Investigadora del INTA expuso en Europa sobre la producción agroecológica de la Patagonia


La ingeniera agrónoma e investigadora del INTA, Andrea Cardozo, representó a la Patagonia argentina en un importante intercambio internacional desarrollado en Europa, donde compartió la experiencia regional en materia de producción agroecológica y destacó que el conocimiento generado en la Comarca Andina despierta un creciente interés entre instituciones científicas europeas.

La participación de Cardozo se dio en el marco de un proyecto de cooperación internacional iniciado en 2024, que reúne a distintos sistemas agroecológicos sustentables de Europa y otros países con el objetivo de intercambiar experiencias, conocimientos y prácticas vinculadas a la producción de alimentos de manera sustentable.


Según explicó la investigadora, la Patagonia fue seleccionada como uno de los territorios de referencia para mostrar cómo se desarrollan los cultivos intensivos mediante prácticas agroecológicas, priorizando el manejo sustentable de los sistemas productivos. Entre los principales ejes de trabajo se encuentran el control biológico de insectos, el manejo de enfermedades de los cultivos y las estrategias de fertilización basadas en procesos naturales.

Durante la recorrida por distintos centros de investigación europeos, Cardozo remarcó que, si bien Europa posee una agricultura con muchísimos años de desarrollo y un fuerte respaldo tecnológico, la experiencia argentina ofrece una mirada diferente, basada en el aprovechamiento de los recursos locales y en la comprensión de los procesos ecológicos.

"La agricultura europea cuenta con una enorme disponibilidad de insumos y paquetes tecnológicos, mientras que en Argentina, por nuestra historia y las limitaciones de recursos, tuvimos que aprender a producir entendiendo mejor el funcionamiento integral de los ecosistemas", explicó.

En ese sentido, sostuvo que las investigaciones actuales coinciden en que comprender el sistema productivo de manera integrada resulta más efectivo para enfrentar problemas como plagas y enfermedades que depender exclusivamente de soluciones químicas o tecnológicas.

Uno de los aspectos que más llamó la atención de los investigadores europeos fue el modelo de trabajo que desarrolla el INTA junto a los productores de la Comarca Andina. Cardozo destacó que el conocimiento no se genera de manera unilateral desde la ciencia hacia el productor, sino a través de un proceso de construcción conjunta.

"Lo que más valoran es la integración entre productores e investigadores. El conocimiento se construye en conjunto, a partir de las experiencias de quienes trabajan todos los días en el territorio", señaló.

La profesional agregó que esta forma de trabajo busca resolver los problemas productivos desde una visión integral, considerando la salud del suelo, de los cultivos, del ambiente y de las personas, con el objetivo de producir alimentos más saludables y sostenibles.

Como resultado de estos vínculos internacionales, actualmente investigadores del Instituto Nacional de Investigación para la Agricultura, la Alimentación y el Medio Ambiente de Francia (INRAE) continúan desarrollando intercambios con equipos del INTA, fortaleciendo la cooperación científica iniciada el año pasado.

Finalmente, Cardozo aseguró que uno de los principales desafíos para los próximos años será mejorar la comunicación con los consumidores y poner en valor los alimentos producidos bajo criterios sustentables.

"Hoy en Europa ya casi no se habla de alimentos orgánicos, sino de alimentos sustentables o biológicos. El gran desafío es comunicar la importancia de consumir alimentos sanos y dar a conocer cómo se producen", concluyó la investigadora del INTA, quien consideró que ese será un paso fundamental para fortalecer este modelo de producción tanto en la Patagonia como en el resto del país.















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