Hoy en día nadie duda de que El Viejo Expreso Patagónico,
más conocido como “La Trochita” es un verdadero símbolo de Esquel, algo que no
solo nos identifica, sino que también nos une y moviliza, ya que cuando deja de
andar por unos días es como si todo el pueblo dejara de caminar, se nota cuando
falta ese silbido tan tradicional por las mañanas de nuestra ciudad.
También es cierto que para que este pedazo de historia
patagónica pueda andar todos los días, es necesario el trabajo de mucha gente
que pone esfuerzo y dedicación. Tal es el caso de Carlos Agüero, maquinista de
La Trochita desde hace más de 27 años, quien llegó desde su Olavarría natal
para cumplir tareas por unos meses pero que decidió quedarse a vivir en lo que
él llama “este paraíso”.
En diálogo con Diario El Oeste, Agüero hizo un repaso por la
historia que lo llevó a convertirse en uno de los maquinistas del Viejo Expreso
Patagónico y también relató algunas anécdotas vividas a través de estos 27 años
arriba de La Trochita.
“Llegué a Esquel en Marzo del año 1986, vine a cubrir la
vacante por la jubilación de un compañero, el señor Daniel Ledesma quien era
ayudante conductor. Yo era aspirante en Olavarría (Provincia de Buenos Aires)
porque para la carrera de conducción se arranca siendo aspirante, luego
ayudante y luego maquinista”, comentó.
“En esa época yo solo conocía hasta Bahía Blanca (risas) y
esto, más allá de ser una nueva aventura, era mi trabajo y como era joven y
estaba en la etapa en que quería conocer, decidí venir”, rememoró.
“La verdad que cuando vine acá lo hice pensando en estar
sólo dos o cuatro meses y luego volverme a mi lugar de origen (Olavarría) en el
cual yo tenía residencia, y por distancia de la familia había un artículo que
me beneficiaba y por el cual yo me podía volver luego de ese tiempo de trabajo,
pero luego de 15 días de estar acá en Esquel dije ‘no me vuelvo más’”, señaló.
“En esa época me vine solo y después de unos días dije: ‘me
quedo a vivir acá en este paraíso’. Y
dos años después, en el año 88 conocí a quien es actualmente mi señora, luego
de un noviazgo corto nos casamos, nos conocimos arriba del tren, porque ella es
de El Maitén y estudiaba acá en la escuela Normal”, relató.
“A partir de allí comenzamos a contactarnos, a charlar y
nació una relación que hoy lleva ya 25 años y tenemos tres hijos los cuales son
todos de Esquel y están todos grandes”, añadió Agüero, relatando los hechos con
detalle y emoción.
Cada viaje una aventura
Continuando con su relato, Agüero recordó algunas anécdotas
vividas como maquinista de La Trochita. “Cada viaje era una aventura con el
tren, nosotros lo tomamos así, hoy por hoy hacer el viaje turístico que hacemos
de 40 kilómetros ida y vuelta para nosotros es una aventura y dentro de las tantas
cosas y anécdotas que llevo, yo sufrí un par de descarrilos”, contó.
“En el año 1988 nos quedamos varados en el kilómetro 378,
más o menos a la altura del aeropuerto de Esquel, y nos quedamos encajados en
la nieve había más o menos un metro de nieve y ahí nos quedamos con todo un
tren de pasajeros”, continuó.
“Unos días antes había nevado, era el sábado o domingo 3 de
julio del 88 y resulta que cuando salimos a la mañana de acá, descarrilamos en
la ruta 40 porque había nevado y había helado y los coches habían pisado la
nieve con los contrarrieles; vialidad había limpiado la ruta, y había tirado el
montoncito de nieve para el costado y había una parvita de nieve”.
“Cuando llegamos a la cinta asfáltica, la máquina no rompió
el hielo y arrancó para afuera y quedamos colgados de un puentecito que hoy por
hoy debe estar pasando la ruta 40; así que hasta ahí llegamos y tuvieron que
mandar a la gente en colectivo hasta El Maitén donde hicieron otra formación y
salieron hacia Jacobacci”, continuó.
“Luego nosotros tuvimos que levantar la máquina, que fue lo
único que descarriló y quedó colgada del puente. En esa misma semana nos
mandaron el jueves a Maitén, para traer el tren, y salimos a las cinco de la
tarde, y nos quedamos a las 11 de la noche frente al aeropuerto hasta las 5 de
la mañana que fue a buscarnos Gendarmería”.
“En ese entonces hacíamos la combinación con el tren en
Ingeniero Jacobacci y habíamos salido de El Maitén a las 5 y media de la tarde
más o menos y el día estaba bárbaro, había sol; venían un poco más de veinte
pasajeros con sus equipos de esquí y sus equipajes, que entre nosotros y los
miembros de gendarmería se los llevamos a la gente caminando 5 kilómetros
porque el camión de gendarmería no llegaba hasta donde estaba varado el tren.
Ese día llegamos a Esquel a eso de las 9 y media de la mañana”, recordó.
Transformando el servicio
Siguiendo con su exposición, Agüero recordó los duros años
noventa, en que el Viejo Expreso Patagónico comenzó una larga transición y
transformación de su servicio que pasó de ser regular de pasajeros a
simplemente turístico.
