Muchas preguntas cruzaron por mi cabeza, principalmente muchos “¿Por qué?” “ ¿Qué hubiese pasado si…?”, recuerdo que ese último Viernes mi hermano y su familia se reunieron con mi mama, fueron a tomar un café a una chocolatería de la ciudad, charlaron y así se despidieron. Yo, ese viernes no fuí, debía trabajar, y me sentía enferma. Hoy me digo a mi misma, que quizás, si hubiese ido y hubiese insistido lo suficiente, mi hermano se hubiera quedado en casa con nosotros, así como siempre hacía, y nada de todo esto hubiera pasado, incluso hoy después de dos años lo sueño, sueño que es Viernes y le suplico que se quede, siempre en mis sueños me contesta que no puede, que debe volver a el Bolson a trabajar, yo lo abrazo fuerte, deseando no soltarlo nunca, deseando quedarnos así, pues solo así encuentro el alivio que sana mi corazón, pero una vez más la realidad es mas cruel y de ese sueño profundo despierto y nuevamente la angustia, esa angustia con la que debo convivir, esa que se volvió mi mejor amiga, vuelve.
Muchas cosas pasaron y aun así nada pasó…chismeríos baratos (del árbol caído las ratas hacen leña) especulaciones, suposiciones, personas concretas íntimamente relacionadas a este asesinato y que hoy o están prófugas o viven bien tranquilas en sus hogares gozando de la libertad que da la impunidad. ¿Qué nos pasa? ¿Se puede defender lo Indefendible y lo Indefendible encuentra amparo en nuestras leyes, en nuestras instituciones, en nuestra sociedad? Evidentemente la justicia se ha sacado la venda y paso a formar parte de la “elite” a la que solo unos pocos acceden, y en esto no existen culpables ni inocentes, pues somos todos los que formamos parte de este sistema, de este país, de este mundo.
Yo estoy consciente que nada hará que mi hermano vuelva a vivir, pero en mi propia carne siento que jamás podre poner un punto final y un comienzo, sin que los responsables malditos paguen. Esa idea me convulsiona, me tortura, no me deja continuar.
No pretendo con esta carta hacer un análisis de nuestras falencias como sociedad, pero sí me prometí a mí misma no volver a callarme, vergüenza me dan aquellos que nos representan que se tiran la bola unos a otros “ esto lo decide el ejecutivo” o “ esto es responsabilidad del judicial” o “nosotros como policía seguimos investigando” o mi respuesta favorita “está en una importantísima reunión” cuando mi madre en un acto desesperado por buscar ayuda llamo en reiteradas ocasiones a nuestro actual y flamante ministro de gobierno. Y si, que les importa, evidentemente no solo nos tratan como estúpidos sino que también nos ven así.
Y sino solo basta con recordar la cantidad de casos impunes en nuestra provincia, y específicamente en El Bolson, es alarmante y aterrador!!! ¿Qué nos pasa?...
Dos años, y nada paso, dos años y si seguimos así irán para varios mas… Cuanta crueldad!!!Cuanta tristeza!!! y así ¿Qué nos queda? El deseo de recordar todos los días cosas simples como el olor que tenía la piel de mi hermano, o el sonido de su risa y su voz, el alma y la luz de su mirada, cuánto miedo tengo de olvidar!
La ausencia y el vacío son irreparables, lo extrañamos todos los días y de seguro lo haremos el resto de nuestras vidas, solo rogamos e imploramos algún día llegar a conocer la verdad y que hasta que eso suceda tener la fuerza necesaria para mantenernos en pie sobre todo por mi madre y por mis dos preciosos sobrinos
Y como dice Marco Antonio Solis en una de sus canciones: Querido hermano “voy a hacer de cuenta que nunca te fuiste, que has ido de viaje y nada mas. Y con tu recuerdo, cuando esté muy triste le hare compañía a mi soledad” a lo que quiero agregar Te vamos a amar siempre y mientras sigamos respirando buscaremos JUSTICIA!!!!
Veronica Vergara Neumann