Una asamblea de vecinos autoconvocados pidió al gobierno de
Martín Buzzi “desarticular la eventual instalación de una calera en el centro
geográfico del valle”, según confirmó el conocido ambientalista Lucas Chiappe.
La gente desbordó las instalaciones de la biblioteca popular
y hubo que trasladar la convocatoria al gimnasio municipal. En coincidencia,
numerosos pobladores llegarán este miércoles hasta el Concejo Deliberante para
pedir un pronunciamiento de las autoridades locales en contra de un emprendimiento
anunciado para el corto plazo para la explotación de una calera, a favor de la
empresa "El Calafate SCC", de Trevelín.
Según trascendió, hasta el viernes pasado “no se había
presentado ninguna objeción a este proyecto por parte de las autoridades
municipales, “aún cuando conocían hace varias semanas la propuesta”,
destacaron.
El plan de de trabajo que figura en la página de la
Secretaría de Minería de la Nación
puntualiza “datos tan precisos como las toneladas de reserva previstas
(500.000), la inversión a realizarse (1.5 millones de dólares) y el mercado
chileno hacia donde se comercializaría el 90 % del producto extraído”, graficó
Chiappe.
Los vecinos mantienen una larga tradición sobre las
políticas de preservación de sus recursos naturales, incluyendo movilizaciones
populares durante la última dictadura cívico militar y el gobierno de Alfonsín,
para evitar la construcción de un dique que iba a inundar buena parte del
valle; además de plebiscito de marzo del 2003 (en paralelo con Esquel), en contra
de la minería y que y derivó en una aplastante mayoría del 97 %, habiendo
votado el 70 % de los inscriptos en el padrón electoral.
Palabra oficial
Presionado por el acontecer pueblerino, el intendente
Antonio Reato fue el viernes hasta los micrófonos de radio Focus para confirmar
el proyecto, aunque indicó que quería “llevar tranquilidad a la población,
comprometiéndose en seguir apoyando la voluntad de los pobladores que
decidieron hace mucho tiempo el destino de este valle” y formalmente declaró
que iba “a rechazar cualquier emprendimiento minero que quisiera radicarse
dentro del ejido de Epuyén”.
Esta localidad fue pionera en el país con respecto a
legislación que permite la explotación minera artesanal y cuenta explícitamente
con tres ordenanzas “que corresponderían
ser aplicadas a cualquiera de las concesiones mineras que existen dentro del
ejido municipal”.
Asimismo, en el marco de la asamblea, los presentes
reiteraron su voluntad “de implementar un plan agrario-productivo, a punto de iniciar
su ronda de consultas con los vecinos de los distintos parajes de Epuyén”. Allí
se presentaron dos concejales del bloque mayoritario y dos de la oposición, que
se prestaron a responder preguntas e inquietudes, e hicieron públicas “sus
posturas negativas respecto a todo tipo de minería contaminante”.
Los chicos también
En coincidencia, el propio Chiappe brindó el jueves una
charla explicativa en el centro de estudiantes de la Escuela Secundaria
774, acerca de la reglamentación de la
Ley 5001 propuesta por el actual gobernador, además de “analizar la sincrónica
conexión que podría existir con la instalación de una calera en el valle,
aprovechando la gran demanda de cal en caso de habilitarse la explotación de
minerales metalíferos a gran escala en la provincia”, según detalló el
referente ecologista.
Licencia social
Desde su óptica, “es inútil que busquen esa ‘licencia
social’ con la cual Buzzi pretende chantajearnos, a cambio de un ‘generoso’
aporte financiero para los municipios
que acepten el saqueo previsto por el impresentable Código Minero, aprobado
durante el ‘Menemato´’ y reafirmado por el actual gobierno”.
Agregó que “lo que más exasperó a los asistentes de ambas
reuniones fueron los titulares en letras de molde sobre el cheque que nos va a
enviar la gobernación todos los años. como soborno de ‘Navidad’", en obvia
alusión al emprendimiento minero más importante del territorio chubutense.
Valores
En definitiva, para Lucas Chiappe se trata de “otro
ejercicio democrático, oportuno, pacífico y contundente, realizado por un
nutrido grupo de vecinos de todas las edades e ideologías políticas, para
reiterar las pautas ambientales que seguiremos defendiendo para desarrollar
esta localidad de una manera lo más armónica posible con nuestros entorno, a
fin de mantener una buena calidad de vida, para nosotros y nuestros
descendientes”.
Sobre la propuesta de la creación de “diez puestos de
trabajo a cambio de destruir el potencial de nuestra localidad”, se preguntó si
“¿estamos todos locos o este proyecto viene digitado de arriba?”, al tiempo que
calificó que “una vez más la ignorancia de nuestros gobernantes en materia
ambiental y la eterna excusa del desempleo, ponen en riesgo la calidad de vida
y el futuro productivo y turístico del valle de Epuyén”.
Residencial
La concesión minera para la instalación de una calera se
ubica entre el río Epuyén y el arroyo Blanco, en un espacio zonificado como de
uso residencial.
El material de dicho cerro (“casi un cemento”, según los
viejos pobladores), es de excelente calidad y fue utilizado en forma artesanal
para construir varios edificios públicos del lugar (correo, escuela), además de
viviendas particulares.
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