Al cumplirse 15 años de la histórica erupción del complejo volcánico Puyehue-Cordón Caulle, ocurrido el 4 de junio de 2011 en el sur de Chile, la actual directora de Operaciones de Protección Civil de Río Negro, Cecilia Gallardo, recordó aquellos días de trabajo intenso en una de las emergencias ambientales y productivas más graves que afectó a la provincia.
La erupción volcánica provocó la caída de millones de toneladas de cenizas sobre gran parte de la Patagonia argentina. En Río Negro, la Línea Sur fue una de las regiones más golpeadas. Los campos quedaron cubiertos por espesas capas de material volcánico que, en algunos sectores, alcanzaron hasta medio metro de altura. Las consecuencias fueron devastadoras: miles de animales murieron, numerosas familias rurales quedaron aisladas y la producción ganadera sufrió pérdidas históricas.
“Recordar esos momentos es volver a una situación muy difícil. Era una desolación total en todos los campos de la Línea Sur. La cantidad de mortalidad animal, viviendas que se perdieron y la incertidumbre de la gente era enorme”, expresó Gallardo al rememorar aquellos días.
Por entonces, Gallardo integraba el equipo de Protección Civil de Río Negro junto a Hugo Fernández y participó directamente de las tareas de asistencia y coordinación en las zonas afectadas. La funcionaria recordó que los recursos disponibles eran limitados y que gran parte de la respuesta inicial se sostuvo gracias al compromiso de voluntarios y organismos que se fueron sumando con el correr de los días.
“Nosotros salimos con vehículos prestados porque no teníamos movilidad propia. También trabajamos con voluntarios que se sumaron desde distintas localidades de Río Negro y desde otras regiones de la provincia. Todo el mundo estaba desconcertado porque no sabía hasta cuándo iba a durar lo que estaba pasando”, señaló.
Uno de los centros neurálgicos de la emergencia fue la localidad de Ingeniero Jacobacci, donde se instaló una base operativa para coordinar la asistencia a los distintos parajes y poblaciones rurales afectadas por la caída de cenizas.
Durante semanas, los equipos de emergencia debieron enfrentar enormes dificultades logísticas. Las comunicaciones eran precarias, muchas rutas se encontraban afectadas por la acumulación de cenizas y la visibilidad era prácticamente nula en numerosos sectores. El material volcánico se infiltraba en viviendas, escuelas, hospitales y sistemas de abastecimiento de agua, complicando aún más la situación.
La erupción del Puyehue-Cordón Caulle es considerada uno de los eventos volcánicos más importantes de las últimas décadas en Sudamérica. La nube de cenizas recorrió miles de kilómetros impulsada por los vientos predominantes y afectó no solo a la Patagonia argentina, sino también a varias provincias del país, además de Uruguay, Brasil y otros destinos internacionales donde incluso se suspendieron vuelos durante semanas.
A quince años de aquel episodio, Gallardo destacó los avances logrados en materia de prevención, monitoreo y respuesta ante emergencias. La experiencia adquirida durante la crisis permitió fortalecer los sistemas de Protección Civil, mejorar los protocolos de actuación y consolidar redes de trabajo entre organismos provinciales, nacionales y municipales.
La funcionaria sostuvo que la preparación actual es muy diferente a la de entonces y remarcó la importancia de mantener activos los mecanismos de capacitación y coordinación para afrontar futuros eventos naturales.
El recuerdo de la erupción sigue presente en la memoria colectiva de la Línea Sur y de toda la Patagonia. Para miles de familias rurales fue una experiencia que marcó un antes y un después, dejando enseñanzas que hoy forman parte de la planificación de emergencias en Río Negro y en toda la región.
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