EL MANCO DEL ESPANTO.

“Toda mi vida me preparé para esto…te pido que me des la oportunidad, de lo demás me encargo yo”, Daniel Scioli.

Realmente es increíble la capacidad que tienen algunos para reciclarse y ofrecerse como una alternativa política.
Solo basta recorrer la provincia de Buenos Aires para darse cuenta la destrucción social que hay en todos sus ámbitos: educación, salud, seguridad, trabajo y producción. Escuelas y universidades públicas que fueron ejemplo, hoy están  degradadas. Hospitales sin recursos, profesionales agotados en edificios faltos de mantenimiento, compiten con salas de atención como los “UPA24”.
Ocho años de inoperancia, de inacción, de incapacidad, de falta de crecimiento, de destrucción de las economías regionales y de pueblos fantasmas.
Se cambió la lógica en la actividad agropecuaría (rotación de cultivos), para promocionar la soja y los feed lot…Y como parte del modelo, el permanente éxodo de la ruralidad a las grandes ciudades.
Las tomas de tierras, el avance del narcotráfico, los promocionados subsidios que reemplazaron al trabajo genuino y a la cultura laboral del bonaerense, son la realidad de la actual gestión.
Y como si todo esto fuera poco, se siguen haciendo estudios sismográficos para explotación minera y  petrolera en la llanura de la pampa húmeda, pensando implementar los métodos nefastos del fracking.
Las villas miserias crecieron en los suburbios de Mar del Plata, Bahía Blanca y el Conurbano. Es constante la promoción de la marginalidad social y el desprecio por la Ley. Personas abandonadas a la buena de Dios, sin ningún proyecto de vida a futuro. Menores desnutridos, con tallas que no se condicen con sus edades, madres que ofrecen a sus hijos un mate cocido y una torta frita como único plato. Niños que no conocen un yogurth ó un pedazo de queso. En la ex provincia de las vacas, la carne, la leche y sus derivados no existen en la mesa familiar.
Danielito alguna vez nos tomó por idiotas: dejó de ser de Capital, para decir que siempre había sido de la Provincia. Dejó de ser un empresario farandulero para ser un militante menemista. Era nada más que un motonauta con suficiente dinero para inventar sus títulos. Así fue como se metió de lleno en la política Nacional. Se hizo un Duhaldista fanático y luego un Kirchnerista faldero, humillado como gobernador. Se trata de un fenómeno único. Un arrastrado que termina como presidente del partido justicialista, un usurpador sin escrúpulos, ni vergüenza. Es como si asumiera el Beto Alonso como presidente de Boca Juniors. Ningún peronista con formación política y conocimientos históricos de este Movimiento puede creer que Scioli tenga algo que ver con el legado de Perón y Evita.
Pero la historia continúa. Daniel no tiene límites, y va rumbo a convertirse en “el manco del  Espanto”.
Sus ambiciones desenfrenadas ahora van por toda la Nación. En una dupla con Zannini, quiere mantener este Modelo de saqueo y corrupción, con un capitalismo de amigos y con un Estado botín. Con falta de Justicia e impunidad, con narcotráfico y blanqueo de capitales que permiten el lavado. Con juego y prostitución. Con pobreza y desigualdades sociales. Con desocupación  e industrias destruídas. Con déficit energético. Con retorno en la obra pública. Con una YPF saqueada por los Españoles y por Néstor. Con Aerolíneas Argentinas deficitaria y subsidiada.  La lista sigue y sigue.
Scioli, un hombre que no quiere modificar nada.
Frente a  este panorama nefasto, Daniel  nunca se mostró disconforme. Por el contrario, adhirió al populismo “K” sin cuestionar nada. Solo quería consolidar su candidatura a presidente por el FpV.
No tengo dudas que estamos ante “el manco del espanto”, un hombre con declaraciones juradas dibujadas, con una desaprensión por el prójimo casi irracional. Lo mostró su ausencia en las inundaciones.
Por último, yo no soy Juan José Campanella, ni Pablo Sirven. Sólo soy un desconocido peronista nacido y criado en la provincia de Buenos Aires. Duele la hipocresía. Por eso me pregunto: si en dos períodos de gobierno no se hizo nada por la gente, por qué diablos tengo que pensar que al llegar a la Rosada las cosas mejorarían. No les creo nada. No se merecen una nueva oportunidad.
La información sigue siendo la mejor arma para combatirlos.
Ya es hora de correr la cortina. Decidí vos.
Rodolfo H. Fernández. Periodista.

DNI.14522093.Lago Puelo. Chubut.











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