La colectividad boliviana llevará a la Fiesta de las Colectividades sus sabores, danzas y la fuerza de los caporales



La cultura boliviana tendrá una presencia destacada en la Fiesta de las Colectividades de El Bolsón, y entre quienes asumirán la tarea de representar sus tradiciones estarán Pablo Olaizola y su hijo Romeo Olaizola, dos referentes ligados desde hace años a las celebraciones de la comunidad boliviana en la localidad. Gastronomía, música, coloridos trajes y diferentes danzas formarán parte de una propuesta que buscará compartir con vecinos y visitantes una parte de la enorme riqueza cultural del país vecino.

Para Pablo, la participación tiene además un significado especial porque representa la continuidad de un trabajo que lleva muchos años. Junto con otras familias de la comunidad, desde hace más de 16 años participa en la organización de la tradicional celebración de la Virgen, una de las manifestaciones religiosas y culturales más importantes de la colectividad boliviana en El Bolsón.

“Estamos súper contentos de poder participar en la Fiesta de las Colectividades”, expresó, recordando que durante enero ya habían formado parte del Paseo de las Colectividades realizado en el marco de las celebraciones locales. Aquella experiencia permitió mostrar parte de sus costumbres y ahora la nueva fiesta ofrecerá una oportunidad todavía mayor para encontrarse con las diferentes comunidades que conviven en la región.

Y si hay algo que permite acercarse rápidamente a una cultura es su gastronomía. Por eso, el espacio boliviano tendrá algunos de sus sabores más característicos. Pablo confirmó que habrá una de las preparaciones que muchos vecinos ya estaban esperando: la tradicional sopa de maní.

Pero no será la única propuesta. También prepararán pique a lo macho, un reconocido plato boliviano que combina papas, carne, cebolla, salsa y un infaltable toque picante. Pablo lo comparó, para quienes todavía no lo conocen, con una picada que acompaña perfectamente una cerveza, aunque con el carácter particular que le aporta el picante. Una pequeña muestra de una gastronomía que también cuenta historias y forma parte de la identidad de cada pueblo.

La música y las danzas serán otro de los grandes atractivos. Romeo adelantó que durante la celebración estarán presentes los caporales y también expresiones , mientras que se espera la participación de aproximadamente 30 bailarines locales.

A ellos se sumarán grupos invitados y diferentes representaciones de danzas tradicionales. Pablo anticipó la presencia de Wayra Cacharpaca, de Tarija, expresión característica del norte de Potosí, y la posibilidad de incorporar otro grupo con bailes .

La cantidad de bailarines plantea incluso un desafío por las dimensiones del espacio disponible, pero para los representantes de la colectividad eso pasa a un segundo plano frente a la posibilidad de participar y compartir. “Tratamos siempre de acomodarnos y participar, eso es lo importante”, resumió Pablo.

Romeo, por su parte, luciendo un imponente traje blanco de caporal que inmediatamente concentró las miradas. Pero detrás de sus colores, bordados, botas y cascabeles existe una historia muy particular: no se trata solamente de una vestimenta preparada para una presentación en El Bolsón, sino de un traje que ya recorrió Bolivia.

Pablo recordó que esa vestimenta fue utilizada durante las celebraciones de la Virgen en Bolivia durante 2026, cuando una delegación viajó desde El Bolsón para participar en Cochabamba . Allí estuvieron presentes durante las jornadas del 14 y 15, llevando también el nombre de El Bolsón a una de las grandes manifestaciones culturales y religiosas bolivianas.

Para Romeo aquella experiencia significó un enorme desafío físico y emocional: llegó a bailar alrededor de 14 kilómetros durante la celebración. Su padre reconoció que existía cierta preocupación sobre si podría completar semejante recorrido, pero finalmente lo consiguió y transformó aquella participación en una experiencia difícil de olvidar.

La confección de estos trajes también demuestra la importancia que existe detrás de cada presentación. Pablo explicó que producir los diez trajes utilizados durante el viaje a Bolivia demandó aproximadamente dos meses de trabajo y que una vestimenta completa como la utilizada por Romeo puede tener un costo de entre 200 y 250 dólares.

Nada está colocado al azar. Las botas llevan cascabeles, se suma el tradicional sombrero y también aparece el chicote como uno de los elementos característicos de la vestimenta. En el pecho del traje de Romeo puede observarse un ave fénix, símbolo que para ellos representa la capacidad de resurgir de las cenizas, mientras que en la espalda aparece la fuerza representada a través de un león.

Incluso el sonido producido por los cascabeles posee un significado histórico. Según explicó Pablo, remite al ruido de las cadenas de los esclavos durante la época colonial, mientras que el amplio y colorido sombrero también forma parte de la representación vinculada con la figura del capataz.

“El caporal es una burla al capataz”, explicó Pablo al describir el origen y el significado de esta danza, una expresión que con el paso del tiempo se convirtió en una de las manifestaciones folklóricas bolivianas más reconocibles por su energía, sus saltos, el sonido de los cascabeles y la espectacularidad de sus vestimentas.

De esta manera, Pablo y Romeo Olaizola llegarán a la Fiesta de las Colectividades llevando mucho más que un plato típico o una coreografía. Detrás de cada paso de baile, de cada cascabel y de cada traje existe una historia que atraviesa generaciones y fronteras.

Será también una oportunidad para que El Bolsón vuelva a encontrarse con una de las comunidades que desde hace décadas forma parte de su entramado social y cultural. Una colectividad que este fin de semana compartirá sus sabores, su música, su devoción y sus danzas, demostrando que mantener vivas las raíces también es una manera de transmitirlas a los hijos y de compartirlas con toda una comunidad.














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