De la Patagonia al país: millones de plantines de frutilla nacen en El Maitén


La empresa La Loma del Aconquija, liderada por Jorge Czerweni, produce más de 20 millones de plantas y genera empleo para unas 160 personas, con impacto directo en toda la economía local.

En la localidad chubutense de El Maitén, una actividad productiva silenciosa pero de enorme alcance se consolida año a año: la producción de plantines de frutilla que abastecen a gran parte del país. Al frente de este desarrollo se encuentra Jorge Czerweni, propietario de la chacra La Loma del Aconquija, quien desde hace 14 años impulsa un proyecto que hoy se posiciona como clave dentro del circuito frutillero argentino.


Un eslabón fundamental de la producción nacional

Desde este punto de la Patagonia salen los plantines que luego darán origen a las frutillas que se consumen en distintas regiones del país. Provincias como Tucumán, Santa Fe especialmente la zona de Cordoba, Corrientes y Jujuy forman parte del destino de estas plantas, que permiten sostener la producción durante todo el año.

Además, la empresa también participa en la producción de fruta para mercados como Buenos Aires, Mendoza y Córdoba, logrando una distribución prácticamente federal.


Más de 20 millones de plantas

El volumen que maneja el establecimiento es significativo: más de 20 millones de plantines de frutilla son producidos cada temporada. Esto convierte a la chacra en un actor central dentro de la cadena productiva, ya que gran parte de las frutillas que llegan a las góndolas del país tienen su origen en El Maitén.

“Podemos decir que las frutillas que se generan aquí son las que luego vas a ver en el norte argentino o en el Alto Valle rionegrino”, remarcan desde el lugar.

Trabajo intensivo y fuerte impacto local

Uno de los aspectos más relevantes del emprendimiento es la generación de empleo. La chacra da trabajo a unas 160 personas de manera directa, aunque ese número crece considerablemente en época de cosecha.

Durante ese período, que se concentra en apenas 30 días, se debe levantar toda la producción generada durante el verano. Esto implica la llegada de trabajadores de distintas provincias, como Salta y Tucumán, ante la falta de mano de obra suficiente en la localidad.

“El momento de mayor movimiento es el de la cosecha. Ahí sí, la cantidad de gente que viene a hacer el proceso de recolección y clasificación de plantas es importante, el pueblo aumenta en un porcentaje considerable su población”, detalló Czerweni.

Un motor económico para El Maitén

El impacto no se limita al empleo directo. La actividad genera un fuerte “derrame” en la economía local: hospedajes, comercios, servicios de alimentación y transporte ven incrementada su demanda durante la temporada alta.

En una localidad de apenas 4.000 habitantes, este movimiento se traduce en un impulso clave para la economía regional. “Todos los que tienen para dar hospedaje, los negocios de alimentación, los supermercados, es la cosecha de ellos también”, sintetizó el productor.

Crecimiento sostenido y mirada a futuro

El proyecto comenzó hace más de dos décadas en Los Antiguos, Santa Cruz, y luego se trasladó a El Maitén en busca de mejores condiciones, no solo climáticas y de suelo, sino también de infraestructura y conectividad.

“Cuando vinimos hace 14 años no había mucho de eso, las comunicaciones eran complicadas y la energía se cortaba a cada rato. Con el tiempo eso fue mejorando”, recordó.

Hoy, con una estructura consolidada y una producción en constante crecimiento, el desafío pasa por seguir ampliando la escala y consolidar aún más el posicionamiento en el mercado nacional, con la posibilidad de proyectarse hacia la exportación.











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