Una vecina del sector ex PROMEBA volvió a poner sobre la mesa un reclamo histórico vinculado a las necesidades estructurales de ese sector de El Bolsón. Se trata de María Valenzuela, quien junto a otros vecinos impulsa ante el Concejo Deliberante un proyecto para que esa zona recupere su independencia barrial y deje de formar parte del amplio conglomerado que hoy integra al barrio Esperanza, el Ecobarrio y el barrio Frontera.
El planteo surge, según explicó la propia vecina, a partir de una realidad que consideran muy diferente a la que atraviesan otros sectores del mismo barrio. “Necesitamos que se preocupen más y que miren más nuestras necesidades, porque no son las mismas que las del resto del barrio Esperanza”, sostuvo Valenzuela, al remarcar que en el ex PROMEBA persisten problemáticas estructurales que llevan años sin solución definitiva.
Entre los principales reclamos aparecen la falta de regularización dominial, dificultades con los servicios básicos y complicaciones para avanzar en nuevas conexiones esenciales como el gas. Según detalló, todavía hay familias que no cuentan con su correspondiente pilar eléctrico, mientras que otras enfrentan trabas burocráticas por no tener la documentación de sus terrenos al día, lo que impide que las empresas prestatarias puedan avanzar con obras.
La iniciativa vecinal también tiene un componente institucional: conformar una junta vecinal propia que represente exclusivamente a los habitantes del sector. El intento de consolidar una representación conjunta dentro del barrio Esperanza ampliado ya se había realizado el año pasado, pero no prosperó por no alcanzar la participación necesaria en las elecciones barriales.
Valenzuela explicó que, a partir del relevamiento que realizaron los propios vecinos, estiman que en el sector viven cerca de 1.500 personas, aunque el número podría ser mayor ya que no todos pudieron ser censados. “Somos muchísimos vecinos y nuestras problemáticas necesitan una mirada puntual”, expresó.
Uno de los puntos más sensibles sigue siendo la condición del terreno y los anegamientos. Pese a algunas intervenciones realizadas en el pasado, los vecinos aseguran que las inundaciones continúan afectando la zona cada invierno. “El otro día me empapé porque directamente no se podía salir. Esto sigue pasando”, relató María, al referirse a las dificultades que atraviesan las familias cuando llegan las lluvias intensas o el clima más riguroso.
Pero el reclamo barrial no es la única preocupación que moviliza a Valenzuela. En paralelo, la vecina impulsa una movida solidaria para asistir con viandas calientes a familias del sector que atraviesan una situación económica crítica.
La idea nació justamente mientras realizaban el censo casa por casa, donde se encontraron con una realidad alarmante: madres solteras, adultos mayores, matrimonios con hijos y vecinos desempleados que muchas veces deben elegir entre comprar gas, leña o alimentos.
“Hay mucha necesidad. Muchas veces uno hace cosas y no las publica, pero la realidad está. Hay vecinos que no tienen un plato caliente”, contó.
Con ese panorama, María decidió avanzar con la organización de viandas solidarias que comenzarían a entregarse en los próximos días, apelando también a la colaboración de la comunidad para poder sostener la iniciativa.
En un contexto social complejo y con el invierno golpeando fuerte en los sectores más vulnerables, el reclamo del ex PROMEBA vuelve a visibilizar una discusión de fondo sobre planificación urbana, representación barrial y acceso equitativo a los servicios, mientras la solidaridad vecinal intenta cubrir urgencias que hoy no pueden esperar. El contacto de Maria para colaborar es: 2944896035

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