Danisa Yáñez: “El frío no enferma, pero debemos tomar medidas para cuidar nuestra salud respiratoria”


Con la llegada de las bajas temperaturas, las heladas y las nevadas a la región cordillerana, también se registra un incremento de las consultas relacionadas con enfermedades respiratorias, particularmente entre los niños más pequeños. La kinesióloga Danisa Yáñez explicó cuáles son las principales medidas de prevención que pueden adoptarse en los hogares y remarcó cuáles son los grupos que requieren una mayor atención durante esta época del año.

La profesional, que desarrolla gran parte de su actividad trabajando con las infancias en El Bolsón, señaló que durante los meses más fríos es habitual observar un crecimiento de las consultas tanto en los consultorios pediátricos como en las guardias.

“Estamos ante un aumento de consultas tanto a los consultorios pediátricos como a las guardias, entonces siempre está bueno tener algunos cuidados, sobre todo pautas de cuidado o pautas de alerta para los familiares que están a cargo de niños pequeños”, explicó Yáñez.


En ese sentido, indicó que uno de los grupos que requiere especial atención es el de los niños de entre cero y dos años, debido a que durante esa etapa pueden presentarse con mayor frecuencia determinadas infecciones respiratorias agudas bajas.

“Las edades principales para tener extremo cuidado son de 0 a 2 años, donde generalmente se producen las infecciones respiratorias agudas bajas. Tenemos los típicos casos de bronquiolitis, puede haber alguna neumonía o alguna infección respiratoria aguda grave”, detalló.


Consultada acerca de si durante el invierno es necesario “aprender a respirar”, la kinesióloga aclaró que el objetivo pasa fundamentalmente por adquirir una mayor conciencia sobre la salud pulmonar y comprender qué acciones cotidianas pueden contribuir a proteger las vías respiratorias.

“No es tanto aprender a respirar, sino tener un poco más de conciencia de cómo es la salud pulmonar, cómo podemos protegerla y poder hacer algo de forma activa para cuidar esa salud respiratoria”, sostuvo.


Uno de los conceptos que Yáñez buscó especialmente desterrar es la creencia de que exponerse al frío necesariamente provoca una enfermedad respiratoria. Si bien reconoció que durante esta época se incrementa la circulación de infecciones, explicó que el frío por sí mismo no es el responsable directo de que una persona se enferme.

“El frío no enferma. Si bien hay aumento de casos de infecciones respiratorias en estas épocas, exponernos al frío no nos va a enfermar”, remarcó.

A partir de allí, enumeró diferentes medidas que las familias pueden incorporar para reducir riesgos. Una de las primeras es garantizar una adecuada hidratación de los niños, además de prestar atención al contacto con personas que estén atravesando enfermedades respiratorias.

La profesional explicó que determinados virus pueden transmitirse a través de la tos y las secreciones, por lo que resulta importante reducir, en la medida de lo posible, la exposición de los más pequeños a personas enfermas.

Otro punto central tiene que ver con las condiciones dentro de las viviendas. En una región como la Comarca Andina, donde durante el invierno las temperaturas pueden mantenerse durante varios días por debajo de cero, la calefacción se vuelve indispensable. Sin embargo, Yáñez advirtió que mantener los ambientes excesivamente calefaccionados tampoco resulta recomendable.

En lugar de establecer únicamente una temperatura determinada para el interior de las viviendas, la kinesióloga puso el foco en la calidad del aire que se respira.

“No buscamos que sea un aire muy seco, que enfríe mucho las vías respiratorias. Tampoco recomendamos que estén con la calefacción al máximo dentro de los hogares”, explicó.

Por ese motivo, destacó la importancia de ventilar periódicamente las viviendas, incluso durante los días fríos, y procurar que los ambientes con calefacción no presenten un aire excesivamente seco.

En determinados casos, explicó, puede utilizarse un humidificador para mantener niveles adecuados de humedad y evitar que la sequedad ambiental termine irritando las vías aéreas. De esta manera, la prevención no pasa solamente por protegerse de las bajas temperaturas, sino también por generar condiciones saludables dentro de los espacios donde las personas permanecen durante muchas horas.

Yáñez también amplió las recomendaciones hacia los adultos y particularmente hacia aquellas personas que presentan enfermedades respiratorias recurrentes o cuadros que requieren asistencia mediante equipamiento eléctrico.

La situación cobra especial relevancia en la región cordillerana ante los temporales de nieve, debido a que las nevadas intensas pueden ocasionar interrupciones en el suministro de energía eléctrica.

Para la mayoría de las personas, un corte de electricidad puede representar dificultades para trabajar, comunicarse, calefaccionarse o desarrollar diferentes actividades cotidianas. Sin embargo, para determinados pacientes puede transformarse en una situación mucho más delicada.

“Hay pacientes que tienen problemas respiratorios que utilizan algún equipo que tiene un suministro eléctrico de forma dependiente”, señaló Yáñez.

Se trata de las denominadas personas electrodependientes, es decir, pacientes que por cuestiones de salud necesitan disponer de un suministro eléctrico permanente para utilizar determinados dispositivos médicos.

En este punto, la kinesióloga recordó la existencia del registro correspondiente para pacientes electrodependientes y mencionó la legislación nacional que contempla esta situación, haciendo referencia a la Ley 27.351.

La recomendación adquiere particular importancia en localidades cordilleranas como El Bolsón y otros puntos de la Comarca Andina, donde los fenómenos meteorológicos propios del invierno pueden ocasionar cortes de energía y complicaciones en los servicios.

De esta manera, Yáñez remarcó que el cuidado de la salud respiratoria durante el invierno debe abordarse desde diferentes aspectos: prestar especial atención a los niños menores de dos años, mantenerlos correctamente hidratados, disminuir el contacto con personas que atraviesan cuadros respiratorios
















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