Coopetel celebra sus 56 años de vida institucional, una trayectoria marcada por el crecimiento, la transformación tecnológica y el compromiso de generaciones de vecinos que impulsaron una cooperativa que nació para resolver una necesidad concreta de comunicación y que hoy se posiciona como una de las organizaciones de referencia de la Patagonia.
En el marco del aniversario, Facundo Andreassi, secretario del Consejo de Administración, recordó los orígenes de la cooperativa y cómo era la realidad de las comunicaciones hace más de medio siglo. En aquellos tiempos, las comunicaciones telefónicas eran principalmente locales y realizar una llamada de larga distancia implicaba recurrir a sistemas de radiofrecuencia y horarios determinados.
Andreassi recordó que incluso la creación de la cooperativa fue inicialmente resistida por algunos vecinos, que no terminaban de comprender la necesidad de contar con teléfonos para comunicarse dentro de una comunidad donde las distancias parecían más cortas y el contacto entre vecinos era cotidiano.
“Preguntaban para qué, si uno salía y pegaba un grito o iba a lo del vecino”, relató al describir aquella realidad que hoy parece lejana.
A 56 años de aquellos primeros pasos, el escenario cambió completamente. La sociedad pasó de contar con comunicaciones limitadas a vivir permanentemente conectada. Andreassi planteó incluso una reflexión sobre esa transformación: actualmente la conectividad forma parte de prácticamente todos los aspectos de la vida cotidiana, al punto de que muchas veces las personas comparten una misma mesa mientras permanecen pendientes de sus teléfonos celulares.
La historia de las telecomunicaciones en El Bolsón también estuvo marcada por aquellos primeros operadores telefónicos y los antiguos sistemas de clavijas, donde las comunicaciones eran conectadas manualmente. Con el paso de los años llegaron los locutorios, especialmente importantes durante las décadas previas a la masificación de los teléfonos celulares, hasta desembocar en el escenario tecnológico actual.
Por su parte, el presidente de Coopetel, Marcelo Contardi, destacó especialmente el compromiso de los socios fundadores, quienes no solamente dedicaron tiempo y esfuerzo para poner en marcha la institución, sino que realizaron un aporte económico muy importante para aquella época.
Según estimó Contardi, llevado aproximadamente a valores actuales, convertirse en socio y acceder al primer teléfono podía representar una inversión equivalente a entre 5 y 7 millones de pesos.
“Eso también mostró que no solamente metían compromiso, tiempo y actitud, sino que también ponían mucha plata para que esto naciera”, destacó.
Contardi señaló que todavía quedan algunos de aquellos socios fundadores y aseguró que desde Coopetel mantienen permanentemente presente su aporte y participación dentro de la vida institucional.
Al analizar estos 56 años, el presidente explicó que Coopetel comparte una característica con muchas organizaciones surgidas en la Patagonia: nació ante la falta de respuestas a necesidades concretas de las comunidades.
“La génesis fue, como muchas empresas patagónicas, por la falta de respuesta que había tanto del Estado como de las empresas privadas a las necesidades que tenía la comunidad”, sostuvo.
De esta manera, los propios vecinos comenzaron a organizarse para resolver las carencias existentes. Coopetel surgió vinculada fundamentalmente a las telecomunicaciones, mientras que en otros puntos de la región aparecieron cooperativas destinadas a brindar servicios esenciales, como la energía eléctrica.
Para Contardi, ese proceso forma parte de una identidad profundamente patagónica, basada en comunidades que encontraron mediante la organización colectiva las herramientas necesarias para superar dificultades y desarrollar servicios que de otra manera no llegaban a la región.
Desde aquella primera cooperativa telefónica hasta la actualidad, Coopetel atravesó una profunda transformación. El crecimiento y, especialmente, la diversificación de sus actividades permitieron consolidar a la institución y ampliar considerablemente su presencia.
Lo que comenzó hace 56 años alrededor de un teléfono y un grupo de vecinos dispuestos a apostar por una idea colectiva terminó convirtiéndose en una cooperativa con una fuerte presencia regional. Una historia atravesada por cambios tecnológicos, desafíos económicos y sociales, pero fundamentalmente por el espíritu cooperativo que permitió acompañar la transformación de El Bolsón y de toda la Comarca Andina.

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