El cuartel de Bomberos Voluntarios de El Bolsón celebra su 48.º aniversario, una fecha cargada de emoción, recuerdos y reconocimiento para quienes hicieron posible el nacimiento y crecimiento de una institución que hoy es parte fundamental de la comunidad. Juan Carlos Martínez, presidente de la Comisión Directiva, y Luis Águila, uno de los fundadores y primeros bomberos de la localidad, compartieron sus experiencias, recordaron los difíciles comienzos y destacaron el espíritu familiar que caracteriza a la institución, donde la vocación de servicio se transmite de generación en generación.
Juan Carlos Martínez expresó su emoción por este nuevo aniversario y destacó que son 48 años de servicio ininterrumpido a la comunidad, durante las 24 horas del día y los siete días de la semana. Remarcó que, sin importar si se trata del 1 de mayo, del 25 de diciembre o de cualquier otra fecha, siempre hay alguien dispuesto a responder un llamado de emergencia. En ese sentido, valoró especialmente la visión de aquellos vecinos que comenzaron a trabajar mucho antes de la fundación formal del cuartel, organizando las primeras reuniones y dando forma a la comisión directiva que permitiría concretar aquel proyecto.
El presidente de la institución también reflexionó sobre cómo la vida lo fue acercando a Bomberos Voluntarios, algo que años atrás jamás hubiera imaginado. Reconoció que, si hace dos décadas le hubieran preguntado si pensaba integrar una comisión directiva, seguramente habría respondido que no. Sin embargo, los vínculos familiares, las experiencias compartidas y el contacto con personas comprometidas con la institución terminaron despertando una vocación que fue creciendo con el tiempo. Hoy, después de varios años de participación, aseguró sentirse cada vez más comprometido con el trabajo que se realiza.
Martínez sostuvo que muchas veces las personas preguntan por qué alguien decide involucrarse en Bomberos Voluntarios, una pregunta que, según explicó, encierra mucho más de lo que parece. Para él, la respuesta está en los vínculos humanos, las experiencias y la posibilidad de conocer personas extraordinarias que dedicaron buena parte de sus vidas al servicio comunitario. En ese marco, recordó a integrantes históricos como Luis, Pedro, Pepe y César Salinas, además de tantas otras personas que pasaron por las distintas comisiones directivas. También mencionó con emoción que la hija de uno de esos antiguos colaboradores, quien actualmente reside en el exterior, estaría presente en el acto aniversario para acompañar a la institución y transmitir su saludo.
En ese recorrido por la historia, Martínez destacó la importancia de reconocer y acompañar a quienes construyeron el cuartel, especialmente a aquellos que todavía pueden compartir sus experiencias con las nuevas generaciones. Consideró fundamental mantenerlos vinculados con la institución, incorporarlos a las actividades y hacerlos sentir parte de esta gran familia que integran tanto los bomberos del cuerpo activo como los miembros de las comisiones directivas. Una familia que, en muchos casos, también se refleja en los hogares, donde padres, hijos y otros familiares comparten el mismo compromiso con el servicio voluntario.
Uno de los testimonios más emotivos fue el de Luis Águila, quien recordó cómo comenzó a gestarse la idea de crear un cuerpo de Bomberos Voluntarios en El Bolsón. Su historia se remonta a 1975, cuando finalizó sus estudios en Bahía Blanca y regresó a su localidad con una inquietud que lo acompañaba desde hacía tiempo: por qué El Bolsón no contaba con una institución de bomberos voluntarios. En aquellos años existían organismos dedicados a combatir incendios forestales, como el IFONA y las direcciones de Bosques de las provincias, pero todavía no había un cuartel organizado para atender las distintas emergencias de la comunidad.
Águila recordó que había cursado sus estudios primarios en la antigua Escuela 140 y que, en 1971, se trasladó a Bahía Blanca para continuar su formación. Durante esos años regresaba ocasionalmente a El Bolsón en vacaciones para ayudar a su padre en la carpintería familiar, por lo que, al finalizar sus estudios, prácticamente no conocía a muchos jóvenes de la localidad. Fue entonces cuando comenzó a relacionarse nuevamente con los vecinos y a compartir una idea que había nacido durante su permanencia en Bahía Blanca, donde había tenido sus primeros acercamientos al mundo bomberil.
