En una época donde gran parte de los alimentos industriales incorporan conservantes, colorantes y distintos aditivos químicos, todavía existen emprendimientos familiares que sostienen la elaboración artesanal y natural como una verdadera filosofía de trabajo. Ese es el caso de la tradicional fábrica de dulces Mengoli, una marca muy reconocida en la región andina, donde el empresario Mario Mengoli compartió cómo elaboran el clásico dulce casero de frutilla respetando procesos naturales y recetas tradicionales.
A través de imágenes y videos, Mengoli mostró parte del trabajo artesanal que se realiza en la fábrica para obtener uno de los productos más emblemáticos de la comarca. “Comparto con mis amigos y quienes deseen mirar cómo elaboro el dulce de frutilla en forma natural, sin incorporar ningún agregado químico”, expresó el productor local, dejando en claro que la esencia del producto continúa siendo la misma desde hace años: fruta, azúcar y paciencia.
El proceso comienza la noche anterior a la cocción. Las frutillas congeladas son colocadas en maceración junto con azúcar, permitiendo que durante varias horas la fruta libere naturalmente todo su jugo y su aroma característico. Al día siguiente comienza la cocción en una tradicional paila calentada a vapor, una técnica que permite cocinar lentamente el producto sin alterar sus propiedades naturales ni su sabor original.
La variedad de frutilla utilizada lleva un nombre que parece resumir toda la experiencia sensorial que ofrece el dulce: “Aroma”. “El nombre ya lo dice todo”, remarcó Mengoli, orgulloso de trabajar con frutas seleccionadas que conservan el perfume y la intensidad típica de los frutos finos de la Patagonia.
La elaboración artesanal de dulces forma parte de la identidad productiva de El Bolsón y la Comarca Andina. Desde hace décadas, las fábricas familiares de dulces, licores y conservas se transformaron en un sello distintivo de la región, atrayendo tanto a turistas como a vecinos que valoran los productos naturales y el trabajo local.
En el caso de Mengoli, la fábrica se convirtió con el tiempo en una referencia para quienes buscan sabores auténticos, elaborados sin apuros y respetando métodos tradicionales. El proceso mostrado por Mario despertó rápidamente comentarios y reacciones entre vecinos y seguidores, muchos de ellos destacando que “se hace agua la boca” simplemente viendo cómo las frutillas comienzan a transformarse lentamente en dulce casero.
Más allá del producto final, detrás de cada frasco también aparece una historia vinculada al esfuerzo familiar, la producción regional y el valor agregado local. En una comarca reconocida por sus frutas finas, emprendimientos como Mengoli sostienen viva una tradición gastronómica que continúa pasando de generación en generación.
![]() |
| Dulce frutilla listo para su envasado |
Porque en definitiva, el verdadero secreto del dulce artesanal quizás no esté solamente en la receta, sino también en el tiempo, la dedicación y el respeto por los sabores naturales.




0 Comentarios
Déjenos Su Comentario aquí | NoticiasDelBolsón
Emoji