Una violenta tormenta eléctrica acompañada por intensas lluvias, caída de granizo y ráfagas de viento de hasta 130 kilómetros por hora dejó una escena de devastación en el norte de India, donde al menos 117 personas murieron y otras 79 resultaron heridas, según confirmaron las autoridades locales.
El fenómeno meteorológico impactó con fuerza en el estado de Uttar Pradesh, el más poblado del país con más de 240 millones de habitantes, donde el temporal provocó derrumbes masivos de viviendas, caída de árboles, destrucción de infraestructura pública y severas interrupciones en los servicios esenciales.
La tormenta se desató de manera repentina durante la noche del miércoles y tomó por sorpresa a miles de familias. De acuerdo con el Servicio Meteorológico de India, se trató de una intensa tormenta premonzónica generada por condiciones atmosféricas extremadamente inestables, en un contexto donde se espera una temporada de lluvias superior al promedio histórico.
Los distritos más afectados fueron Prayagraj, Bareilly, Mirzapur y Chandauli, donde las ráfagas arrancaron techos, derribaron paredes y destruyeron estructuras precarias en cuestión de minutos. Gran parte de las víctimas fatales murieron como consecuencia del colapso de viviendas y muros, mientras que otras perdieron la vida por la caída de árboles o por descargas eléctricas en medio del fenómeno climático.
Las impactantes imágenes difundidas por medios locales muestran calles completamente bloqueadas por árboles caídos, vehículos aplastados por estructuras metálicas, carteles destruidos y extensos daños materiales. En distintas ciudades también se reportaron prolongados cortes de energía eléctrica y fallas en las comunicaciones.
Testigos relataron escenas de desesperación absoluta. En la ciudad industrial de Obra, vecinos aseguraron que “el cielo se volvió negro” en cuestión de minutos, mientras el viento levantaba polvo, chapas y escombros con una violencia inusitada.
Además de la tragedia humana, las autoridades confirmaron daños en más de 300 viviendas y la muerte de al menos 177 animales, lo que agrava aún más el impacto económico y social para las comunidades afectadas.
Ante la magnitud del desastre, el gobierno estatal encabezado por Yogi Adityanath ordenó acelerar la asistencia a los damnificados, con ayuda económica para las familias afectadas y el despliegue de equipos técnicos para evaluar daños estructurales. Las tareas de emergencia incluyeron remoción de árboles y postes caídos, restablecimiento del servicio eléctrico y traslado de personas hacia refugios temporales.
En varios distritos, escuelas y oficinas públicas permanecieron cerradas mientras continúan las tareas de limpieza y reconstrucción.
Las autoridades mantienen la alerta meteorológica ante la posibilidad de nuevos eventos climáticos severos, mientras monitorean el avance del monzón hacia las islas Andamán y Nicobar, etapa previa al inicio formal de la temporada de lluvias en India, que se extiende hasta septiembre.
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