A fin de disfrutar un domingo de sol en septiembre la joven pareja barilochense de Roxana y Mariano decidió pasar un fin de semana en Villa Traful. Ya estaban cerca cuando a su vehículo, un Chevrolet Corsa, se le cortó el cable del embrague. “Cómo estábamos en el medio de la nada seguimos andando y tratamos de regresar, pero forzamos el motor del auto, que se quedó en Rincón Chico, a 40 kilómetros de Bariloche”, señala Mariano.
Ya pasaron dos meses y el auto sigue en el taller.
Sucede que tener un vehículo chocado o averiado en Bariloche representa hoy un desafío. No sólo por el costo que supone la reparación sino por el faltante de repuestos. Las trabas a las importaciones han generado que muchos vehículos hayan ido quedando varados en talleres mecánicos a la espera de algún repuesto. “Una odisea”. Así lo definen los titulares de agencias de repuestos.
“Todos los autos tienen algún repuesto importado. Hay que tener en cuenta que la mayoría viene de Brasil, especialmente los de Volkswagen y Fiat. Bariloche está más que complicada con el tema de repuestos”, afirma el mecánico Norberto Di Tulio. Por su parte Jorge, otro mecánico del barrio Ñireco, agrega que “sí hay repuestos de marcas conocidas pero que vienen de China. Son repuestos alternativos de menor calidad; por eso, prefiero no usarlos”.
Si bien el proceso comenzó tiempo atrás, la falta de repuestos se empieza a sentir ahora cuando el stock en las distribuidoras se va achicando.
El mecánico Eduardo Bravo admite: “Hablamos de repuestos sencillos como poleas, pistones, bujías, filtros de aceite y, hasta baterías. De hecho, del Grupo Bosch que es líder mundial en el mercado de tecnología automotriz que provee motores eléctricos, bujías, baterías, nos explicaban que del 100 por ciento pedido, sólo ingresó al país el 45 por ciento”.
Ante la imposibilidad de dar soluciones, la preocupación de los mecánicos es compartida también por los responsables de agencias de repuestos. Incluso, hay quienes aseguran que directamente han optado por dejar de trabajar con determinadas marcas. Las de Japón, por ejemplo.
“Tenemos demoras de hasta un mes en la entrega de repuestos y, hablamos de los más simples como filtros y correas. Es muy poco lo que se fabrica en Argentina y además, de mala calidad. Esta situación ya lleva unos cuatro meses. Podría decir que el trabajo ha caído en un 50 por ciento. Hay días que ni siquiera hacemos caja”, explica Diego, de Taller y Repuestos Mapuche.
Bruno, de la empresa Bariloche Diesel, expresó: “Ya no se consigue nada. Hasta ahora, nos veníamos manejando con el stock pero se acaba. Recuerdo un camión Ford F4000 que estuvo parado durante siete meses a la espera de una pieza. Lo cierto es que ante la desesperación, terminamos buscando repuestos en mercados insólitos como San Luis, Formosa”.
Pero el faltante de repuestos no es el único problema ya que a raíz de esta situación, los precios aumentaron notablemente. La ecuación es simple. Al no haber oferta, el afortunado que tiene mercadería la cobra más cara. “Hace tres meses, por un repuesto para una Suzuki modelo 96 me pedían 690 pesos; ahora ese valor es de 990 pesos”, agrega Di Tulio.
Algunos mecánicos aseguran que ante la crítica situación, los clientes se resignan. Otros no tanto y si bien está prohibido ingresar repuestos por la Aduana Argentina, muchos buscan mejor suerte en Chile.
“¿Para qué dejar el auto varado en el taller? Cuando falta un repuesto, directamente le sugiero a la gente que se lleve el auto y que busque por su cuenta. Sólo se trata de buscar y esperar”, sintetiza Jorge. (Económicas Bariloche)