El comedor comunitario El Pitu volvió a abrir sus puertas y ya asiste a 45 familias en El Bolsón


Con un invierno que comienza a sentirse con fuerza en El Bolsón, el comedor comunitario El Pitu, ubicado en el barrio Los Hornos, volvió a abrir sus puertas para brindar asistencia alimentaria a decenas de familias que atraviesan dificultades económicas. En su primer día de funcionamiento de esta nueva etapa, ya fueron asistidas 45 familias, una cifra que refleja la creciente demanda y la necesidad que existe en distintos sectores de la localidad.

Rodolfo Henríquez, más conocido por todos como “El Pitu”, dialogó sobre la reapertura del espacio solidario y reconoció que este año no fue sencillo tomar la decisión de volver a encender las ollas. Según explicó, atravesó momentos de incertidumbre personal y también dificultades vinculadas al sostenimiento del comedor, un espacio que funciona de manera ininterrumpida desde la pandemia y que se convirtió en un punto de referencia para muchas familias.


“Estaba en que sí y en que no. Fue un año complicado también desde lo personal, peleándola mucho con el tema del comedor”, relató Henríquez, quien recordó que el espacio solidario lleva entre cinco y seis años de trabajo constante acompañando a vecinos que necesitan un plato de comida.

El referente social dejó en claro que no se trata de una iniciativa nueva, sino de un comedor con trayectoria, consolidado en la comunidad y con una dinámica de asistencia sostenida desde los tiempos más duros de la emergencia sanitaria. “El comedor viene funcionando desde plena pandemia. Es algo histórico para nosotros”, sostuvo.

Sin embargo, la reapertura no llegó en las mismas condiciones que en años anteriores. Henríquez manifestó su preocupación por la reducción en la cantidad de alimentos que recibe para poder cocinar y explicó que actualmente cuentan con recursos muy limitados para afrontar una demanda que no deja de crecer.


“Estamos trabajando con cuatro pollos y tres kilos de carne picada para toda la semana, cuando antes manejábamos otra cantidad totalmente distinta. También se quería reducir la entrega de verduras cada 15 días y así se hace muy difícil”, expresó.

Actualmente, el comedor funciona con entregas los lunes, miércoles y viernes, pero el nivel de asistencia ya comienza a superar la capacidad de respuesta. “No quedaba más en la olla. La gente se sigue sumando y eso muestra la necesidad real que hay”, explicó.

Henríquez recordó además que históricamente el comedor trabajó con mayor respaldo para poder sostener la ayuda alimentaria, pero aseguró que hoy el acompañamiento es considerablemente menor, lo que genera preocupación sobre cómo continuará el servicio en plena temporada invernal.

A pesar de las dificultades, el compromiso del equipo sigue intacto. El comedor El Pitu volvió a abrir no por una planificación sencilla ni por abundancia de recursos, sino por el empuje de una comunidad que necesita y por la convicción de quienes entienden que, frente a la crisis, la solidaridad sigue siendo una herramienta indispensable.

Con el frío avanzando y la demanda en aumento, el desafío ahora será sostener el funcionamiento del comedor para que ninguna familia que necesite asistencia se quede sin su vianda caliente.











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