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5 oct 2026

Dos meses después del brutal ataque, Rocío volvió a trabajar: “Hoy vuelve a ser ella”



Hay regresos que significan mucho más que volver a abrir una puerta, ponerse la ropa de trabajo o comenzar nuevamente una jornada. Para Rocío Jordi, regresar a la panadería después de lo que vivió significa recuperar una parte de la vida que una tarde de agosto le cambió abruptamente.

La joven de 27 años volvió a trabajar luego de atravesar dos meses de recuperación tras el gravísimo episodio ocurrido el sábado 29 de agosto en una panadería de El Bolsón, cuando una mujer ingresó al comercio mientras Rocío cumplía normalmente con su jornada laboral, la roció con combustible e intentó prenderla fuego.

Aquella tarde pudo terminar en una tragedia. Según reconstruyó en ese momento Noticias del Bolsón, después de arrojarle el combustible, la agresora intentó encender fósforos, pero no logró concretar su propósito. Rocío consiguió escapar del comercio y salió desesperadamente en busca de ayuda. Un vecino intervino y posteriormente la mujer señalada como autora del ataque fue retenida hasta la llegada de la Policía.

Las lesiones físicas, afortunadamente, no tuvieron la gravedad que inicialmente se temía. Pero había heridas que no podían medirse solamente mediante un examen médico. En los días posteriores al ataque, desde la propia panadería describían a Rocío preocupada y con miedo. Volver a trabajar en el mismo lugar donde había atravesado semejante situación aparecía entonces como uno de los grandes desafíos que tendría por delante.

Dos meses después, llegó la noticia que su familia, sus compañeros y quienes siguieron su historia esperaban.

“Después de todo lo que vivió, mi hija volvió a trabajar y a hacer su vida”, contó Marisa Lovera, mamá de Rocío.

La frase es sencilla, pero detrás encierra semanas de recuperación, acompañamiento y un enorme esfuerzo por recuperar la cotidianeidad.

“La señora que la atacó está siendo tratada, y mi hija, poco a poco, recupera esa vida que nunca debió haber tenido que interrumpir”, expresó Marisa en un mensaje cargado de emoción.

Sus palabras tienen además un significado especial al recordar lo que la misma mamá había expresado inmediatamente después del ataque. En aquel momento describía a una familia aterrada y recordaba algo tan elemental como doloroso: su hija simplemente había salido de su casa para ir a trabajar y ganarse la vida. También reclamaba justicia y medidas que evitaran que una situación semejante pudiera repetirse.

Hoy el escenario es otro.

Rocío atravesó estos dos meses acompañada por su familia y transitando un proceso para poder retomar aquello que hasta el 29 de agosto era parte natural de todos sus días: levantarse, salir de su casa, llegar a su trabajo y continuar con su vida.

Y finalmente pudo hacerlo.

“Hoy vuelve a ser ella: trabajando, sonriendo y siguiendo adelante, como siempre debió ser”, resumió su mamá.

Quizás allí esté la dimensión más profunda de esta buena noticia. Rocío no solamente regresó a una panadería. Volvió a ocupar un espacio que el miedo había intentado arrebatarle. Volvió a trabajar, a sonreír y a recuperar, paso a paso, su cotidianeidad.

Dos meses atrás, cuando Noticias del Bolsón contó su historia, la pregunta era cómo una joven que había estado frente a una situación extrema podría superar el miedo y regresar al lugar donde todo había ocurrido.

Hoy, una parte de aquella pregunta tiene respuesta.



Rocío volvió.

Y detrás de esa imagen aparentemente cotidiana de una joven nuevamente en su trabajo existe una historia enorme de recuperación, acompañamiento y fortaleza. Una historia que esta vez permite contar una buena noticia: después de atravesar uno de los momentos más difíciles de su vida, Rocío está recuperando la suya.