Tierra de mar y cordillera que sorprende con su geografía caprichosa dominada por los volcanes y las termas, los fiordos, canales e islas que van dibujando la costa, los ríos que bajan caudalosos de los ventisqueros y la selva valdiviana que todo lo cubre.
Hornopirén es puerta norte de la Carretera Austral (considerada como uno de los cinco caminos más hermosos del mundo), a 109 km al sur de Puerto Montt, y también es la localidad principal de la comuna de Hualaihué (lugar de aves acuáticas), un lugar único y mágico en el sur chileno, que siempre invita a relacionarse con la naturaleza indómita y ofrece aventura y emociones en cualquier época del año.
Gomones, balsas y kayaks son ideales para explorar los fiordos, los lagos y el mar.
A lo largo del recorrido, en sus pequeños poblados, marcados por las lanchas pesqueras que aportan a diario a la economía de sus habitantes, los protagonistas son pintorescos personajes –con su carga de elementos culturales transmitidos por generaciones–, quienes siguen privilegiando la calidez y sencillez para atender a los viajeros.
Para llegar hay que recorrer desde Puerto Montt los 40 km pavimentados hasta caleta La Arena, donde se aborda un transbordador hasta caleta Puelche para atravesar el estuario del Reloncaví (el viaje dura 40 minutos y cuesta $200). Allí se retoma el camino de 45 km (la mitad está asfaltado y el resto en construcción), eternamente vigilado por el imponente volcán Hornopirén (de 1.562 metros de altura), atravesando el escenario incomparable del bosque lluvioso del sur con sus arrayanes, tepas, cirguerillos, canelos, ulmos y lumas.
A lo largo del recorrido, aquí y allá aparecen las botes de los pescadores, que construyen ellos mismos.
A uno y otro lado aparecen lagunas y lagos, arroyos correntosos que caen por los acantilados, cuestas tapizadas de nalcas, caletas de pescadores, jaulas salmoneras, cultivos de choritos y bandadas de gaviotas, pelícanos y cientos de pájaros que hacen escuchar sus graznidos contra el rumor de las olas.
Ingresar a las calles prolijas de Hornopirén brinda otra sensación especial: la arquitectura privilegiada por la madera, la costanera con sus barcas, el trajín de los isleños con sus bolsas repletas de mariscos, el colorido de los almacenes de ramos generales y, sobre todo, la confianza de los lugareños que lo verán llegar pero seguirán con su rutina laboral mientras le cuentan con toda amabilidad dónde comer, hospedarse o llegar hasta los rincones mejor guardados.
Hasta el siglo pasado la zona costera de esta comuna estuvo habitada por los Chonos, un pueblo indígena que tenía como principal actividad la pesca y se abrigaba con las pieles de los lobos marinos. Sus integrantes navegaban entre los fiordos y esteros y no se adentraban mucho hacia el interior del territorio. Hacia la cordillera, en el límite con Argentina, vivían los tehuelches y las tribus huiliches, quienes ocuparon también todo el golfo del Reloncaví.
Las ovejas sureñas, postal de las chacras y estancias.
La combinación de culturas (después llegaron los colonos alemanes y españoles) le dio la identidad actual a la región, donde la preponderancia de sus bellezas naturales se mezcla con la influencia de los pescadores artesanales que viven en pequeñas caletas ubicadas a lo largo del borde costero.
En consecuencia, la gastronomía que ofrece la comuna se basa principalmente en el congrio, merluza austral, salmón y la recolección de mariscos para la preparación de alimentos típicos en base a técnicas ancestrales, como el curanto.
En Hualaihué se pueden realizar diversas actividades entretenidas como kayak de mar y lagos, pesca con mosca y deportiva, relajarse en las termas, cabalgar entre los bosques y en las montañas o navegar por los mares interiores, deambulando entre los mañíos, lengas y coihues de la selva pluvial, frente a los ventisqueros colgantes, ríos impresionantes por su pureza y caudal, fiordos y canales con ballenas, toninas, pingüinos, orcas y lobos marinos.
Allí mismo, la diversidad de los paisajes, poblados y los ecosistemas a los que se permite acceder son únicos, entre ellos el Parque Nacional Hornopirén (volcán nevado) que tiene una superficie de 48.232 hectáreas. Es monumento nacional y forma parte de la "Reserva de la biosfera de bosques templados lluviosos de los andes australes", que destaca por la conservación de más de 10.000 hectáreas de bosques de alerce Siempreverde.
Las casitas que aparecen a la vera del camino.
En el sector costero es posible apreciar la majestuosidad del mar, así como la vida cotidiana de sus habitantes, quienes han sabido conservar prácticas, labores y oficios típicos, como la construcción de sus propios botes para la pesca artesanal. Una a una, van apareciendo las localidades de Puñium, Chagual, La Poza, Quildaco, Aulen, Rolecha, Lleguimán y Puerto Hualaihué, donde se empalma nuevamente con el camino austral hasta las caletas El Manzano y Pichicolo. En todo el recorrido hay oferta de cabañas y campings.
PURO RELAX
En medio del ecosistema recóndito que caracteriza a Hornopirén, están las termas de Llancahué, Pichicolo, Porcelana, Cahuelmó y lago Cabrera. Algunas son solo pozones naturales, inmersos en medio de la frondosa vegetación que caracteriza la zona.
Otras cuentan con instalaciones de tipo rústico y con infraestructura suficiente para atender la demanda. En todas, las propiedades curativas que se atribuyen a las aguas incluyen "la estimulación de las defensas del organismo, depuran la sangre, tienen poder analgésico y calmante de dolores, relajan los músculos, reconstituyen y tonifican", entre otras.
En el caso de las termas de Llancahué, Porcelana y Cahuelmó, es necesario realizar un viaje corto en lancha, cargado de aventura y emoción frente a los increíbles paisajes del océano Pacífico, además de la posibilidad de disfrutar y observar la fauna marina.
Otro punto de interés es Cholgo, una caleta pesquera ubicada a 28 km de Hornopirén.
Su acceso es posible por el camino austral y permite disfrutar conocer además el río Blanco. Continuando por esta ruta se llega a la localidad de Pichanco, desde donde se cruza a la isla Llancahué, lugar donde se puede disfrutar de aguas termales.
DATOS ÚTILES
Se puede arribar a Hornopirén en vehículo o en buses (desde la terminal de Puerto Montt). Hay que calcular un tiempo aproximado de 3 horas (sumando el trasbordador y las paradas para las fotos de rigor). En este poblado de 3 mil habitantes existe un banco, cajero automático, estación de servicio, centro de atención de salud pública, tenencia de Carabineros y otros servicios complementarios preparados para recibir turismo. Posee hoteles, hosterías, hospedajes, cabañas, residenciales y lugares para acampar (costo promedio por persona para dormir $300, con desayuno).
Para comer hay oferta de varios restaurantes y cocinerías en el mercado típico, donde también hay artesanías (lana, madera, conchas, mermeladas caseras, conservas).
Recomendado: cocinería “La Queñita”, con especialidad en pescados y mariscos (costo promedio por persona $200 con bebida, no reciben tarjetas).
También se puede llegar por el camino que lleva desde Puerto Varas o Entre Lagos hasta Ensenada. Desde allí a Cochamó, Río Puelo y Caleta Puelche (tiene un poco más de ripio, pero es espectacular bordeando todo el estuario del Reloncaví y el volcán Yate).(Fuente: Agencia El Bolsón diario Río Negro)
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