La falta de transporte público mantiene en alerta a los vecinos del barrio Luján, uno de los sectores históricos y más poblados de la zona norte de El Bolsón. Desde la Junta Vecinal advirtieron que llevan aproximadamente un mes sin servicio y que la situación afecta especialmente a quienes deben trasladarse diariamente hacia el centro por cuestiones laborales, trámites, estudios o atención médica.
Agustín Geldres, Alicia Ojeda y Laura Tillería, integrantes y referentes de la Junta Vecinal, expusieron la problemática que atraviesa el barrio y remarcaron que el inconveniente no comenzó con la suspensión total del servicio. Antes de llegar a esta situación, las frecuencias ya habían sufrido una importante reducción, pasando de seis servicios a solamente tres, hasta finalmente quedar sin transporte.
“En principio hace un mes que no hay transporte público acá en el barrio, pero ya de antes había frecuencias y se había bajado de seis a tres frecuencias”, explicaron, recordando que desde entonces comenzaron a plantear la necesidad de discutir una solución que fuera más allá de resolver únicamente la emergencia.
Precisamente, desde la Junta Vecinal consideran que la problemática del transporte público en El Bolsón requiere una discusión mucho más profunda. Por ese motivo vienen proponiendo la conformación de una mesa de trabajo integrada por representantes del Concejo Deliberante, el Ejecutivo municipal, las juntas vecinales y personas con conocimientos legales que puedan analizar alternativas viables para la localidad.
“Ya habíamos insistido con esto de armar una mesa de trabajo, porque entendemos que la problemática del transporte es mucho más profunda. Esto de llamar a licitación no es la primera vez que pasa, ya ha pasado antes”, señalaron los referentes barriales, quienes entienden que repetir únicamente ese mecanismo puede terminar llevando nuevamente a la misma situación.
En ese contexto, sostienen que es necesario comenzar a “pensar fuera de la caja” y estudiar sistemas diferentes a los tradicionales. Entre las posibilidades mencionaron la utilización de combis y también algún mecanismo que permita aprovechar los vehículos particulares que diariamente se trasladan desde los barrios hacia el centro con lugares disponibles.
La propuesta, aclararon, debería necesariamente estar acompañada por un marco normativo que otorgue seguridad tanto a quienes conduzcan como a los pasajeros. Actualmente, la necesidad ya lleva a muchos vecinos a organizarse solidariamente, aunque esa modalidad también presenta dificultades y riesgos.
Laura Tillería explicó que existe un grupo de vecinos del barrio mediante el cual intentan encontrar soluciones cuando alguna persona necesita trasladarse. “Muchas veces se pide algún Uber desde el barrio o algún vecino que tenga un auto que pueda acercar en ciertos horarios a la gente al pueblo, porque la distancia es bastante larga como para hacerlo caminando”, relató.
La distancia se convierte justamente en uno de los principales inconvenientes. Según explicaron, desde determinados sectores del barrio hasta el área urbana existe un recorrido considerable y tomaron como referencia el puente de Los Aplausos, señalando que pueden existir alrededor de siete kilómetros de distancia, dependiendo del punto desde donde deba trasladarse cada vecino.
Esa realidad se vuelve todavía más complicada para adultos mayores y personas con dificultades de movilidad. Durante el encuentro, una vecina con discapacidad contó en primera persona lo que significa actualmente tener que viajar hasta el centro cuando necesita realizar algún trámite o atenderse.
La mujer explicó que Agustín Geldres suele ayudarla trasladándola cuando necesita bajar, pero que en algunas oportunidades no tiene cómo regresar y debe hacerlo caminando. “Yo soy una persona con discapacidad, que no puedo caminar mucho. Así que voy con el señor y después vuelvo caminando. Son más o menos dos horas hasta que llego a mi casa y regreso a la cama, porque de otra manera no puedo”, relató.
Situaciones como esta son las que llevan a la Junta Vecinal a insistir en que el transporte debe ser abordado también desde una perspectiva social. La organización solidaria entre vecinos permite resolver algunos casos puntuales, pero no puede reemplazar de manera permanente un sistema de movilidad y, además, puede generar otras complicaciones.
Desde la Junta explicaron que si un vecino transporta a otras personas en su vehículo particular y se produce un accidente, podría quedar desprotegido al no existir un marco legal que contemple esa modalidad. “Entonces esto va generando un problema más otro problema y se empieza a hacer una bola de nieve”, señalaron.
