En Puerto Patriada comenzó una experiencia inédita en la región: la siembra aérea de pasturas mediante drones sobre unas 200 hectáreas de superficie afectada por incendios forestales. La iniciativa, impulsada por el municipio en conjunto con el Ministerio de Producción de la provincia, busca no solo recuperar el suelo, sino también generar condiciones para la actividad ganadera y mitigar los efectos del invierno.
El intendente César Salamin explicó que el objetivo central es contener el suelo tras los incendios. “No solamente hay que recuperar el bosque, sino también esos lugares que la gente utiliza para la crianza de animales”, señaló. En ese sentido, destacó el acompañamiento provincial y remarcó que la siembra apunta a evitar el deslave de la tierra ante la llegada de las lluvias y nevadas. “Lo que se busca es que haya una contención en el suelo, algo que reduzca el arrastre que sabemos que va a ocurrir”, indicó.
El trabajo se realiza con tecnología de última generación aportada por la empresa, a través de Ricardo Green, quien detalló que se trata de un drone con capacidad de carga de hasta 100 kilos y equipado con sensores avanzados. “Nos permite volar sobre zonas de bosque con muchos obstáculos, como pinos quemados o ramas sin follaje, algo que antes era muy difícil de sortear”, explicó. La herramienta posibilita una siembra precisa incluso en terrenos complejos, inaccesibles para maquinaria tradicional.
En los primeros días de trabajo ya se lograron cubrir cerca de 30 hectáreas, con una proyección de entre 50 y 60 hectáreas diarias, siempre que las condiciones climáticas lo permitan. Las semillas utilizadas son agropiro y festuca, dos variedades de rápida germinación que, según estimaciones técnicas, podrían comenzar a brotar en unos diez días.
Por su parte, el secretario de Desarrollo Económico, Darío González Maldonado, explicó que la intervención contempla la distribución de unos 3.000 kilos de semillas en las 200 hectáreas del ensayo piloto. “El mix está pensado para adaptarse a distintos tipos de suelo: la festuca se desarrolla mejor en zonas húmedas como zanjones, mientras que el agropiro responde en terrenos más secos”, detalló.
Además, González Maldonado destacó un aspecto clave del agropiro: su capacidad de consolidar rápidamente el suelo y su potencial efecto inhibidor sobre la regeneración del pino, fenómeno conocido como alelopatía. “Esto podría ayudar no solo a estabilizar el terreno, sino también a controlar la expansión del pino en áreas afectadas por incendios”, señaló, y agregó que los resultados de esta prueba serán determinantes para evaluar su aplicación en otras zonas de la provincia.
La experiencia también abre la puerta a nuevos usos de esta tecnología en la región. Incluso se mencionó la posibilidad de colaborar con instituciones locales en la siembra de espacios deportivos, como canchas de fútbol, demostrando la versatilidad del sistema.
Con esta prueba piloto, Puerto Patriada se posiciona a la vanguardia en la incorporación de tecnología aplicada a la recuperación ambiental y productiva, en un contexto donde la urgencia por restaurar los ecosistemas dañados se combina con la necesidad de sostener las economías rurales.
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