Cada 25 de septiembre, Argentina conmemora el Día Nacional de la Ballena Franca Austral, especie declarada Monumento Natural Nacional y Provincial que cada año elige las aguas del Atlántico Sur para cumplir con uno de los ciclos más importantes de su vida.
Entre junio y noviembre, estos gigantes marinos surcan el Golfo San Matías y otros puntos del litoral rionegrino, regalando a residentes y turistas la posibilidad de avistarlas en su hábitat natural.
La ballena franca austral (Eubalaena australis) puede medir hasta 17 metros de largo y alcanzar un peso de 40 toneladas. Las crías, al nacer, rondan los 4 metros y llegan a pesar cerca de una tonelada. Cada ejemplar es único: las callosidades que presentan en su cabeza permiten su identificación durante toda la vida.
Estos cetáceos realizan extensas migraciones. Se alimentan en aguas frías del sur y, durante el invierno y la primavera, arriban a nuestras costas para parir y amamantar a sus ballenatos.
Desde la Secretaría de Ambiente y Cambio Climático de Río Negro recordaron que la observación debe hacerse de forma responsable: mantener distancias prudentes, no arrojar residuos y utilizar únicamente embarcaciones habilitadas. Además, solicitaron dar aviso inmediato a Prefectura Naval o Defensa Civil en caso de varamientos de fauna marina.
La ballena franca austral no solo es un atractivo turístico, sino también parte esencial de la identidad natural y cultural de la Patagonia. Cuidarlas es preservar la riqueza de nuestras costas.