Miguel Sosa: “Los números no han sido buenos y estamos trabajando por debajo del punto de equilibrio”



El sector turístico atraviesa una temporada compleja, marcada por niveles de ocupación que no alcanzan los porcentajes necesarios para sostener la rentabilidad de buena parte de los establecimientos. Así lo señaló Miguel Sosa, vicepresidente de FEDECATUR y referente de la Agencia de Turismo de Chubut, al realizar un análisis sobre el comportamiento de la actividad y los números que viene dejando la temporada.

Sosa explicó que la situación no debe analizarse únicamente desde una perspectiva local o regional, sino dentro de un escenario mucho más amplio, teniendo en cuenta el intercambio permanente que mantienen las cámaras vinculadas al turismo de distintos puntos del país.

“Obviamente los números no han sido buenos, definitivamente”, sostuvo el dirigente, quien advirtió que, tomando como referencia el panorama nacional, los niveles de ocupación se encuentran por debajo de lo necesario para alcanzar el punto de equilibrio de los establecimientos turísticos.

Según explicó, el promedio nacional de ocupación no estaría llegando al 50%, un porcentaje que genera preocupación dentro del sector privado debido a que numerosos prestadores necesitan niveles superiores para cubrir los costos de funcionamiento.

“Si no se llega al 50%, estamos trabajando por debajo del punto de equilibrio”, remarcó Sosa, y señaló que, en esas condiciones, muchos establecimientos terminan perdiendo dinero.

El vicepresidente de FEDECATUR también se refirió a los informes que circulan sobre el comportamiento del turismo y el consumo. En ese sentido, mencionó los relevamientos elaborados por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), aunque consideró que deben analizarse con cautela al momento de establecer cuál es la verdadera situación de la actividad turística.

Para Sosa, uno de los indicadores más concretos para evaluar el desempeño de una temporada continúa siendo la ocupación de los alojamientos. “Nosotros lo tenemos a partir de la ocupación, que es lo más tangible que podemos tener”, explicó.

Este indicador permite conocer con mayor precisión cuántas personas efectivamente llegaron a los destinos, permanecieron en ellos y utilizaron los servicios turísticos, especialmente el alojamiento, uno de los sectores que refleja de manera más directa el movimiento de visitantes.

Al mismo tiempo, Sosa definió la actual como una “temporada rara”, debido a que el comportamiento turístico no respondió necesariamente a los esquemas tradicionales que históricamente marcaban períodos de alta, media y baja actividad.

Dentro de ese nuevo escenario, destacó que en la región se vienen observando movimientos durante meses considerados tradicionalmente de temporada intermedia, particularmente mayo y junio, mientras que julio continúa funcionando como uno de los períodos en los que naturalmente se produce un refuerzo de la actividad.

Esta modificación en el comportamiento de los visitantes obliga también a los prestadores y a las cámaras empresariales a analizar el turismo desde una perspectiva diferente, observando no solamente los momentos de mayor afluencia sino también cómo se distribuye la demanda a lo largo del año.

El análisis realizado por Sosa deja planteado uno de los principales desafíos que enfrenta actualmente el turismo: lograr niveles de ocupación que permitan sostener económicamente a los establecimientos en un contexto donde el movimiento de visitantes existe, pero no necesariamente alcanza para garantizar rentabilidad.

La situación resulta especialmente sensible para hoteles, complejos de alojamiento, comercios, establecimientos gastronómicos y prestadores que dependen directa o indirectamente del turismo, debido a que una ocupación inferior al punto de equilibrio termina repercutiendo sobre toda la cadena económica vinculada a la actividad.

En este contexto, desde el sector turístico siguen con atención la evolución de los próximos meses y los cambios en los hábitos de los viajeros, en una temporada que, según describió Sosa, presenta características diferentes a las habituales y obliga a prestadores, cámaras y organismos vinculados al turismo a revisar estrategias para sostener la actividad durante todo el año.













Publicar un comentario

0 Comentarios