nombre del grupo. Muchas especies aparecen formando encadenamientos u otros agregados ordenados.
La evidencia fósil sugiere que se originaron durante o antes
del período Jurásico temprano. Esta especie ha sido descrita como una microalga
invasiva en varias regiones a nivel mundial. Hasta el momento había sido detectada
en Australia, Norteamérica y Europa. En Chile, no se había descubierto su
presencia desde el año 1964, en el lago Sarmiento.
Efectos ambientales y sociales
El Didymo produce tallos extracelulares que tiene efectos ambientales adversos. Cuando esta alga se multiplica vegetativamente (la célula se divide) también lo hacen los tallos formando con el tiempo una masa densa que puede adherirse a las rocas, las plantas, o cualquier otro sustrato sumergido, es resistente a la degradación fúngica y bacteriana.
El Didymo produce tallos extracelulares que tiene efectos ambientales adversos. Cuando esta alga se multiplica vegetativamente (la célula se divide) también lo hacen los tallos formando con el tiempo una masa densa que puede adherirse a las rocas, las plantas, o cualquier otro sustrato sumergido, es resistente a la degradación fúngica y bacteriana.
En concreto, los tallos forman una trampa para los
sedimentos finos, dentro de su densa matriz, cambiando así la naturaleza del
flujo sobre los sustratos.
En detalle, “hace que algunas especies prosperen y los que
no pueden alimentarse de estas algas sufren reducciones de abundancia o
desaparecen”, según advierten los expertos.
Los más afectados son los peces que habitan el fondo
acuático y consumen mayoritariamente invertebrados, como lo bagres. Las demás
especies de peces nativos y exóticos (los salmónidos que desovan y tapan sus
huevos con grava) “podrían ser también muy afectadas”.
El “moco de la roca” también implica “impactos económicos
negativos”, ya que afecta los canales de transporte de agua para la generación
de energía hidroeléctrica, la agricultura y el consumo humano, que se ven
severamente afectados y deben ser constantemente limpiados para evitar su
contaminación.
Cabe destacar que las comunidades que dependen del turismo,
tanto recreativo como asociado a la pesca deportiva, para sustentar su
economía, dependen de los recursos naturales que representan uno de sus grandes
activos. Estas pueden ser las más vulnerables a los daños causados por la
propagación de esta especie y sus floraciones, no solo por el impacto estético
sino por la merma de la calidad de pesca. Por ejemplo, después de la aparición
del Didymo en Nueva Zelanda, en octubre de 2004, “se estimaron pérdidas
económicas, por múltiples conceptos, que se estimaron en el rango de 57 a 300
millones de dólares para un período de ocho años”, según un estudio difundido
por el organismo estatal competente.
En dicha país también debieron diseñarse filtros especiales
para mantener los sistemas de enfriamiento de las turbinas y generadores
eléctricos libre del alga invasora, aumentando sus costos de operación.
Fuente Diario Rio Negro.
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