El espacio EMAUS continúa consolidándose como un lugar de contención, escucha y acompañamiento para personas que atraviesan situaciones de vulnerabilidad en El Bolsón. En ese marco, la terapista ocupacional Jazmín Salzamendi explicó el trabajo que comenzó a desarrollar junto a una psicóloga, con el objetivo de brindar herramientas para el abordaje de los consumos problemáticos y fortalecer el proceso de acompañamiento que ya llevan adelante los voluntarios de la institución.
Salzamendi destacó que el trabajo que realiza EMAUS ya comienza a ser reconocido en la comunidad por la importante tarea social que desarrolla. Según explicó, su incorporación al equipo surgió a partir de una necesidad detectada por las coordinadoras del espacio, quienes observaron que, además de las múltiples problemáticas que atraviesan las personas que concurren al lugar, muchas de ellas también presentan consumos problemáticos de sustancias.
"Ya se viene escuchando en la zona cada vez más el espacio de EMAUS como un espacio que intenta dar respuesta", expresó la profesional, al tiempo que señaló que fueron las propias coordinadoras, todas ellas voluntarias, quienes impulsaron la búsqueda de recursos para sumar profesionales especializados.
Salzamendi explicó que, ante esta realidad, las responsables del espacio solicitaron al Gobierno de Río Negro el acompañamiento necesario para obtener fondos que permitieran incorporar un abordaje específico sobre consumos problemáticos.
"A partir de que empiezan a identificar que eso era una necesidad, las coordinadoras piden a la Provincia que bajen una cantidad de fondos para ver si se puede, de alguna forma, dar una vuelta de rosca a esta problemática y empezar a problematizarla", indicó.
Actualmente, la terapista ocupacional trabaja desde hace aproximadamente dos meses junto a la psicóloga Alejandra, quien acompaña las actividades los miércoles y viernes. Ambas desarrollan una tarea orientada a escuchar, acompañar y brindar herramientas a las personas que asisten al espacio, respetando los tiempos y procesos individuales de cada una.
En ese sentido, Salzamendi remarcó que la experiencia ha sido muy positiva desde el comienzo y valoró especialmente la predisposición tanto de las coordinadoras como de quienes participan de EMAUS.
"Vengo sintiendo que es una experiencia muy amable y nosotras venimos desde un rol de trabajo tratando de dar alguna vuelta de rosca a la situación", manifestó.
La profesional explicó además que no todas las personas llegan atravesando el mismo momento respecto de sus consumos. Algunas buscan abandonar completamente las sustancias, otras intentan reducir su consumo y muchas recién comienzan a reconocer que existe una problemática que necesita ser abordada.
"Existen diferentes instancias. Hay gente que está queriendo dejar el consumo, hay gente que está queriendo reducir el consumo y hay gente que quizás simplemente está empezando a problematizarlo", sostuvo.
Finalmente, destacó que EMAUS también establece pautas claras de convivencia que permiten garantizar un espacio seguro y de respeto para todos los asistentes. Entre ellas, mencionó la necesidad de ingresar sin haber consumido alcohol y dejar elementos potencialmente peligrosos, como cuchillos, antes de ingresar al lugar.
Estas normas, explicó, forman parte de un proceso de construcción colectiva que busca generar un ambiente de confianza, cuidado y contención, donde cada persona pueda iniciar un camino de recuperación y fortalecimiento personal acompañada por un equipo comprometido, integrado tanto por voluntarios como por profesionales de distintas disciplinas.

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