Creyeron que la prueba había terminado. La desesperación del público y de los jockeys por esquivarlos y evitar la tragedia.
Un caballo de carreras pesa entre 400 y 550 kilos. Lanzado a toda velocidad, esa carga se multiplica y cualquier impacto con el animal puede ser fatal. Por ello, lo que sucedió en el hipódromo de Bariloche con unos niños que ingresaron a la pista en plena prueba de milagro no fue tragedia.
Todo partió de la confusión, ingenuidad y al mismo tiempo una travesura de los pequeños, que pensaron que había culminado la competencia y no dudaron en meterse en la pista, algo que está totalmente prohibido, para celebrar el triunfo de su pingo favorito.
De lo que no se percataron fue de que la carrera continuaba y aún faltaba que pasaran los competidores que venían más rezagados.
En las imágenes se observa a los menores atravesando el circuito en plena prueba, con los animales desplazándose a toda marcha.
En la grabación de Auténticos Burreros también se advierte cómo uno de los jockeys alerta a personal de seguridad sobre lo que estaba ocurriendo, en medio de los gritos de los espectadores que presenciaban la escena.
Según fuentes consultadas, el público se encontraba en un lugar no permitido y habrían cruzado la pista pensando que había terminado la carrera, sin saber que aún había otros caballos compitiendo.
A pesar de lo ocurrido, no se registraron personas heridas. Un verdadero milagro.
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