Rebeca Fideleff, la vecina de Epuyén que lucha para que la eutanasia sea legal en Argentina



Rebeca Fideleff tiene 54 años, vive en Epuyén y desde hace cinco años enfrenta un cáncer de colon metastásico. Su propia experiencia con la enfermedad y el sufrimiento que vio atravesar a otros pacientes la llevaron a impulsar una campaña para que Argentina abra definitivamente el debate sobre la eutanasia y establezca un marco legal que permita a personas que atraviesan determinadas enfermedades decidir sobre el final de su vida.


“No estoy pidiendo la eutanasia para mí hoy”, aclara Rebeca. La frase resulta fundamental para comprender su planteo. Continúa realizando tratamientos y asegura que no está renunciando a luchar contra el cáncer. Lo que reclama es contar con la posibilidad legal de decidir si, llegado el momento, su enfermedad avanza hasta provocarle un sufrimiento que considere intolerable.

Su historia fue relatada durante una entrevista realizada por Pedro Caram en el programa Raíz Informativa, de FM Raíces. Allí explicó que puso en marcha una petición en Change.org y creó el espacio “Por la eutanasia legal en Argentina”, desde donde busca instalar el tema en la agenda pública. Según relató en la entrevista, su campaña llegó a reunir alrededor de 30.000 adhesiones y algunas de sus publicaciones tuvieron una importante repercusión en las redes sociales.

La petición pública de Change.org a nombre de Rebeca Fideleff plantea expresamente la legalización de la eutanasia en la República Argentina y presenta su experiencia como paciente con cáncer de colon metastásico como el origen de la iniciativa.

“He visto partir a muchos pacientes y teniendo cáncer metastásico empiezo a darme cuenta de que a mí también me va a pasar”, explicó Rebeca durante la entrevista. Desde ese lugar comenzó a preguntarse cómo quiere transitar una eventual etapa terminal de su enfermedad.

“El cáncer en las últimas etapas causa dolor físico. Cuando a un paciente le dicen que ya no tiene más tratamiento, se queda con los tumores que tiene en el cuerpo, que van creciendo, ocupando órganos y afectando funciones vitales”, sostuvo.

Para Fideleff, el eje de la discusión pasa por la autonomía de la persona y por la posibilidad de evitar una agonía prolongada cuando la medicina ya no ofrece alternativas curativas. “Lo que yo vengo a luchar es por no extender esa agonía”, afirmó.

El planteo abre una discusión especialmente sensible porque muerte digna, cuidados paliativos y eutanasia no son jurídicamente lo mismo.

Actualmente, Argentina cuenta con la denominada Ley de Muerte Digna, Ley 26.742, sancionada en 2012, que modificó la Ley de Derechos del Paciente. La normativa reconoce, bajo determinadas circunstancias, el derecho del paciente a rechazar procedimientos, tratamientos o medidas de soporte vital y permite establecer directivas anticipadas respecto de la propia salud. Sin embargo, la misma ley establece expresamente que las directivas que impliquen prácticas eutanásicas deben considerarse inexistentes. Es decir, la legislación argentina vigente permite rechazar determinados tratamientos, pero no autoriza la eutanasia.

Existe además la Ley Nacional 27.678 de Cuidados Paliativos, sancionada en 2022, cuyo objetivo es garantizar el acceso a prestaciones integrales para personas con enfermedades amenazantes o limitantes para la vida. La norma contempla la atención de necesidades físicas, psíquicas, sociales y espirituales y el alivio del dolor y otros padecimientos, además del acompañamiento de las familias.

Los cuidados paliativos tampoco equivalen a la eutanasia. Buscan aliviar el sufrimiento y mejorar la calidad de vida sin que la intervención médica tenga como finalidad provocar la muerte.

Rebeca conoce esa diferencia. Durante la entrevista recordó que debió ser intervenida de urgencia en el Hospital de Esquel cuando un tumor le obstruyó el intestino. “Los dolores que yo tuve eran incompatibles con la vida”, señaló.

También se refirió a la posibilidad de recurrir a la sedación paliativa en una etapa terminal. “Yo elegiría la sedación paliativa si no tengo la eutanasia como derecho disponible, pero también siento que prolongaría esa visita de mis dos hijos a mí, que estaría ahí como dormida”, expresó.

El debate tiene además una dimensión penal. El Código Penal argentino establece en su artículo 83 penas de uno a cuatro años de prisión para quien instigue a otra persona al suicidio o la ayude a cometerlo, siempre que el suicidio haya sido tentado o consumado. Por eso, una eventual legalización de la asistencia médica para morir requiere modificaciones específicas en el ordenamiento jurídico.

