Rosalba Oyarzo: más de dos décadas manteniendo viva la tradición de la feria de El Foyel


En una fría pero soleada mañana de invierno en El Foyel, el aroma de las tortas fritas recién hechas y el calor de las historias compartidas volvieron a poner en valor el trabajo de quienes sostienen una de las propuestas más tradicionales de la región. Entre ellas se destaca María Rosalba Oyarzo, vecina nacida y criada en la localidad, quien desde hace 23 años forma parte de la feria artesanal que funciona en el corazón de este paraje cordillerano.

Aunque la feria abre habitualmente los días martes, jueves y sábados, Rosalba decidió preparar una muestra especial para recibir a la prensa y mostrar parte de la producción que elaboran los feriantes locales. Con orgullo, destacó el esfuerzo realizado durante más de dos décadas para mantener vivo este espacio de encuentro, trabajo y promoción de los productos regionales.

“Soy nativa de El Foyel y hace 23 años que soy feriante”, contó. Además, explicó que junto a sus compañeros trabajan permanentemente para mejorar las instalaciones y brindar una mejor atención a quienes visitan la localidad. En ese sentido, valoró el acompañamiento de la Comisión de Fomento, que ha colaborado en distintas oportunidades con mejoras para el predio, como el recambio de chapas, arreglos generales y la construcción de baños públicos.

Ubicada en un entorno privilegiado, rodeada de montañas que durante el invierno suelen cubrirse de nieve, la feria de El Foyel se ha convertido en una parada obligada para turistas y viajeros que recorren la Ruta Nacional 40. Allí pueden encontrar productos elaborados de manera artesanal, manteniendo recetas y tradiciones transmitidas de generación en generación.


Entre las especialidades que se ofrecen se destacan las tradicionales tortas fritas, pan de chicharrones, panes saborizados, café, infusiones regionales y una amplia variedad de licores caseros. Rosalba resaltó especialmente el trabajo que realiza desde hace años con el té de rosa mosqueta, una de las bebidas más representativas de la Patagonia.

La producción de licores artesanales también ocupa un lugar destacado dentro de la oferta local. Los visitantes pueden degustar variedades elaboradas con ingredientes regionales y recetas familiares, entre ellas licor de chocolate, frutilla y rosa mosqueta, preparados íntegramente por los propios feriantes.


“Lo nuestro es que siga siendo algo artesanal por los años de los años, porque es lo más lindo que le podemos ofrecer al turista”, expresó Rosalba, reflejando el espíritu que caracteriza a quienes forman parte de este espacio.

Actualmente son cinco los feriantes que integran la propuesta estable de la feria de El Foyel. Aunque en esta oportunidad la presentación fue sencilla y organizada con poco tiempo de anticipación, la muestra permitió visibilizar el trabajo cotidiano de vecinos que apuestan por la producción local y por mantener vivas las costumbres de la región.

En tiempos donde la producción artesanal enfrenta múltiples desafíos, la experiencia de la feria de El Foyel demuestra que el compromiso, la identidad cultural y el esfuerzo colectivo continúan siendo pilares fundamentales para sostener espacios que no solo generan ingresos para las familias locales, sino que además preservan parte de la historia y las tradiciones de la Comarca Andina.














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