90 km al sur de Esquel, el río se ofrece como un escenario ideal para el bautismo en la actividad, en un entorno de deslumbrante belleza agreste. La excursión más demandada es la Puente a Puente: una sucesión de vertiginosos rápidos entre el pueblo y Carrenleufú, 15 km aguas abajo.
Definido como un rincón agreste de arrolladora belleza natural, durante este sábado y domingo la localidad de Corcovado, en la cordillera chubutense, será sede de la IV Fiesta Provincial del Rafting, su principal atractivo turístico junto a la pesca del famoso salmón del Pacífico.
En la jornada inaugural, desde las 10, todos los asistentes tendrán la posibilidad de hacer su bautismo en las aguas del río Corcovado en forma gratuita, merced a la decisión de las tres empresas "nacidas y criadas en el pueblo" de hacer la bajada para fomentar la actividad.
A las 11, habrá un torneo de fútbol y vóley playero. A las 16, carrera de balsas por equipo. A las 18 comienza la feria de productores y artesanos y a las 19 se largan los números artísticos en el predio (emplazado al lado del río). Desde las 22, elección de la reina, entrega de premios y baile "a la luz de la luna llena".
El programa para el día de cierre comienza a las 11 con paseos en dukis para niños, concurso de hacheros, palo enjabonado y chancho ensebado. A las 14, búsqueda del tesoro. A las 15, carrera de kayaks. A las 17, feria de productores y artesanos. A las 19, entrega de premios y a las 21, bingo.
Hoy arranca la IV Fiesta Provincial del Rafting en el Corcovado. Desde las 10 los asistentes podrán hacer el bautismo, sin costo. Cierra el domingo a la noche.
ESCENARIO IDEAL
El río Corcovado nace en la cuenca del lago Vintter, en plena cordillera chubutense, y desemboca en el océano Pacífico, tras cambiar de nombre (Palena) en la frontera con Chile y recorrer 240 kilómetros.
Según los expertos "es el escenario ideal para hacer rafting en familia o con amigos", ya que tiene diez rápidos consecutivos de niveles 2, 3 y 4, en un marco natural incomparable que incluye bosques de cipreses, ñires y maitenes que se desprenden de los cerros de cumbres nevadas y que coronan los valles.
Allí, con sus aires de pueblo "del lejano oeste", aparece la localidad de Corcovado (90 km al sur de Esquel), con todos los servicios: alojamiento en cabañas, hosterías y posadas; buena gastronomía regional (¡asados de ternera y corderos inigualables!) y una oferta de excursiones que también incluye pesca deportiva, cabalgatas, trekking y mucho de las historias de famosos bandoleros que asolaron la zona a principios del siglo XX.
Con todo, el principal atractivo siempre es el agua transparente del río principal, que discurre entre las rocas empinadas de la orilla y que forman enormes farallones para darle la mayor adrenalina a la bajada de las balsas inflables, kayaks y dukis, en un recorrido de 15 km que demanda unas 2 horas.
Pura adrenalina: los rápidos exigen máxima concentración.
A LA AVENTURA
Todo comienza en la playita del Puente de Hierro, en la zona oeste del pueblo, donde los guías ya han acondicionado las embarcaciones y todos los aventureros son provistos con chalecos salvavidas, trajes de neoprene, chaquetas impermeables, botitas de neoprene y casco. Enseguida explicarán que "el rafting es un deporte de equipo, donde todos los tripulantes de la balsa reman y orientan su peso de manera coordinada para recorrer los rápidos y mantenerse a flote".
Ahora sí, se terminó la charla y comienza la emoción: las balsas entran al agua y los instructores dan las primeras paladas para dirigir los movimientos y empezar a disfrutar al máximo de la expedición. Solo hay que animarse a los penachos blanco níveo en la espuma de los rápidos y al agua fresca que va golpeando en la cara en cada zambullida.
La actividad es vertiginosa pero segura, ya que el guía está especializado en primeros auxilios, rescate en aguas de montaña y respiración cardiopulmonar. Además, siempre acompaña un kayak de seguridad.
A los pocos metros, la embarcación comienza a sacudirse y a ladearse, lo que genera algarabía y risas entre los pasajeros, que reman hacia atrás o adelante según los órdenes del timonel para esquivar las ramas de los sauces que se inclinan sobre el agua, mientras a los costados ya se nota el amarillo intenso de las retamas y el violeta de los lupinos.