Ese debate ya llegó nuevamente al Congreso Nacional. El 26 de mayo de 2026, el diputado nacional por Santa Fe Esteban Paulón presentó el proyecto identificado como expediente 2408-D-2026, que propone crear un “Régimen de Muerte Voluntaria Médicamente Asistida” y modificar las leyes 26.529 y 26.994. La iniciativa fue girada a las comisiones de Acción Social y Salud Pública, Derechos Humanos y Garantías, Legislación General y Legislación Penal.

El proyecto propone reconocer la posibilidad de solicitar asistencia médica para morir en determinados supuestos y contempla tanto la eutanasia —cuando la intervención destinada a provocar la muerte es realizada por un profesional— como la muerte médicamente asistida, en la que es la propia persona quien realiza el acto final con asistencia sanitaria.

No es, además, la única iniciativa que actualmente busca llevar la discusión al Parlamento. Apenas dos días después, el 28 de mayo, ingresó el expediente 2487-D-2026, denominado “Régimen de Asistencia en el Final de la Vida - Derecho a la Muerte Voluntaria Médicamente Asistida”, firmado por los diputados Nicolás Trotta, Jimena López y el chubutense José Glinski. También fue girado a las comisiones de Acción Social y Salud Pública, Derechos Humanos y Garantías, Legislación General y Legislación Penal.

Es precisamente en este escenario donde la historia de una vecina de Epuyén comienza a vincularse con una discusión de alcance nacional. Fideleff tomó contacto con Paulón luego de conocer a través de las redes sociales su posición sobre el tema y espera poder entregarle simbólicamente las firmas reunidas por su campaña.

“Yo fui al único diputado que vi en redes que estaba con esto y empecé a seguirlo. Ahora tenemos un contacto”, relató. Según explicó, existe el compromiso de concretar un encuentro en Bariloche.

Su reclamo, sin embargo, va más allá de la eutanasia. Desde su experiencia como paciente también plantea la necesidad de avanzar en derechos específicos para personas con cáncer, entre ellos mecanismos de protección económica y laboral, como una asignación y una licencia oncológica que permitan afrontar tratamientos prolongados sin quedar desprotegidos.

La campaña despertó adhesiones, pero también fuertes cuestionamientos, especialmente vinculados con cuestiones éticas y religiosas. Rebeca asegura que decidió responder desde el respeto y sostiene que su fe no entra en contradicción con el derecho que reclama.

“Pedir la eutanasia no me hace tener menos fe que otras personas”, afirmó.

“Podés pensar distinto que yo y yo te voy a respetar, pero también tenés que tener en cuenta que yo pida la eutanasia no me hace tener menos fe”, agregó.

Para Fideleff, uno de los principales objetivos de la campaña es lograr que la sociedad pueda discutir el tema sin juzgar a quienes atraviesan enfermedades graves. “Hay que ponerse en el lugar del otro antes de juzgar el dolor ajeno”, expresó.

“Hoy soy la voz de las personas enfermas terminales que quieren este derecho y no tienen voz”, sostuvo.

Su planteo se resume en una frase que dejó durante la entrevista: “Yo no debería estar pidiendo permiso para poder irme de este mundo en paz. Lo que estoy pidiendo es que haya una ley que me lo permita”.

Hoy Rebeca continúa con su tratamiento. No está solicitando que se le practique una eutanasia en este momento ni existe actualmente en Argentina una legislación que lo permita. Su reclamo apunta al futuro y a que el Congreso establezca reglas, controles y garantías para aquellas personas que, enfrentadas a enfermedades graves e incurables y a un sufrimiento intolerable, quieran ejercer esa opción.

“No me estoy rindiendo. Hace cinco años que estoy luchando”, respondió ante quienes interpretaron su campaña como un abandono de la pelea contra el cáncer.

La historia de Rebeca Fideleff lleva así desde Epuyén al escenario nacional una discusión compleja que atraviesa la medicina, el derecho, la ética, las creencias religiosas, la autonomía y la dignidad humana. Argentina reconoce actualmente el derecho a rechazar determinados tratamientos y garantiza legalmente los cuidados paliativos, pero la eutanasia continúa sin estar autorizada. Al mismo tiempo, los proyectos ingresados al Congreso durante 2026 muestran que la discusión legislativa está nuevamente abierta.

Para Rebeca, antes de cualquier posicionamiento a favor o en contra, existe un pedido mucho más elemental: escuchar a quienes atraviesan estas situaciones, comprender su sufrimiento y permitir que el debate se dé con respeto y empatía.
















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