En la zona de confluencia del Río Azul, uno de los cursos de agua más importantes de nuestra cuenca, vecinos y vecinas expresaron su indignación frente a un hecho que consideran inaceptable: arrojaron carteles al cauce del río.
El Azul, reconocido por sus aguas puras y cristalinas, abastece a muchas familias río abajo. Por eso, quienes habitan el territorio calificaron la acción como un acto vandálico, incoherente e irresponsable, que pone en riesgo un recurso vital.
Los carteles corresponden a la señalética que Vialidad había emplazado en noviembre de 2024 para señalar el acceso peatonal hacia Lago Escondido. Si bien la comunidad comprende el trasfondo del conflicto histórico en torno al lago y la empresa Hidden Lake S.A., no aceptan que el río sea usado como depósito de desechos.
“No entendemos qué culpa tiene el río de esta disputa. Esto es una falta de respeto para todos los que vivimos acá y cuidamos el agua de la que bebemos”, manifestaron los vecinos.
La comunidad exige que los carteles sean retirados de inmediato y reclama un mayor compromiso con el cuidado de los entornos naturales. El mensaje de los habitantes es claro: el Río Azul no se toca.