El sonido de unos auriculares y la pantalla de un teléfono celular quedaron en el centro de un conflicto laboral. Una madre sostuvo que la mujer contratada para cuidar a su hija pasaba buena parte de la jornada con el celular, una conducta que, según afirmó, podía impedirle advertir cualquier situación de riesgo para la niña.
La cuidadora atendía a la hija de la mujer mientras ella cumplía su jornada laboral. La relación transcurrió con normalidad hasta que la empleadora comenzó a cuestionar esa supuesta distracción. La trabajadora negó esas acusaciones y afirmó que nunca recibió sanciones ni apercibimientos.
El conflicto terminó con un despido con causa. La empleadora le comunicó que el uso excesivo del celular y los auriculares había puesto en peligro a la niña. La trabajadora rechazó esa decisión mediante telegrama laboral, negó los hechos. Luego promovió una demanda ante la Cámara Primera del Trabajo de Roca para reclamar las indemnizaciones por despido.
Al analizar el caso, los jueces recordaron que el despido con causa exige acreditar un incumplimiento grave que haga imposible continuar la relación laboral. También destacó que no cualquier falta habilita esa medida y que, antes de llegar al despido, el empleador cuenta con otras herramientas disciplinarias previstas por la ley.
Los jueces observaron que la carta documento no describía con precisión cuáles habían sido los hechos atribuidos a la trabajadora. Además, señalaron que la empleadora no presentó pruebas que respaldaran sus afirmaciones. En ese sentido, la sentencia sostuvo que "surge la ausencia de precisión y vaguedad de los incumplimientos que se le reprocha".
El fallo agregó que la demandada tampoco acreditó "los hechos objetivos en los que funda la presunta pérdida de confianza, y que constituyeron la injuria que impidió la continuidad del vínculo".
Por esa razón concluyó que el despido no había sido justificado y reconoció el derecho de la trabajadora a percibir las indemnizaciones previstas por la ley para el personal de casas particulares.
La Cámara también examinó otro planteo de la demanda. La trabajadora afirmaba que la relación laboral había comenzado un año antes de la fecha registrada y que existían otras irregularidades. Sin embargo, ese reclamo fue rechazado porque no aportó pruebas suficientes para demostrar una registración deficiente ni las horas extras que también reclamaba.
En consecuencia, el fuero laboral hizo lugar parcialmente a la demanda. Declaró injustificado el despido y condenó a la empleadora a pagar las indemnizaciones correspondientes. También rechazó los rubros vinculados con la supuesta deficiente registración de la relación laboral.

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