La salida de la convertibilidad y su rastro de pobreza y desazón pudo revertirse merced a políticas económicas pergeñadas por el tándem Eduardo Duhalde en la presidencia de la Nación con Remes Lenicoff primero y Roberto Lavagna luego, quien siguió al frente de la carera de economía cuando al bonaerense lo sucedió un ignoto y patagónico Néstor Kirchner.
El espíritu Keynesiano anidó en el alma de la gestión K y con habilidad extraordinaria atraparon las mejores posibilidades que brindó, por caso, el BID, Banco Interamericano de Desarrollo.
El BID es una entidad que desde su creación en 1959, asiste a países de America Latina y el Caribe en su laborioso camino para reducir la pobreza y la desigualdad. Se trata de un banco que no solo ofrece préstamos, sino que brinda además asistencia técnica y financiamiento blando a los países miembros.
En ese marco es que el PROMEBA – Programa de Mejoramiento Barrial- logra su máximo esplendor en la Argentina.
Este programa, financiado por el BID, apunta al mejoramiento de viviendas ya existentes proveyéndoles servicios públicos como agua potable, gas y electricidad depende de la Subsecretaría de Vivienda de Desarrollo Urbano y Vivienda del Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios de la Nación.
La Unidad de Coordinación Nacional (UCN) está a cargo de la abogada chubutense Patricia Palenque; luego se descentraliza la actividad a través de Unidades Ejecutoras Provinciales (UEP) y eventualmente Unidades Ejecutoras Municipales (UEM).
Según la información oficial, más de 130 mil familias se beneficiaron con el PROMEBA I (1997-2011) y PROMEBA II (2007 a la actualidad)
El PROMEBA I (1997- 2011) tuvo un financiamiento compartido entre Nación, 70 % y Provincia, 30%. El financiamiento nacional se bajó a las provincias como fondos no reintegrables, más conocidos como “subsidios”. En el caso del PROMEBA II (2007 a la actualidad) fue, en su totalidad, un préstamo al Estado Nacional que también llegó a las provincias con el formato de “subsidio”.
El PROMEBA III se firmó en diciembre del 2011 para empezar a ejecutarse, a más tardar, en estos días.
Río Negro
La Provincia ejecutó con el PROMEBA I (1998-2003) tres proyectos: el barrio Anahi Mapu en la ciudad de Cipolletti, el barrio Nuevo I en la ciudad de General Roca y el conglomerado Lavalle- Mi Bandera en la capital, Viedma.
Con el PROMEBA II se ejecutaron 11 proyectos en las localidades de El Bolsón, Bariloche con dos proyectos (Barrio El Vivero y las 34 Hectáreas), Cinco Saltos, Campo Grande, General Roca (Barrio Nuevo II); Cervantes, Huergo, General Conesa, Jacobacci y san Antonio Oeste.
Con el PROMEBA III está aprobada la ejecución del Barrio esperanza de El Bolsón.
En este punto es menester destacar que cada proyecto demanda un esfuerzo extraordinario por que no se trata tan solo de planos y preparación de la obra sino que deben cumplirse una serie de trabajos previos que son una condición insoslayable para obtener la aprobación. Hablamos de encuestas sociales, estudios ambientales, legales, que demandan al menos un año de laboriosa contrición de un importante equipo de profesionales.
La actual administración rionegrina quizás no ponderó adecuadamente las ventajas de estos programas con financiamiento del BID y a pesar de la experiencia y calificación adquirida por un recurso humano con reconocimiento del organismo, lo que se tradujo en que Río Negro llegó a ser la Provincia que obtuvo más préstamos por cantidad de habitantes, superando incluso a la provincia bonaerense, no mantuvo el ritmo de requerimientos para completar proyectos o para avanzar en nuevas gestiones.
Entre los proyectos, con financiamiento acordado, que se perdieron para beneficio de los ciudadanos rionegrinos podemos mencionar:
1- Planta de líquidos cloacales de San Carlos de Bariloche
2- Ampliación de Planta de Agua Potabilizada de General Roca
3- Ampliación de Planta de líquidos cloacales de Viedma
4- Las 3 etapas restantes de las 5 que completan el Programa de Asfalto Rural en el Alto Valle (se asfaltaron 130 de los 250 km que completan el Proyecto)
La clave de esta derrota del desarrollo en manos de una expresión menor y degradada de la actividad política se ubica en la falta de idoneidad y experiencia de la conducción de la Unidad Ejecutora Provincial que no supo o no pudo corresponder las exigencias del PROMEBA impidiendo que miles de familias rionegrinas siguiesen beneficiándose del más que conveniente financiamiento del BID para el “Mejoramiento Barrial” que sin duda se traduce en mejor calidad de vida.
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