A dos meses del incendio y con la emergencia ya contenida, vecinos damnificados comienzan a rehacer sus vidas. El intendente de César Salamín destacó el trabajo conjunto y la rápida respuesta, mientras que el poblador Beny relató el duro proceso de perderlo todo y volver a empezar a los 70 años.
A 40 días de haber sido controlado el incendio que arrasó con viviendas en Puerto Patriada, el paisaje comienza a cambiar. Donde antes había desolación, cenizas y desesperanza, hoy se levantan nuevas casas y vuelve a asomar un horizonte posible para quienes lo perdieron todo.
Uno de los testimonios más conmovedores es el de Beny, atravesó por segunda vez la pérdida total de su vivienda a causa del fuego. “Ahora hay futuro, hay perspectivas”, expresó con alivio, mientras muestra su nueva casa, casi terminada, equipada y lista para habitar.
Beny de 70 años, no oculta el impacto emocional que vivió en los primeros días tras el incendio. “La primera semana no sabía por dónde agarrar la tristeza. Me quería morir. Pensar en empezar de nuevo a esta edad era muy duro”, relató. El siniestro no dejó nada en pie: logró salir con lo puesto, mientras su familia alcanzaba a rescatar una camioneta y un tractor.
El contraste con su situación actual es marcado. La vivienda que está por recibir forma parte del plan de reconstrucción impulsado por el municipio y el gobierno provincial. Se trata de casas de aproximadamente 40 metros cuadrados, con dos habitaciones, baño y cocina-comedor, completamente equipadas. “Son un lujo. Tienen doble vidrio, vienen con muebles, electrodomésticos, todo completo”, destacó.
El proceso de reconstrucción fue más rápido de lo esperado. Según explicó el intendente de César Salamín, en menos de 40 días ya se alcanzó cerca del 90% de las viviendas reconstruidas. En total, el incendio afectó a 13 hogares, y la mayoría ya cuenta con soluciones habitacionales prácticamente terminadas.
“Era un compromiso que asumimos y lo estamos cumpliendo. Las casas se entregan llave en mano, con heladera, cocina, camas, lavarropas, todo lo necesario para vivir”, detalló Salamín. Cada unidad tiene un costo aproximado de 45 millones de pesos y puede construirse en apenas 11 días.
El intendente de El Hoyo también destacó el rol de la comunidad en este proceso. Parte del financiamiento del equipamiento provino de la Fiesta Nacional de la Fruta Fina, que en su edición solidaria logró reunir fondos para asistir a los damnificados. Además, subrayó que la mayoría de los trabajadores involucrados en la construcción son de la propia zona, lo que permitió generar empleo local en medio de una temporada difícil.
Para Beny, el acompañamiento fue clave para salir adelante. “Empezó a llegar el apoyo, las promesas, y eso te levanta el ánimo, te hace ver que hay futuro”, afirmó. El vecino ya había sufrido un incendio en 2012, cuando también perdió su casa. Sin embargo, asegura que este último fue mucho más devastador. “El otro no fue tan drástico. Este no dejó nada, nada”, recordó.
Hoy, con una nueva vivienda a punto de ser entregada y el invierno acercándose, la expectativa es otra. “La esperanza estaba, pero seguridad ninguna. Tener un lugar donde llegar, descansar, es fundamental”, señaló.
Antes de cerrar, dejó un mensaje que sintetiza el espíritu de quienes atraviesan la reconstrucción: “Hay que tener esperanza. A veces se habla mal de la política, pero hay gente buena, como en todos lados”.
Puerto Patriada, golpeada por el fuego, comienza así una nueva etapa, donde la reconstrucción no solo es material, sino también emocional.
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