“Nosotros hasta el año 93 éramos empleados del Estado
Nacional, en el cual el tren era un servicio público de pasajeros y carga,
después cuando llega el cierre por la privatización de empresas en ese año, el
Estado Nacional se lo da a concesión a la provincia del Chubut, o sea que el
tren estuvo cerrado desde el 30 de Noviembre del 93 hasta el 1 de febrero del
94”.
“En ese momento lo toma la provincia haciendo un par de
servicios, o sea que la provincia del Chubut hace que el tren funcione casi
hasta el año 2000 con el servicio de pasajeros pero solamente hasta la
localidad de El Maitén”, recordó el maquinista.
“Para esta época comienzan a hacerse los servicios
turísticos hasta Nahuelpan y ahí es cuando realmente se comienza a conocer ‘La
Trochita’ con mucha fuerza, como el único tren de la región. Antes se conocía
el tren pero no tanto, era mas bien un tren de pasajeros más, un tren viejo que
tenía la empresa Ferrocarriles Argentinos”.
“Hoy por hoy el tren está visto como algo que la gente le
tiene un afecto grandísimo y si le pasa algo, se rompe el tren, la gente lo
entiende. En aquel entonces se rompía y la gente rezongaba. Estamos hablando de
un tren que es de 1922, ese es el modelo de la locomotora y los vagones, y
entonces hoy la gente lo empezó a querer así como tal”, comentó.
“Hubo muchos emprendedores turísticos, si bien no fueron
muchos los que vinieron a darle el apoyo de entrada para que esto se hiciera
turístico, realmente se fue haciendo conocer pero la inversión generalmente
siempre la hizo el Estado. Los emprendedores turísticos la hicieron conocer a
través de sus agencias, pero la mayoría del esfuerzo lo hizo el Estado
Provincial”, indicó Agüero.
El recuerdo del vuelco
Por otra parte, Agüero recordó el accidente ocurrido hace
dos años en el que La Trochita volcó a causa de los fuertes vientos que
sacudieron la región. “El accidente del vuelco es algo que no quisiera
recordarlo más, pero gracias a Dios, ninguno de los que estábamos adentro de la
máquina ni los pasajeros salieron lastimados”, manifestó.
“Hace unos días se cumplieron dos años de esto y ya nadie se
acuerda de eso. Yo le decía a mi compañero que ya nadie se acuerda, pero si nos
hubiéramos matado, capaz que alguien hubiera dicho algo, pero resulta que no
sucedió nada grave y en ese momento estuvo parado el tren no tanto por la reparación sino porque lo
quisieron parar”.
“Cuando pasan estas cosas, generalmente la gente entiende, a
nosotros nos pasó hace unos días para el día de la Mujer, el 8 de marzo,
veníamos haciendo el segundo viaje del día, y en frente del ejército se nos
desprendió una válvula que está dentro de la caldera, y ahí no se puede hacer
nada, hay que apagar la máquina, dejar que se enfríe y al otro día conectarla y
a eso la gente lo tomó como una aventura más”, señaló.
“La gente aun así usa el tren, sigue asistiendo sin pensar
en que pueda pasar algo, la gente viene y lo usa muchísimo, incluso cuando hace
poco tuvimos nuestro reclamo y llegamos a medidas de fuerza mayor, la mayoría
de la gente, si uno lee el libro de sugerencias que hay en la estación, de 10
personas, 9 nos daban la razón”.
“Incluso estando parado el tren, la gente se acercaba,
sacaba fotos, y se lamentaban, pero en Febrero cuando comenzamos a trabajar
nuevamente, fueron todos los trenes llenos, todos los días dos trenes hasta
incluso una buena parte del mes de marzo”, remarcó Agüero.
Agradecido
Finalizando su relato, el conductor de La Trochita se mostró
agradecido con Esquel y su gente, ya que le dieron la oportunidad de vivir y
progresar. “Nunca me puedo arrepentir de haber venido a vivir a esta tierra,
porque Esquel me dio todo lo que tengo hoy por hoy, comenzando por mi familia
hasta el trabajo que tengo en La Trochita, y todo lo bueno que me pasó me pasó
por estar en Esquel”, expresó.
“Esquel es una ciudad que le da muchas oportunidades a la
gente, y está en quien las quiere agarrar o no, muchas veces se dice que Esquel
es muy negativa, pero puede ser que haya problemas, pero yo te puedo asegurar
que Esquel te brinda oportunidades y está visto que por eso ha crecido tanto”.
Finalmente, Agüero agradeció a todos los que hacen posible
que el tren salga todos los días y también invitó a todos los que quieran
acercarse a conocer más de la historia de La Trochita.
“Quiero agradecer a todo el personal que trabaja en La
Trochita, porque yo soy simplemente una de las caras visibles de lo que es el
tren, pero detrás mío hay mucha gente, el que arregla la máquina, el que
arregla los vagones, los que arreglan la vía para que el tren pueda circular,
la gente que trabaja en las cuadrillas, los que trabajan en los talleres”,
manifestó.
“Que la gente sepa que ellos están, que son parte del tren,
y que la gente venga y se sienta segura de esto y no se va a arrepentir nunca
de usar el tren”, concluyó.
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