Pero no hay tiempo para fotos, enfrente aparece el primer rápido (La Corredera), que obliga a contener la respiración y todos se quedan en silencio ante el bramido de la correntada. Apenas se lo supera, nunca faltan los que gritan de placer o susto, mientras el agua que inunda la balsa se escurre rápido bajo las tablas del piso. A no relajarse, pronto llega el rápido del Puente Caído y, el más difícil, llamado El Superman porque "siempre alguien vuela del bote, pero no hay peligro", aseguran.
Los aventureros son provistos de chalecos salvavidas, trajes y botitas de neoprene, chaquetas impermeables y casco.
AVES Y TRUCHAS
Desde allí, el río tiene algunos tramos profundos sin sobresaltos, donde los excursionistas pueden dedicarse a contemplar el derrotero del martín pescador, o de algún hurón, siempre al acecho de las truchas que deambulan contra la corriente.
Más adelante, el curso hídrico se estrecha y corre encajonado por una quebrada que incluye los pozones de La Estaca, Bajo Medina y La Suerte, escenario de grandes capturas de salmones del Pacífico de hasta 25 kilos. Pero todavía quedan emociones guardadas: el cuarto rápido es La Costeleta, donde la balsa se pone de costado como si fuera a volcar, y luego llega El Rulo –con mucho vértigo–, donde enseguida se ofrece a los pasajeros tirarse al agua y cruzar el río flotando, para ser alzados metros más adelante.
El itinerario de emociones finaliza pasando el Puente de Cemento, camino a la aldea de Carrenleufú (casi en la frontera binacional), desde donde se retorna a Corcovado para disfrutar de un espectacular cordero al asador, dorado lentamente al calor de buena leña de la cordillera.
EL MAYOR CAUDAL
Un dato: hasta principios de enero el río Corcovado tiene mayor caudal de agua y aumenta su fuerza, lo que agrega adrenalina a la excursión. Desde sus nacientes en el lago Vintter, recibe afluentes de los cerros Poncho Moro y La Toba, además de los ríos Hielo, Frío y Greda.
Las tres agencias prestadoras del servicio, con sede en Corcovado, están habilitadas por Prefectura Naval Argentina y ofrecen opciones personalizadas a los visitantes, dependiendo del grado de destreza física y también de sus intenciones de esparcimiento para recorrer el río. Omar Ceballos, impulsor de la actividad desde hace veinte años, valora que "por las características de sus rápidos, el Corcovado está entre los primeros ríos para la práctica del rafting en la Argentina, y uno de los más importantes en la región de los lagos patagónicos".
La dificultad de los ríos se mide según una escala internacional con niveles que van del I al VI. Rodrigo Galmes, otro de los guías locales de rafting, resalta que este escenario está "entre los niveles II a III + a lo largo de su curso: alguien sin experiencia puede sentirse protagonista de una aventura y los amantes del deporte pueden surcarlo durante horas, con maniobras que requieren preparación previa".
La charla: "El rafting es un deporte de equipo".
La excursión más demandada (de "puente a puente"), acepta a niños desde los 8 años, no requiere experiencia previa y permite experimentar rápidos de grado II y III. Hay otras, como el tramo Corcovado Alto, de 17 km, o Corcovado Límite (clase II, III y IV), que se hace de noviembre a marzo, donde se requiere un mínimo de 14 años para subirse al gomón, saber nadar y tener alguna experiencia previa en remo o rafting.
La otra oferta es hacer rafting a la luz de la luna. Si bien no requiere experiencia previa, incluye una charla de preparación por seguridad, que repasa cada sinuosidad del río en el trayecto. Se practica con el equipo habitual, sumado el casco con linterna y los chalecos con fluorescencias. El recorrido se inicia a la medianoche y dura unas tres horas y media. Es una experiencia "que combina una dosis de hazaña con la magia de la luna llena en este marco natural", anticipan.
Otro dato: en febrero se hace una bajada desde Palena hasta el océano Pacífico. Son cinco días remando por lugares increíbles (averiguar con tiempo).
A manera de síntesis, los prestadores locales destacan que los rápidos son ideales para organizar una salida en familia (cada miembro con rol asignado). Y que no hay peligro, pero sí muchas sensaciones y diversión, sin necesidad de experiencia previa, por lo que el Corcovado invita al bautismo en el rafting.
Por Fernando Bonansea
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