A esta situación se suma otro aspecto que consideran fundamental: en el barrio funciona un centro de salud que no solamente recibe a habitantes de Luján, sino también a vecinos provenientes de otros sectores. Por ese motivo, recuperar la conectividad no beneficiaría exclusivamente a quienes necesitan viajar hacia el centro de El Bolsón, sino también a las personas que deben llegar hasta ese establecimiento sanitario.
“No solamente la gente va de acá al pueblo, sino también gente de otros barrios que viene al centro de salud porque trabaja muy bien y complementa también el trabajo del hospital”, explicaron, destacando que el lugar podría convertirse en un punto estratégico dentro de cualquier esquema futuro de transporte.
Mientras esperan una respuesta definitiva, los vecinos también plantearon una alternativa provisoria. La propuesta consiste en analizar la posibilidad de que vehículos o traffic que actualmente realizan servicios de transporte y circulan por la Ruta Nacional 40 puedan ingresar al barrio a través del puente de Los Aplausos.
Los referentes reconocen que se trataría solamente de una solución parcial, pero remarcan que permitiría comenzar a brindar una respuesta frente a una situación en la que actualmente no existe ninguna alternativa regular. “Es una solución parcial, pero por lo menos es algo. Hoy no hay nada”, sintetizaron.
La magnitud del problema también está relacionada con la cantidad de habitantes alcanzados. Si bien indicaron que no cuentan en este momento con una cifra exacta del último censo, estimaron que en el barrio podrían residir más de 2.000 personas. Además, recordaron que anteriormente realizaron encuestas para conocer la opinión de los usuarios respecto del funcionamiento del servicio.
Según esos relevamientos, aproximadamente el 87% de las personas consultadas consideraba que las frecuencias disponibles no respondían adecuadamente a sus necesidades. Los vecinos recuerdan que años atrás existían servicios prácticamente cada hora, pero posteriormente comenzaron a reducirse de manera progresiva.
“Había frecuencias cada una hora y se fue bajando, se fue bajando y ahora nada”, recordaron, marcando el contraste entre el servicio que alguna vez tuvo el sector y la situación actual, en la que los habitantes dependen de vehículos particulares, servicios contratados o directamente deben caminar varios kilómetros.
Por ese motivo, desde la Junta Vecinal entienden que el reclamo no debe quedar circunscripto únicamente a Luján. La intención es continuar trabajando junto al Foro de Juntas Vecinales para unificar planteos, teniendo en cuenta que las dificultades con el transporte alcanzan a diferentes sectores de El Bolsón.
“Este es un problema no solamente del barrio, sino de todo El Bolsón”, remarcaron. En ese camino, adelantaron que uno de los próximos pasos será recurrir a la Defensoría del Pueblo para exponer formalmente la situación y comenzar a analizar otras herramientas que permitan avanzar hacia una solución.
Incluso señalaron que podrían evaluarse acciones legales si no aparecen respuestas, aunque insistieron en que la prioridad continúa siendo generar un ámbito institucional donde todas las partes puedan sentarse a trabajar. “Estamos dispuestos a trabajar e insistimos en armar una mesa de diálogo y trabajo”, expresaron.
Para los referentes barriales, esa mesa podría servir no solamente para resolver la urgencia actual, sino también para comenzar a diseñar un modelo de transporte adaptado a las características particulares de El Bolsón, donde existen barrios alejados del casco céntrico, población dispersa, caminos con diferentes condiciones y una actividad económica fuertemente atravesada por las temporadas turísticas.
La intención, explicaron, es analizar experiencias y alternativas que funcionen en otros lugares con características similares y eventualmente avanzar en una ordenanza que establezca nuevas herramientas para garantizar la movilidad. Incluso consideran que, si se encuentra un esquema adecuado, podría convertirse en una experiencia útil para otras localidades argentinas que enfrentan problemáticas parecidas.
Mientras tanto, los vecinos de Luján continúan organizándose entre ellos para resolver los traslados más urgentes, pero advierten que esa solidaridad comunitaria tiene límites y no puede transformarse en la única respuesta. Tras un mes sin transporte público y luego de una reducción progresiva de las frecuencias que ya venía afectando al sector, la Junta Vecinal reclama recuperar cuanto antes alguna forma de servicio y, al mismo tiempo, abrir una discusión de fondo que permita construir una solución estable para Luján y para el resto de El Bolsón.
