La Fiesta de las Colectividades unirá culturas, sabores, danzas y un fuerte gesto solidario en El Bolsón


La Fiesta de las Colectividades que se prepara en El Bolsón no será solamente una oportunidad para descubrir sabores, músicas, tradiciones y danzas de diferentes rincones del mundo. Para algunas de las comunidades que participarán del encuentro, la celebración también tendrá un profundo sentido solidario. Así lo expresaron Azul Quintero y Daniela Martínez, integrantes de la colectividad colombiana, y Antonella López Rossi, representante de la colectividad sirio-libanesa, quienes anticiparon parte de lo que ofrecerán durante la jornada.

Para Azul Quintero, volver a encontrarse alrededor de las diferentes culturas que conviven en la región genera una expectativa especial. “Contenta porque es un evento que nos reúne como mundo”, resumió al referirse al espíritu con el que esperan la celebración. Pero detrás de la propuesta que llevará la colectividad colombiana existe además una iniciativa que busca transformar la fiesta en una posibilidad concreta de ayudar.

Según explicaron, el stand colombiano tendrá un objetivo solidario y lo recaudado será destinado a colaborar con familias afectadas por el terremoto ocurrido en Colombia y por los incendios que golpearon diferentes regiones de ese país.

Daniela Martínez explicó que la intención surgió frente a la necesidad de hacer algo, aun encontrándose a miles de kilómetros de distancia. La propuesta será aportar “nuestro granito de arena” y canalizar la ayuda directamente hacia familias que, según señaló, saben que resultaron afectadas.

“Todo lo recaudado en nuestro stand será donado para familias concretas que sabemos que están directamente afectadas”, explicó Daniela, quien también señaló que la emergencia provocada por el terremoto se combinó con importantes incendios registrados en departamentos como Tolima y Nariño.

De esta manera, cada persona que se acerque al espacio de la colectividad colombiana no solamente tendrá la posibilidad de disfrutar de su gastronomía tradicional, sino que estará contribuyendo con una iniciativa solidaria nacida en El Bolsón pero con destino a Colombia.

La propuesta gastronómica promete ser uno de los grandes atractivos. Habrá arepas colombianas, patacones y otros platos tradicionales, mientras que quienes deseen colaborar adicionalmente también podrán realizar un aporte voluntario.

“Vamos a estar ahí recibiendo toda la ayuda que podamos hacer llegar desde acá. Estando tan lejos, es un momento que nos unió como colectividad y queremos hacer llegar ese granito de arena”, sostuvo Daniela.

Y como hablar de gastronomía latinoamericana inevitablemente abre debates que atraviesan fronteras, durante la charla apareció una pregunta que desde hace años enfrenta amistosamente a colombianos y venezolanos: ¿de quién son las arepas?

La respuesta llegó entre risas y con espíritu de integración: “Colombo-venezolanas”, reconocieron, aunque inmediatamente aclararon que existen diferencias importantes en la forma de prepararlas en ambos países. La explicación también permitió recordar una historia y una cultura compartidas, mucho más antiguas que las actuales fronteras nacionales.

“Más allá de que nos marque una frontera, en algún momento fuimos todo un país”, señalaron al recordar aquella historia común de la región. Incluso bromearon con las similitudes entre las banderas y con esa eterna competencia gastronómica que cada país defiende con orgullo. Aunque, por supuesto, desde el lado colombiano no dejaron pasar la oportunidad de sentenciar entre risas que “las arepas colombianas son las más ricas”.

A pocos metros, la colectividad sirio-libanesa llevará otra parte importante de la diversidad cultural que caracteriza a El Bolsón. Allí también habrá una fuerte presencia gastronómica, con preparaciones tradicionales como fatay y baklava, pero uno de los grandes protagonistas será el baile.

Antonella López Rossi adelantó que la presentación permitirá apreciar diferentes etapas y expresiones de la danza oriental, incluyendo la participación de niñas muy pequeñas que están dando sus primeros pasos en esta disciplina.

“Vamos a tener desde las más chiquititas, de cuatro y cinco años, demostrando su iniciación a la danza oriental, hasta nosotras, las adultas”, explicó.

La presentación irá creciendo en complejidad y buscará mostrar al público parte del trabajo que realizan durante todo el año. Habrá coreografías y demostraciones con elementos característicos, entre ellos sable, bandejas con velas y abanicos.

“Vamos a hacer trucos con sable, bandeja con velas, abanicos, así que están todos invitados y no se lo pueden perder”, anticipó Antonella, destacando especialmente la posibilidad de que este tipo de expresiones culturales puedan desarrollarse y alcanzar un importante nivel artístico en El Bolsón.

“Es lindo que tengamos ese nivel de danza acá en Bolsón y que se sume”, remarcó.

La presencia de ambas colectividades refleja buena parte del espíritu con el que se prepara esta celebración: personas que nacieron aquí y otras que llegaron desde diferentes lugares, descendientes de inmigrantes y nuevas generaciones que mantienen vivas costumbres familiares, todos compartiendo un mismo espacio.

Colombia llegará con sus arepas, sus patacones y, esta vez, con una enorme causa solidaria detrás de cada plato vendido. La colectividad sirio-libanesa aportará sus sabores, su historia y una danza oriental que reunirá sobre el escenario a niñas de apenas cuatro y cinco años junto a bailarinas adultas.

Así, durante la Fiesta de las Colectividades, El Bolsón volverá a mostrar una de las características que fueron construyendo su identidad a lo largo de los años: la convivencia de culturas diferentes que, aun conservando sus propias tradiciones, encuentran un lugar común donde reunirse, compartirlas y transmitirlas a las nuevas generaciones.

Y esta vez habrá además una razón especial para acercarse al stand colombiano. Detrás de una arepa o un plato de patacones habrá familias que necesitan ayuda a miles de kilómetros de la Patagonia. Una manera sencilla pero profundamente significativa de demostrar que, cuando la solidaridad atraviesa fronteras, la distancia puede hacerse un poco más corta.















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