Personal de salud reclama una jubilación especial por trabajar en zonas de frontera



Trabajadores del sistema de salud impulsan un pedido para que se establezca un régimen jubilatorio especial destinado a quienes desarrollan sus tareas en zonas de frontera, contemplando las particulares condiciones laborales, geográficas y climáticas que deben afrontar durante años de servicio.

El reclamo toma como referencia a las zonas comprendidas en la Ley Nacional 18.575 y plantea la necesidad de que el Estado Nacional reconozca el desgaste físico y emocional que implica desempeñarse en establecimientos sanitarios ubicados en regiones alejadas, de difícil acceso y, en muchos casos, sometidas a condiciones climáticas adversas.

La propuesta establece una edad jubilatoria de 52 años para las mujeres y 55 años para los varones, con 30 años de aportes y el requisito de acreditar 10 años de residencia en zona de frontera.

El planteo alcanza a trabajadores de la salud de sectores comprendidos en provincias como Catamarca, La Rioja, Jujuy, Mendoza, Salta, San Juan y Río Negro, poniendo especial énfasis en quienes durante buena parte de su vida laboral sostuvieron la atención sanitaria en comunidades alejadas de los grandes centros urbanos.

Desde el sector remarcan que trabajar en una zona de frontera implica realidades particulares. El personal debe garantizar diariamente la atención de pacientes en lugares atravesados por bajas temperaturas, nieve, extensas distancias, rutas complejas y dificultades de acceso.

En regiones cordilleranas como la de Río Negro, estas condiciones forman parte de la realidad cotidiana de numerosos trabajadores que deben asegurar la prestación de los servicios sanitarios independientemente de las dificultades climáticas o geográficas.

“El personal de salud trabaja donde otros no llegan”, sostienen quienes promueven la iniciativa, destacando el esfuerzo, compromiso y responsabilidad necesarios para garantizar las mismas oportunidades de atención a quienes viven en localidades alejadas.

El pedido no se limita únicamente al reconocimiento de las condiciones geográficas. Los trabajadores señalan también el desgaste físico y emocional acumulado durante décadas de atención, especialmente en una actividad que demanda contacto permanente con situaciones de enfermedad, emergencias y diferentes contextos de vulnerabilidad.

Por ese motivo consideran que existe una deuda pendiente con quienes sostienen la atención sanitaria en las zonas de frontera y reclaman un régimen previsional que contemple las características particulares de esta actividad.

Además, quienes impulsan el planteo entienden que una jubilación anticipada podría generar un segundo efecto positivo: permitir el ingreso de nuevas generaciones de trabajadores y profesionales al sistema sanitario.

“Reconocer a quienes trabajaron es dar oportunidades a quienes vienen”, sintetiza uno de los mensajes de la campaña, vinculando el reconocimiento previsional con la posibilidad de producir un recambio generacional dentro de los establecimientos de salud.

El reclamo busca ahora instalarse en la agenda nacional y conseguir respaldo para avanzar hacia un régimen específico que contemple años de servicio, aportes, residencia y las condiciones particulares en las que se desarrolla la actividad sanitaria en las regiones fronterizas.

Con la consigna “Jubilación especial por zona de frontera: es justicia para la salud”, trabajadores del sector buscan visibilizar una demanda que consideran fundamental: alcanzar una jubilación digna para quienes dedicaron décadas al sistema sanitario en los lugares más alejados del país y, al mismo tiempo, abrir nuevas oportunidades laborales para quienes comienzan su camino dentro de la salud pública.
















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