Según relató, mientras estudiaba aprovechaba cada oportunidad para acercarse a los camiones de bomberos, conocer su funcionamiento y conversar con quienes integraban aquellas instituciones. Incluso recordó que los propios bomberos lo invitaban a subir a las cabinas de los vehículos, una experiencia que despertó todavía más su interés. Con el tiempo fue invitado a conocer cuarteles de la zona de Bahía Blanca y pudo observar cómo se organizaban y trabajaban los cuerpos de bomberos voluntarios. Aquellas experiencias terminaron de convencerlo de que El Bolsón también necesitaba contar con una institución de esas características.
A partir de su regreso, en 1976 comenzaron las primeras conversaciones y encuentros entre vecinos interesados en concretar el proyecto. Las reuniones iniciales se realizaron incluso en su propia casa, donde empezó a tomar forma una iniciativa que finalmente se consolidaría en 1978, con la conformación de la primera comisión directiva . Así nació formalmente una institución que, con enormes dificultades materiales y mucho esfuerzo personal, comenzaría a escribir su historia al servicio de la comunidad.
Al recordar aquellos primeros años, Águila mencionó que los vehículos debían guardarse en el patio de la Municipalidad y que, en algunas oportunidades, los integrantes tenían que empujarlos para poder salir a una emergencia. Incluso recordó las dificultades que ocasionaban los robos de combustible, una situación que reflejaba las precarias condiciones en las que trabajaban. Tampoco contaban con uniformes ni equipamiento adecuado, por lo que muchas intervenciones se realizaban utilizando la ropa habitual de trabajo y los elementos que podían conseguir.
Entre los recuerdos más significativos apareció el primer incendio al que acudieron como institución, ocurrido en un sector forestal de La Rinconada, cerca de los límites de un campo que Águila. Aquella jornada, los jóvenes bomberos se encontraban reunidos y preparados para asistir al cumpleaños de un amigo. Estaban vestidos de saco y corbata cuando apareció Pepe Daus con dos camiones de Gendarmería para advertirles sobre un incendio de grandes dimensiones. Sin dudarlo, dejaron de lado la celebración, se cambiaron de ropa y partieron hacia el lugar junto al personal de esa fuerza.
La intervención se extendió durante varias horas y recién pudieron regresar entre las tres y las cuatro de la madrugada, completamente agotados. El cumpleaños había quedado atrás y aquella salida se convirtió en una de las primeras experiencias que marcaron el camino de los jóvenes voluntarios. Águila recordó la anécdota con una mezcla de emoción y humor, al describir cómo pasaron de estar preparados para una fiesta a enfrentar un incendio forestal sin contar todavía con los recursos y la preparación que actualmente tiene la institución.
Otro episodio el operativo se desarrolló en condiciones extremadamente difíciles, con acumulaciones de nieve que llegaban hasta la cintura. Águila ceontó que logró llegar hasta la zona donde ya trabajaban las Fuerzas Armadas y Gendarmería, aunque no les permitieron intervenir directamente en el lugar del accidente. Sin embargo, los bomberos colaboraron recibiendo los cuerpos que eran trasladados en helicóptero y llevándolos hasta las ambulancias. Reconoció que fue una experiencia particularmente dura, sobre todo porque en aquellos tiempos todavía tenían muy poca preparación para enfrentar situaciones de semejante magnitud.
El fundador también reflexionó sobre el crecimiento que experimentó Bomberos Voluntarios de El Bolsón desde aquellos primeros encuentros entre vecinos hasta la actualidad. Reconoció que jamás imaginó que aquel proyecto, nacido con tantas limitaciones, pudiera alcanzar el desarrollo y el reconocimiento que tiene hoy. Para Águila, uno de los mayores motivos de orgullo es comprobar que la institución logró posicionarse entre los cuerpos de bomberos destacados tanto a nivel provincial como nacional, como resultado de un trabajo que fue creciendo día tras día.
En este 48.º aniversario, las palabras de Juan Carlos Martínez y Luis Águila permiten reconstruir una parte fundamental de la historia de Bomberos Voluntarios de El Bolsón, desde los primeros camiones y las salidas sin equipamiento hasta la consolidación de una institución que mantiene intacto su compromiso con la comunidad. Una historia construida por generaciones de voluntarios, dirigentes y familias que encontraron en el cuartel mucho más que un espacio de servicio: un lugar de pertenencia, compañerismo y solidaridad, donde el legado de sus fundadores continúa presente en cada nueva generación.

