Trabajar durante días lejos de la familia, recorrer extensas rutas, enfrentar temporales de nieve y llegar a lugares alejados forman parte de la vida cotidiana de los trabajadores de Vialidad Rionegrina. En el marco del Día del Trabajador de los Caminos, Eduardo Sales, Gabriel Oyarzo y Walter Ríos compartieron sus experiencias y el sentimiento de pertenecer a una actividad donde el compañerismo y la vocación tienen un lugar fundamental.
Eduardo Sales lleva más de 20 años de servicio y conoce de cerca lo que significa salir de campaña. Explicó que actualmente los trabajadores permanecen alrededor de diez días en el campo y luego cuentan con cuatro días de descanso. Esa permanencia prolongada genera también fuertes vínculos con los pobladores de cada paraje, quienes muchas veces reciben a los viales como integrantes de sus propias familias.
A lo largo de los años, Sales fue recorriendo diferentes tareas dentro del organismo. Su vínculo con Vialidad viene además de familia, ya que su padre fue conductor y operador de cargadora. Eduardo comenzó trabajando como pañolero y transportando combustible, mientras que actualmente recorre las rutas en un vehículo de asistencia acompañando al personal que se encuentra de campaña.
El trabajo no se limita solamente al mantenimiento de los caminos. La tarea incluye limpieza de banquinas, mantenimiento de cartelería, cunetas y alcantarillas, además de la asistencia permanente a los equipos desplegados en distintos sectores. Una jornada puede llevarlos hacia Mamuel Choique y otra hacia El Manso o Bariloche, dependiendo de las necesidades que se presenten.
La experiencia de Eduardo Sales contrasta con la historia mucho más reciente de Gabriel Oyarzo, quien lleva aproximadamente un año formando parte de Vialidad Rionegrina. Anteriormente trabajaba en el municipio y aseguró que ingresar al organismo significó un importante cambio en su vida.
Oyarzo destacó especialmente el compañerismo que encontró y la posibilidad de comenzar una nueva etapa laboral. Actualmente acompaña las salidas, transporta elementos y colabora en la asistencia al personal que trabaja sobre los caminos, incorporándose de esta manera a una actividad en la que gran parte del conocimiento también se transmite entre los propios trabajadores.
Walter Ríos, uno de los trabajadores con mayor trayectoria, recordó especialmente a quien considera su gran maestro: Chiquitín . De él aprendió buena parte del oficio de manejar maquinaria vial, una tarea que requiere experiencia, concentración y fundamentalmente vocación.
Ríos explicó que operar una motoniveladora representa un desafío diferente prácticamente todos los días. Durante el último invierno, por ejemplo, las intensas nevadas obligaron a trabajar durante varios meses en tareas de despeje y mantenimiento de los caminos para garantizar la transitabilidad.
Pero detrás de las máquinas también existe una realidad mucho más humana. Para Walter Ríos, una de las partes más difíciles del trabajo es permanecer lejos del hogar durante las campañas. Aunque actualmente los períodos son de diez días, recordó que antiguamente había trabajadores que permanecían uno o incluso dos meses fuera de sus casas.
Esa ausencia tuvo consecuencias importantes para muchas generaciones de trabajadores viales, que prácticamente no pudieron acompañar el crecimiento cotidiano de sus hijos debido al tiempo que permanecían en campaña. A pesar de ello, Ríos destacó que la actividad también les permitió conocer a numerosas familias y pobladores de los lugares más alejados, donde muchas veces fueron recibidos con enorme humildad y afecto.
Las comunicaciones también cambiaron con el paso de los años. Eduardo Sales explicó que actualmente cuentan con equipos de radio VHF y otros sistemas, mientras que muchos trabajadores adquirieron antenas que permiten mejorar la conectividad durante las campañas. Sin embargo, reconoció que ninguna tecnología puede reemplazar la presencia junto a la familia.
En los últimos tiempos también se produjeron cambios importantes para la estructura de Vialidad en El Bolsón. Sales destacó que el sector pasó a constituirse como Distrito 7, una modificación que, según explicó, brinda mayor autonomía para trabajar y principalmente para realizar gestiones vinculadas con vehículos, maquinaria y equipamiento.
Entre rutas, máquinas, nieve, largas campañas y kilómetros recorridos, Eduardo Sales, Gabriel Oyarzo y Walter Ríos representan distintas generaciones de trabajadores unidos por un mismo oficio. Desde quien supera las dos décadas de servicio hasta quien recién comienza a recorrer este camino, los tres coinciden en algo esencial: detrás del mantenimiento de cada ruta existe un grupo de trabajadores que pasa buena parte de su vida lejos de casa para que los caminos permanezcan transitables.