Cada jornada, mientras buena parte de El Bolsón todavía duerme, los trabajadores encargados de la recolección de residuos salen a recorrer los barrios de la localidad. Este viernes, en el Día del Recolector de Residuos, la fecha invita a reconocer una tarea esencial que se realiza durante todo el año, muchas veces bajo condiciones climáticas adversas y con dificultades que podrían evitarse con una mayor colaboración de los vecinos.
Cecilio Vasquez, encargado del corralón principal de El Bolsón y del servicio de recolección de residuos, destacó especialmente el esfuerzo cotidiano de quienes cumplen esta función. “Se labura el año redondo, invierno y verano”, señaló, al remarcar que durante los meses más fríos la tarea se vuelve particularmente difícil por las bajas temperaturas y las condiciones que deben soportar los trabajadores durante sus recorridos.
La recolección se encuentra organizada en distintos sectores para poder cubrir los barrios de la localidad. Sin embargo, además del volumen de residuos que se genera diariamente, los trabajadores enfrentan situaciones que complican una tarea que de por sí exige un importante esfuerzo físico.
Uno de los principales inconvenientes son los perros sueltos. Vasquez explicó que no se trata de una problemática exclusiva de un barrio, sino que se repite prácticamente en toda la localidad. Los animales pueden romper las bolsas y dispersar los residuos, pero también representan un riesgo para los recolectores, que durante su recorrido deben acercarse a cada vivienda para retirar los residuos.
A esto se suma la necesidad de que los vecinos mantengan los canastos en condiciones y respeten la forma y los horarios para sacar la basura. Una bolsa rota, residuos colocados fuera de lugar o elementos inadecuados pueden generar inconvenientes y hasta riesgos para quienes realizan la recolección.
Vasquez también destacó que existe otra cara de la relación con los vecinos. Hay personas que reconocen el esfuerzo de los trabajadores y tienen gestos de agradecimiento hacia ellos. Un dulce, algo para compartir o simplemente unas palabras de reconocimiento se convierten en muestras de afecto que los recolectores valoran especialmente.
Otro de los desafíos es la cantidad de residuos que se genera diariamente en El Bolsón. Desde el corralón observan que el volumen continúa creciendo, lo que obliga a sostener un importante despliegue de personal y recursos para mantener el servicio y responder a las necesidades de una localidad que también incrementa su movimiento en determinados momentos del año.
El Día del Recolector de Residuos es también una oportunidad para mirar detrás de cada bolsa que desaparece del canasto. Allí hay trabajadores que salen durante todo el año, soportando frío, lluvia y jornadas exigentes para mantener limpia la ciudad.
Por eso, además del reconocimiento, la fecha deja un mensaje para toda la comunidad: colaborar con quienes realizan esta tarea también depende de pequeñas acciones cotidianas. Sacar los residuos correctamente, mantener los perros dentro de las propiedades, cuidar los canastos y evitar colocar elementos peligrosos dentro de las bolsas son gestos sencillos que pueden hacer mucho más seguro el trabajo.
Y como toda fecha especial merece también un momento para compartir, en el corralón ya se hablaba entre bromas de encender el fuego y preparar algún choripán para los trabajadores. Aunque, según reconoció entre risas Cecilio Vasquez, había un pequeño inconveniente que resolver: conseguir suficiente leña seca.