En el marco del Día Internacional de la Prevención de Incendios Forestales, Fernanda Rezzano, jefa del Área Técnica del Servicio de Prevención y Lucha contra Incendios Forestales (SPLIF), destacó la importancia de trabajar anticipadamente para reducir los riesgos, especialmente en aquellas viviendas ubicadas en sectores donde las zonas pobladas conviven directamente con bosques y forestaciones.
Rezzano explicó que estas fechas permiten poner el foco en una faceta fundamental de los incendios forestales: todo aquello que puede hacerse antes de que se produzca una emergencia. En ese sentido, remarcó que la prevención permite mitigar los efectos de un eventual incendio, intentar evitar que ocurra y, al mismo tiempo, preparar a la población para saber cómo actuar en caso de que finalmente se produzca.
“Es uno de los días en los que podemos recordar la otra cara de los incendios, que es la cara que más nos interesa y en la que más podemos hacer”, señaló la responsable del Área Técnica del SPLIF. Esa tarea, explicó, consiste en trabajar para mitigar o evitar los incendios en la medida de lo posible y, si suceden, estar preparados para responder.
Uno de los puntos centrales abordados fue el concepto de “interfaz”, una característica particularmente importante en la región debido al crecimiento de viviendas en sectores rodeados por vegetación.
“La interfaz es una zona habitada que está en esa transición que se da acá muy común entre lo que es el bosque o una forestación y la zona urbana”, explicó Rezzano.
A medida que aumenta la cantidad de viviendas instaladas dentro o en cercanías de áreas boscosas, también se incrementa el riesgo frente a los incendios. Por este motivo, desde el SPLIF insisten en que quienes viven en estos sectores deben adoptar una serie de medidas preventivas que comienzan incluso antes de trabajar sobre el terreno.
Una de las primeras recomendaciones es conocer y tener siempre disponibles los números de emergencia. También resulta fundamental conocer a los vecinos y tener claramente identificadas las posibles vías de escape de cada sector.
Además, esta época del año representa una oportunidad para realizar diferentes tareas alrededor de las propiedades y generar lo que técnicamente se conoce como una “zona defendible” en torno a la vivienda. El objetivo es disminuir la cantidad de elementos que puedan favorecer la propagación del fuego y, al mismo tiempo, facilitar el trabajo de los equipos de emergencia.
Rezzano explicó que esta zona defendible puede pensarse a partir de tres círculos concéntricos alrededor de la casa, cada uno de ellos con diferentes medidas de prevención.
El primero corresponde al espacio inmediatamente próximo a la vivienda. Allí la recomendación es evitar la presencia de cualquier material inflamable y mantener especialmente limpios los techos y las canaletas. También deben permanecer despejadas las salidas de la propiedad, de manera que puedan utilizarse rápidamente ante una eventual emergencia.
En un segundo sector, aproximadamente dentro de los diez metros alrededor de la vivienda, es importante considerar la disponibilidad de una reserva de agua y garantizar caminos de acceso adecuados.
Sobre este último punto, Rezzano llamó la atención acerca de aquellos accesos que, por las características de la vegetación o por la falta de mantenimiento, pueden terminar dificultando el ingreso de los vehículos de emergencia. Las entradas deben contar con las dimensiones y alturas necesarias para permitir el paso de un camión en caso de que deban intervenir los brigadistas.
También recomendó disponer, cuando sea posible, de equipos de bombeo y herramientas que permitan brindar una primera respuesta mientras se espera la llegada de los servicios de emergencia.
Finalmente, en los sectores más alejados de la vivienda, la prevención debe concentrarse especialmente en el manejo adecuado de la vegetación. Reducir y ordenar el material vegetal alrededor de las propiedades forma parte de las acciones destinadas a disminuir las posibilidades de propagación de un incendio hacia las viviendas.
Desde el SPLIF remarcan así que la prevención no comienza cuando aparece el humo o cuando se declara un incendio. Conocer el entorno, organizarse con los vecinos, identificar vías de escape, mantener despejados los accesos, disponer de agua y herramientas y trabajar sobre la vegetación son medidas que pueden realizarse anticipadamente.
En una región donde numerosas viviendas se encuentran en zonas de interfaz entre el bosque y los sectores urbanos, la preparación previa cobra especial importancia. La propuesta es aprovechar esta época para revisar cada propiedad y generar condiciones que permitan disminuir los riesgos y, llegado el caso, facilitar tanto una evacuación segura como la intervención de los organismos de emergencia.

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