A dos meses de los devastadores incendios que azotaron la zona de Puerto Patriada, y a 40 días de haber sido finalmente controlado el fuego, comienzan a visibilizarse las primeras señales concretas de recuperación. En este sector, donde las llamas arrasaron con al menos 13 viviendas, una historia resume el dolor, la pérdida y también la reconstrucción: la de José “Lolo” Hernández, un vecino que lo perdió todo y que hoy está a días de volver a tener un hogar.
Hernández nació y se crió en ese mismo lugar. Allí estaba su casa, su historia y sus recuerdos. El incendio no solo consumió la estructura de su vivienda, sino también gran parte de su vida. “Es muy difícil perder las cosas con las que uno vivió toda la vida”, expresó con emoción. Durante el siniestro, resistió hasta último momento intentando salvar lo que podía. Solo logró rescatar algunos documentos personales y algo de ropa antes de verse obligado a abandonar su casa mientras ardía.
“Perdí todo”, resumió con crudeza.
Sin embargo, el paso de las semanas trajo consigo una transformación impensada en medio de la tragedia. A tan solo 40 días de haberse extinguido las últimas llamas, la vivienda de Hernández está prácticamente terminada. En pocos días más, recibirá las llaves de una casa completamente nueva y equipada. “La verdad que no lo había visto tan rápido”, reconoció, sorprendido por la velocidad de la reconstrucción.
El proceso no fue en soledad. Según relató, la ayuda llegó desde múltiples sectores: el gobierno provincial, el municipio el intendente Cesar Salamin, la iglesia, el hospital y, especialmente, los vecinos. “Estuvieron todos”, destacó, visiblemente agradecido. La solidaridad, en este contexto, fue clave para sostener a quienes quedaron sin nada.
El entorno que rodea su futura casa todavía refleja las huellas del incendio. Un paisaje de bosque arrasado, con algunos cipreses y frutales que lograron sobrevivir, da cuenta de la magnitud del desastre. Aun así, en ese escenario desolador, comienza a levantarse una nueva oportunidad.
Consultado sobre este nuevo comienzo, Hernández se mostró reflexivo: “Hay que pensarlo muy bien. Los años no pasan en vano”. Sin embargo, también dejó entrever una mirada hacia adelante, especialmente pensando en su familia: “Algo va a hacer mi hijo, por lo menos, que le puedo dejar”.
La vivienda que recibirá no solo representa un techo, sino también una forma de reconstruir su vida. Contará con equipamiento completo, lo que facilitará su regreso a la cotidianeidad tras semanas de incertidumbre.
Mientras se acerca el momento de la entrega, Hernández aún no define cómo celebrará. “No sé todavía qué hacer”, dijo, entre risas tímidas, ante la posibilidad de compartir mates o tortas fritas con quienes lo acompañaron en este proceso.
A dos meses de la tragedia, su historia se convierte en un símbolo de resiliencia y del valor de la comunidad. Donde hubo fuego y pérdida, hoy comienza a levantarse una nueva etapa.
0 Comentarios
Déjenos Su Comentario aquí | NoticiasDelBolsón
Emoji