Con apenas un metro de longitud, el Hemiscyllium ocellatum habita los arrecifes australianos y protagoniza un comportamiento metabólico que ninguna investigación anterior había logrado documentar con tanta claridadUna investigación de la Universidad James Cook constató en los arrecifes tropicales del norte de Australia que el tiburón epaulette ocelado (Hemiscyllium ocellatum) no eleva de forma medible su consumo de energía durante la formación y puesta de huevos.
Tras el seguimiento de 5 hembras antes, durante y después de ese proceso en tanques con temperatura controlada, el equipo midió de manera continua el consumo de oxígeno de los ejemplares y también incluyó análisis de sangre y hormonas a lo largo del ciclo de puesta.
La investigación, publicada en Biology Open y recogida por Geo, cuestiona la idea de que la reproducción implica siempre un gran costo metabólico para los animales.
Esta especie habita en arrecifes poco profundos del norte australiano y puede alcanzar alrededor de un metro de longitud. Se lo conoce como “tiburón caminante” porque se desplaza con ayuda de sus aletas pectorales, una característica que lo diferencia de la imagen habitual de los grandes depredadores marinos.
La profesora Jodie Rummer, quien dirigió el trabajo, explicó que el equipo esperaba una reacción metabólica distinta. “La reproducción es la inversión definitiva… literalmente estás construyendo una nueva vida desde 0”, señaló la investigadora.
Rummer agregó que los científicos preveían que el uso de energía “se disparara” cuando los tiburones produjeran el huevo. Sin embargo, el registro fue diferente: “No hubo ningún aumento en el consumo de energía; se mantuvo completamente constante”, afirmó sobre los datos obtenidos durante la observación.
